Artritis y embarazo: lo que necesita saber
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La artritis es una inflamación de las articulaciones, es decir, las zonas donde se unen dos huesos. Durante el embarazo puede aparecer por primera vez o cambiar si usted ya tenía artritis. Esto puede causar dolor, hinchazón o rigidez en rodillas, manos, caderas u otras partes del cuerpo.
Datos clave
- La artritis no es una sola enfermedad; hay varios tipos y cada uno puede comportarse de manera distinta durante el embarazo.
- Algunas mujeres con artritis reumatoide notan mejoría durante el embarazo, mientras que otras tienen más molestias.
- El aumento de peso y los cambios hormonales propios del embarazo pueden hacer que las articulaciones duelan más.
- Nunca se debe tomar un medicamento para la artritis durante el embarazo sin consultar antes con un profesional de salud.
No es una de las enfermedades más comunes del embarazo, pero el dolor articular sí es habitual. Se estima que muchas embarazadas sienten molestias en caderas, rodillas o manos, especialmente al final del embarazo. Si usted ya tiene artritis, el embarazo puede mejorar o empeorar sus síntomas.
Puede afectar a mujeres embarazadas de cualquier edad. Es más frecuente en quienes ya tenían algún tipo de artritis, como artritis reumatoide o artritis psoriásica. También puede aparecer durante el embarazo en personas que nunca habían tenido problemas articulares.
Síntomas
- Llame de inmediato al número de emergencias de su país (por ejemplo, 112 en España) si tiene dolor articular súbito y muy intenso con fiebre alta, escalofríos o malestar general.
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho.
- Desmayo o pérdida de conciencia.
- Hinchazón muy rápida, enrojecimiento intenso y calor en una articulación, sobre todo si es solo una.
- Dolor de cabeza muy fuerte, visión borrosa, dolor en la parte superior del abdomen o sangrado abundante, porque pueden indicar un problema grave del embarazo.
- ⚠Dolor articular que le impide caminar, sostenerse de pie o usar las manos.
- ⚠Inflamación de una articulación que no mejora en dos o tres días.
- ⚠Pérdida de fuerza, hormigueo o adormecimiento en brazos o piernas.
- ⚠Dolor que no la deja dormir ni hacer las actividades básicas.
Síntomas comunes
- Dolor o sensibilidad en una o varias articulaciones
- Hinchazón o sensación de calor en la articulación
- Rigidez, sobre todo al levantarse o después de estar quieta un rato
- Dificultad para mover una articulación con normalidad
- Cansancio o sensación de malestar general
Síntomas en niños
- En niñas o adolescentes embarazadas, los síntomas son similares: dolor, hinchazón y rigidez en las articulaciones. Es importante que un profesional de salud valore el caso, porque el embarazo en esta etapa requiere cuidados especiales.
Síntomas en adultos mayores
- En embarazadas de más edad, es más probable que ya exista artrosis, es decir, desgaste del cartílago. El embarazo puede aumentar las molestias en rodillas, caderas y espalda. Además, la hinchazón normal del embarazo puede confundirse con un brote de artritis.
Causas
Causas principales
- En las artritis inflamatorias, el sistema de defensa del cuerpo ataca por error a las articulaciones, lo que causa inflamación y dolor.
- En el embarazo, los cambios hormonales y el aumento de peso pueden aumentar la carga sobre las articulaciones.
- En la artrosis, que es una forma de desgaste, el embarazo puede hacer más evidentes las molestias ya existentes.
- En algunos casos, la artritis puede aparecer por primera vez durante el embarazo, aunque esto es menos frecuente.
Factores de riesgo
- Tener un diagnóstico previo de artritis reumatoide, artritis psoriásica u otra enfermedad autoinmune.
- Antecedentes familiares de artritis o enfermedades autoinmunes.
- Edad materna más avanzada.
- Sobrepeso o aumento de peso muy grande durante el embarazo.
- Lesiones previas en las articulaciones, como rodillas u hombros.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el dolor articular le impide hacer sus actividades habituales o no la deja dormir.
- Si nota una articulación muy enrojecida, inflamada y caliente, especialmente si también tiene fiebre.
- Si aparecen debilidad, entumecimiento o problemas para respirar.
Programe una cita de rutina si:
- Si ya tiene artritis y está pensando en un embarazo, hable con su médico antes de quedarse embarazada.
- En cuanto sepa que está embarazada, avise a su reumatólogo o a su médico de cabecera.
- Si tiene dolor articular que dura más de una semana o viene acompañado de hinchazón, pida una cita.
Diagnóstico
El médico le hará preguntas sobre el dolor, la hinchazón, desde cuándo lo nota y si ya tenía problemas articulares. También explorará sus articulaciones y observará cómo se mueven. Durante el embarazo es posible hacer pruebas, y siempre se eligen las más seguras para la madre y el bebé.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir la inflamación, como la proteína C reactiva o la velocidad de sedimentación.
