Respiración en niños: cómo reconocer los problemas y cuándo buscar ayuda
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La respiración es el acto de tomar aire y expulsarlo. En los niños, los pulmones y las vías respiratorias son pequeños y todavía están creciendo. Por eso, es frecuente que aparezcan tos, mocos, silbidos al respirar o respiración rápida. La mayoría son problemas leves que mejoran solos, pero algunas señales requieren atención médica para que el niño respire bien y esté seguro.
Datos clave
- La mayoría de las dificultades respiratorias en los niños son leves y mejoran en pocos días.
- Las vías respiratorias de los niños son más estrechas que las de los adultos, por lo que una inflamación pequeña puede causar síntomas notorios.
- No se deben usar medicamentos para la tos ni de ningún otro tipo sin la indicación de un profesional de la salud.
- Si el niño respira muy rápido, se le hunden las costillas o si sus labios se ponen azulados, hay que pedir ayuda de emergencia de inmediato.
Sí. Las infecciones respiratorias (como el resfriado común, la bronquiolitis o la neumonía) son una de las causas más frecuentes de consulta médica en la infancia. Es normal que un niño tenga varias infecciones respiratorias al año, especialmente si va a la guardería o al colegio.
Afecta a todos los niños, pero es más frecuente y a veces más seria en los menores de 5 años. Los bebés que nacieron prematuros, los que tienen problemas del corazón o de los pulmones y los que están expuestos al humo del tabaco tienen mayor riesgo.
Síntomas
- Dificultad grave para respirar: el pecho se hunde al respirar o la respiración es muy rápida y con esfuerzo.
- Labios, lengua o piel de color azulado o grisáceo.
- El niño no puede hablar, llorar ni emitir sonidos con voz.
- El niño está muy somnoliento, confundido o se desmaya.
- El niño deja de respirar unos segundos o tiene convulsiones.
- ⚠Fiebre alta que acompaña a la dificultad para respirar.
- ⚠Tos que empeora o no mejora después de más de una semana.
- ⚠Silbido al respirar que no cede o que aparece repetidamente.
- ⚠Signos de deshidratación: no orina, llora sin lágrimas o tiene la boca seca.
- ⚠Dolor de pecho al respirar o tos con sangre en el esputo.
Síntomas comunes
- Secreción o congestión nasal
- Respiración ruidosa o silbido al respirar (sibilancias)
- Respiración más rápida de lo normal
- Fiebre
- Cansancio o decaimiento
- Dificultad para comer o beber
Síntomas en niños
- En bebés y niños pequeños (menores de 3 años), la dificultad para respirar se nota cuando se hunden las costillas al respirar (tiro intercostal), se mueven mucho las fosas nasales (aleteo nasal), o el pecho se hunde como un embudo.
- Los bebés pueden rechazar el pecho o el biberón, babear más de lo habitual o estar muy irritables.
- También puede haber sonidos agudos al respirar, un llanto más débil de lo normal o pausas al llorar.
Síntomas en adultos mayores
- En niños mayores y adolescentes, los síntomas incluyen tos que dura más de una semana, silbido al respirar, sensación de falta de aire al hacer ejercicio, y despertarse por la noche con tos o con opresión en el pecho.
- También pueden notar dolor en el pecho al respirar, o tos que no para y que les impide hacer su vida normal.
Causas
Causas principales
- Infecciones virales, como el resfriado común, la gripe, la bronquiolitis o el virus respiratorio sincitial.
- Infecciones bacterianas, como la neumonía.
- Asma: una enfermedad que inflama las vías respiratorias y provoca episodios de falta de aire, tos y silbido.
- Alergias o irritantes del ambiente, como el polen, los ácaros del polvo, el humo del tabaco o el aire muy seco.
- Aspiración de un cuerpo extraño: por ejemplo, un trozo pequeño de juguete o un alimento que se ha ido por el lugar equivocado.
- Reflujo gastroesofágico: cuando el contenido del estómago sube hacia la garganta e irrita las vías respiratorias.
