Artritis en adultos mayores
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La artritis es una inflamación o desgaste de las articulaciones (las zonas donde se unen dos huesos). Causa dolor, rigidez e hinchazón. En adultos mayores, la forma más común es la osteoartritis, que ocurre por el desgaste del cartílago que protege los extremos de los huesos.
Datos clave
- No es solo una parte normal del envejecimiento: hay tratamientos que ayudan.
- El movimiento suave y el ejercicio adecuado pueden mejorar el dolor.
- Consultar a tiempo evita complicaciones y mejora la calidad de vida.
Sí. La artritis es una de las enfermedades más frecuentes en adultos mayores, especialmente después de los 60 años.
Afecta más a las mujeres que a los hombres y es más común en personas con antecedentes familiares, con sobrepeso o que han tenido lesiones articulares.
Síntomas
- Dolor articular intenso y repentino con fiebre y enrojecimiento, que podría indicar una infección. Llama a los servicios de emergencia de tu país de inmediato.
- Deformidad súbita o incapacidad para mover una articulación después de una caída. Llama a los servicios de emergencia (112 en España, 911 en muchos países de América Latina).
- ⚠Dolor que empeora mucho y no se alivia con reposo.
- ⚠Hinchazón muy marcada o calor intenso en una articulación.
- ⚠Dolor articular acompañado de fiebre.
Síntomas comunes
- Dolor en las articulaciones, especialmente al moverte.
- Rigidez por la mañana o después de estar quieto.
- Hinchazón o sensación de calor en la articulación.
- Dificultad para hacer tareas como abotonar una camisa o caminar.
Síntomas en niños
- La artritis también puede aparecer en niños, pero no es lo mismo que en los adultos. Se llama artritis idiopática juvenil.
Síntomas en adultos mayores
- Dolor gradual en rodillas, manos, caderas o columna.
- Rigidez que mejora con el movimiento suave.
- Menos fuerza al agarrar objetos o al levantarse de una silla.
- Sensación de que las articulaciones crujen al moverse.
Causas
Causas principales
- Desgaste del cartílago por el paso del tiempo (osteoartritis).
- Enfermedades autoinmunes, donde el sistema de defensas ataca las articulaciones (artritis reumatoide).
- Inflamación por cristales de ácido úrico (gota) u otros problemas metabólicos.
Factores de riesgo
- Edad avanzada.
- Ser mujer.
- Sobrepeso u obesidad.
- Lesiones articulares anteriores.
- Antecedentes familiares de artritis.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el dolor impide caminar o realizar tus actividades diarias.
- Si hay hinchazón severa, calor o fiebre.
- Si una articulación se deforma o no puedes moverla.
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor dura más de dos semanas.
- Si la rigidez matutina dura más de una hora.
- Si los medicamentos de venta libre no alivian el malestar.
Diagnóstico
El médico hace una historia clínica, te examina las articulaciones y puede pedir pruebas para confirmar el tipo de artritis.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografías para ver el espacio entre los huesos.
- Análisis de sangre para buscar inflamación o anticuerpos.
- Análisis del líquido articular, si hay hinchazón.
Qué esperar en su cita
El médico te preguntará cuándo empeora el dolor, si tienes rigidez por la mañana y si hay antecedentes familiares. Es posible que te derive a un reumatólogo, especialista en enfermedades de las articulaciones.
Tratamiento
El tratamiento busca aliviar el dolor, mejorar la movilidad y frenar el daño articular. Incluye cambios en el estilo de vida, terapias físicas y, en algunos casos, medicamentos o cirugía.
Autocuidado en el hogar
- Aplicar calor local para la rigidez y frío para la hinchazón.
- Descansar la articulación cuando duela y moverla suavemente cuando no.
- Usar calzado cómodo y evitar cargar mucho peso.
Tratamientos médicos
Los profesionales de salud pueden recetar medicamentos para el dolor y la inflamación, siempre bajo supervisión. En algunos casos se usan inyecciones en la articulación o terapias biológicas, pero solo con indicación médica. Nunca te automediques.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Cuando el daño articular es muy avanzado y el dolor no mejora con otros tratamientos, se puede considerar una cirugía para reemplazar la articulación (por ejemplo, prótesis de rodilla o cadera).
Vivir con esta afección
Aprende a conocer tus límites y a alternar actividades con descansos. Utiliza ayudas como bastones o agarraderas en lugares estratégicos. Mantén una actitud positiva y busca apoyo.
Consejos de estilo de vida
- Mantener un peso saludable para reducir la presión en las articulaciones.
- Hacer ejercicio de bajo impacto como caminar, nadar o andar en bicicleta.
- Evitar el tabaco, porque puede empeorar la inflamación.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada con frutas, verduras y pescado rico en omega-3 puede ayudar a reducir la inflamación. El ejercicio moderado, adaptado a tu capacidad, fortalece los músculos y protege las articulaciones.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con dolor crónico puede generar cansancio emocional y tristeza. Es importante hablar de cómo te sientes y buscar ayuda psicológica si la necesitas. Si alguna vez tienes pensamientos de desesperanza, contacta a una línea de apoyo emocional o a un profesional de salud mental de inmediato.
Prevención
No siempre se puede prevenir, pero es posible retrasar el daño manteniendo un peso saludable, haciendo ejercicio y evitando lesiones.
Vacunas
No existe una vacuna contra la artritis, pero las vacunas recomendadas para tu edad, como la de la gripe o la neumonía, ayudan a evitar infecciones que podrían complicar tu salud.
Programas de detección
No hay una prueba de detección para la artritis. Los controles médicos periódicos permiten detectar síntomas a tiempo y ajustar el tratamiento.
Complicaciones
Si no se trata
- Dolor crónico que limita las actividades diarias.
- Pérdida de fuerza y movilidad.
- Deformidad de las articulaciones.
- Mayor riesgo de caídas y fracturas.
Pronóstico a largo plazo
Con un buen diagnóstico y tratamiento, la mayoría de las personas con artritis pueden llevar una vida activa y plena. Es importante seguir las indicaciones médicas y mantener una actitud positiva.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.