- Análisis de sangre para buscar anticuerpos que aparecen en algunos tipos de artritis.
- Ecografía de las articulaciones, una prueba sin radiación.
- Radiografías solo si son imprescindibles y siempre con protección del abdomen, bajo indicación médica.
Qué esperar en su cita
La consulta suele durar entre 20 y 40 minutos. El médico puede pedir análisis de sangre y volver a verla en unos días. Lleve anotadas sus dudas. Si necesita alguna prueba o tratamiento, el equipo sanitario le explicará los beneficios y los riesgos para usted y para el bebé.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es aliviar el dolor y la inflamación con el menor riesgo posible para el embarazo. Se basa en medidas de cuidado personal, ejercicio suave, descanso y, si hace falta, medicamentos que el médico considere seguros. No se debe tomar ningún remedio por su cuenta.
Autocuidado en el hogar
- Aplicar frío local en la articulación inflamada durante 10 a 15 minutos, con un paño que lo separe de la piel.
- Aplicar calor suave para aliviar la rigidez en músculos y articulaciones.
- Elevar la zona inflamada y descansar siempre que sea posible.
- Usar calzado cómodo y evitar estar de pie durante mucho tiempo seguido.
- Hacer ejercicios suaves recomendados por un fisioterapeuta o profesional de salud.
Tratamientos médicos
Hay medicamentos que pueden usarse durante el embarazo para aliviar el dolor, pero solo el médico puede elegir cuál, en qué dosis y durante cuánto tiempo. Algunos fármacos para la artritis no están permitidos durante el embarazo, por lo que si usted ya toma tratamiento, el especialista puede ajustarlo antes de la concepción o en cuanto se entere del embarazo. También existen tratamientos biológicos que pueden mantenerse en algunos casos, siempre con supervisión médica.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía de articulaciones casi nunca se realiza durante el embarazo. Solo se considera en situaciones muy urgentes, como una infección grave en una articulación que no responde a otros tratamientos. En la mayoría de los casos, se prefiere esperar a después del parto.
Vivir con esta afección
Lleve un ritmo de vida que incluya descanso. Durante el embarazo, las articulaciones reciben más carga de lo habitual. Puede ayudar planificar las tareas, pedir ayuda en casa y alternar el movimiento con pausas. Escuche a su cuerpo: si algo le duele, busque otra manera de hacerlo.
Consejos de estilo de vida
- Duerma de lado con una almohada entre las rodillas para aliviar la presión en la cadera y la espalda.
- Use ropa cómoda y cojines de apoyo si el médico se lo recomienda.
- Evite levantar objetos pesados o agacharse con las rodillas estiradas.
- Hable con su empleador para adaptar su puesto de trabajo si el dolor interfiere con sus tareas.
Dieta y ejercicio
Lleve una alimentación variada con frutas, verduras, cereales integrales y pescado. Manténgase bien hidratada. Para el ejercicio, pruebe caminar, nadar o hacer yoga prenatal, son actividades suaves que ayudan a mantener la movilidad sin cargar demasiado las articulaciones. Antes de empezar, pida el visto bueno a su médico.
Salud mental y bienestar emocional
Sentir dolor durante el embarazo puede generar preocupación, tristeza o ansiedad. Es normal y no significa que esté haciendo algo mal. Hable con su pareja, su familia o un profesional de la salud mental. Si tiene pensamientos de hacerse daño o siente que no puede más, pida ayuda urgente: llame a emergencias o a una línea de crisis local. Su vida importa y hay personas que pueden acompañarla.
Prevención
No siempre se puede prevenir la artritis, porque muchas veces está relacionada con el sistema inmunitario y la genética. Pero durante el embarazo se pueden reducir las molestias manteniendo un peso adecuado, haciendo ejercicio suave, descansando y evitando sobrecargar las articulaciones.
Vacunas
Las vacunas no previenen la artritis, pero sí ayudan a prevenir infecciones que podrían complicar el embarazo. Consulte con su servicio de salud qué vacunas le recomiendan en cada trimestre.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado para la artritis en el embarazo. Si hay síntomas, el médico pedirá las pruebas necesarias. Si usted ya tiene artritis, lo más recomendable es programar una revisión antes de quedarse embarazada o al comienzo de la gestación.
Complicaciones
Si no se trata
- Dolor persistente que limita el movimiento y las actividades diarias.
- Inflamación que puede dañar la articulación a largo plazo.
- Mayor dificultad para dormir y para llevar una buena calidad de vida durante el embarazo.
- En casos de artritis inflamatoria no controlada, puede haber más riesgo de complicaciones del embarazo, por eso es fundamental el seguimiento médico.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las mujeres con artritis pueden tener un embarazo saludable. Con el apoyo médico adecuado, cuidados personales y algunos ajustes en la rutina, es posible controlar los síntomas y proteger la salud de la madre y del bebé. Las molestias articulares temporales al final del embarazo suelen mejorar después del parto.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.