Factores de riesgo
- Tener menos de 1 año.
- Nacer prematuramente.
- Asistir a guarderías o lugares con muchos niños.
- Estar expuesto al humo del tabaco en casa.
- Tener antecedentes familiares de asma o alergias.
- No tener las vacunas al día.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si su hijo tiene menos de 3 meses y presenta fiebre, tos o cualquier dificultad para respirar, llame a su pediatra de inmediato.
- Si el niño respira rápido, se le hunden las costillas, tiene silbidos al respirar o fiebre alta que dura más de 72 horas, consulte el mismo día.
- Si usted nota que el niño está mucho más decaído de lo habitual o que no quiere beber nada, pida una valoración médica ese mismo día.
Programe una cita de rutina si:
- Si la tos dura más de dos semanas.
- Si la tos le impide comer, beber o dormir con normalidad.
- Si los mocos o la congestión nasal no se van con medidas sencillas después de varios días.
- Si usted tiene dudas sobre cómo está respirando su hijo y quiere que un profesional lo escuche.
Diagnóstico
El médico examinará a su hijo, hará preguntas sobre los síntomas, la fiebre, la tos y cómo ha comido y dormido. Escuchará los pulmones con un estetoscopio para detectar silbidos u otros ruidos respiratorios. Con la exploración física, en la mayoría de los casos ya se puede saber qué ocurre.
Pruebas que se pueden realizar
- Oximetría de pulso: se coloca un pequeño sensor en un dedo o en el pie para medir la cantidad de oxígeno que hay en la sangre. Es indolora y se hace en unos segundos.
- Radiografía de tórax: sirve para ver los pulmones y descartar una neumonía u otros problemas.
- Análisis de moco o de secreción nasal: permite identificar algunos virus o bacterias que causan la infección.
- Pruebas de función pulmonar (en niños mayores): consisten en soplar en un aparato para medir cómo entra y sale el aire.
- Pruebas de alergia o pruebas de asma si el médico sospecha que hay un componente alérgico.
Qué esperar en su cita
Las pruebas son sencillas y se hacen en la consulta o en un laboratorio. El médico explicará los resultados con calma y le dirá si su hijo puede tratarse en casa o necesita acudir a un hospital. No es necesario que usted sepa interpretar las pruebas; el profesional se lo aclarará.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa y de la gravedad del problema respiratorio. La mayoría de las infecciones respiratorias en los niños son causadas por virus, por lo que los antibióticos no son útiles. En esos casos, el objetivo es aliviar los síntomas, ayudar a que el niño respire lo mejor posible y darle tiempo para que su cuerpo se recupere.
Autocuidado en el hogar
- Mantenga a su hijo bien hidratado, ofreciéndole pequeñas cantidades de agua, leche, caldo o su alimento habitual con frecuencia.
- Use un humidificador o un recipiente con agua cerca de la cama para humedecer el aire, o llévelo al baño con la ducha abierta y el vapor unos minutos.
- Coloque al niño semisentado (con almohadas o en su brazos) para que le resulte más fácil respirar; nunca duerma a un bebé boca abajo.
- Limpie la nariz con suero fisiológico y un aspirador nasal, si su médico o pediatra se lo ha indicado.
- Evite el humo del tabaco, los vapores fuertes y los ambientes con mucho polvo.
- Respete el reposo, pero permita que el niño se levante y se mueva un poco si se encuentra con ánimo.
Tratamientos médicos
Cuando el médico detecta una infección bacteriana (como una neumonía bacteriana), puede recetar un antibiótico adecuado para el niño. Si hay asma o sibilancias, el pediatra puede indicar un inhalador o nebulizador con medicamentos que abren las vías respiratorias o reducen la inflamación. En los casos más graves, el niño puede necesitar oxígeno o cuidados en el hospital, donde le vigilarán de cerca. Es muy importante usar los medicamentos exactamente como los haya indicado el médico, sin cambiar dosis ni dedos y sin usar dispositivos de otros niños.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía rara vez es necesaria. Suele reservarse para situaciones especiales, como cuando un cuerpo extraño (un botón, una pieza de juguete, un hueso pequeño) se queda atascado en las vías respiratorias y no se puede sacar con la tos, o en ciertas malformaciones de los pulmones o las vías respiratorias. El especialista explicará a la familia cada caso con detalle.
Vivir con esta afección
Aprenda a observar cómo respira su hijo en distintos momentos: cuando está despierto, cuando duerme y cuando juega. Cuente cuántas respiraciones hace por minuto. En un niño pequeño, lo habitual es entre 20 y 30 respiraciones por minuto; en los mayores, entre 12 y 20. Si nota que respira rápido, que hace pausas largas o que se marcan las costillas, consulte con su médico.
Consejos de estilo de vida
- Mantenga su casa libre de humo de tabaco.
- Lávese las manos con frecuencia y enseñe a su hijo a hacerlo, sobre todo antes de comer y después de jugar.
- Evite, en la medida de lo posible, el contacto cercano con personas que tengan síntomas respiratorios.
- Vista al niño de forma adecuada a la temperatura, sin abrigarlo demasiado.
- Asegúrese de que el niño duerma las horas suficientes y tenga una rutina tranquila.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada con frutas, verduras y suficientes líquidos ayuda a mantener las defensas del cuerpo. El ejercicio físico es bueno para todos los niños, pero si su hijo tiene asma u otra enfermedad respiratoria, pregunte al médico cómo ajustar la actividad para que no le falte el aire. Durante los días de tos o fiebre, conviene que el niño descanse más de lo habitual y no fuerce la actividad física.
Salud mental y bienestar emocional
Ver a un niño con dificultad para respirar puede ser angustiante, y el propio niño también puede sentirse asustado o nervioso. Mantenga la calma, hable con un tono suave y seguro, y explique que el médico y usted están allí para ayudarle. Si la ansiedad llega a ser muy intensa, aparece constantemente o impide que usted maneje la situación, pida ayuda a un profesional de la salud mental. En una situación de crisis emocional, llame a los servicios de emergencia o a una línea de ayuda de su país.
Prevención
No es posible prevenir todas las infecciones respiratorias, pero sí se puede reducir el riesgo. La medida más eficaz es tener las vacunas al día. Además, es muy importante evitar el humo del tabaco en el hogar y en el coche, mantener una buena higiene de manos y ventilar las habitaciones a diario.
Vacunas
Pregunte en su centro de salud qué vacunas recomiendan en su país. En general, se aconseja la vacuna de la gripe para los niños mayores de 6 meses, y en algunos lugares existe vacuna contra el virus respiratorio sincitial, una de las causas más frecuentes de bronquiolitis en bebés.
Programas de detección
Las revisiones periódicas con el pediatra sirven para vigilar el crecimiento del niño y para detectar a tiempo si hay alguna enfermedad pulmonar o asma. Si en su familia hay antecedentes de asma o alergias, coméntelo con el médico.
Complicaciones
Si no se trata
- Una infección respiratoria leve puede empeorar y convertirse en una infección más seria, como una neumonía.
- La dificultad para respirar puede impedir que el niño coma o beba lo suficiente y provocar deshidratación.
- En los bebés, la tos intensa o la congestión puede interrumpir el sueño y la alimentación, lo que afecta a su recuperación.
- En los niños con asma, no recibir tratamiento puede hacer que los episodios de silbido y falta de aire sean más frecuentes o graves.
Pronóstico a largo plazo
Con atención adecuada, la mayoría de los niños que tienen una infección respiratoria se recuperan por completo en una o dos semanas. Los problemas crónicos, como el asma, se pueden controlar muy bien con medicación, evitando los desencadenantes y con seguimiento médico. Muchos niños con asma llevan una vida normal y practican deportes. Con cariño, observación y ayuda médica cuando es necesaria, el pronóstico es muy bueno.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
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