Bursitis of the hip
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La bursitis de la cadera es la inflamación (hinchazón) de una bursa, que es una pequeña bolsa llena de líquido que actúa como un cojín entre los huesos, los tendones y los músculos alrededor de la articulación de la cadera. Cuando esa bolsa se irrita o se inflama, produce dolor y molestias, especialmente al moverse o apoyarse en esa cadera.
Datos clave
- La bursitis de cadera más común afecta la zona externa del muslo, cerca del hueso que sobresale (trocánter mayor).
- No es una enfermedad contagiosa ni peligrosa para la vida, pero puede ser muy molesta.
- El reposo, los cambios en la actividad y los ejercicios suaves suelen aliviar el dolor en la mayoría de las personas.
- Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas mejoran en unas semanas o meses.
Sí, es bastante común, especialmente en personas de mediana edad y adultos mayores. También es frecuente en personas que hacen actividades repetitivas con la cadera, como correr o estar mucho tiempo de pie.
Puede afectar a personas de todas las edades, pero es más frecuente en mujeres mayores de 40 años, en personas que hacen deportes de impacto (corredores, ciclistas) y en quienes pasan mucho tiempo sentadas o de pie en superficies duras.
Síntomas
- Dolor intenso y repentino en la cadera que impide por completo mover la pierna o apoyar el peso.
- Hinchazón grande, enrojecimiento o calor intenso en la zona de la cadera, especialmente si hay fiebre (puede ser señal de infección).
- Imposibilidad de mover la pierna o pérdida de sensibilidad en la pierna o el pie.
- ⚠Dolor que empeora rápidamente en unas horas o días sin una causa clara.
- ⚠Signos de infección como enrojecimiento, calor o fiebre leve (consulte con su médico o acuda a urgencias el mismo día).
- ⚠Dolor que no mejora con reposo y después de tomar medidas básicas (como hielo y antiinflamatorios de venta libre, siempre siguiendo las indicaciones del farmacéutico).
Síntomas comunes
- Dolor en la parte externa de la cadera, el muslo o la nalga.
- Dolor que empeora al acostarse sobre el lado afectado, al subir escaleras, al levantarse de una silla o al estar mucho tiempo de pie.
- Sensibilidad al tocar la zona externa de la cadera.
- En ocasiones, el dolor puede bajar por la parte externa del muslo hasta la rodilla.
Síntomas en niños
- Es menos común en niños, pero puede ocurrir por golpes directos o por uso excesivo en deportes.
- Los niños pueden quejarse de dolor al caminar o al correr, o evitar apoyar el peso en esa pierna.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor puede ser más persistente y limitar la movilidad, como al levantarse de una silla o al caminar.
- Puede confundirse con dolor de la articulación de la cadera (artrosis), por lo que es importante que un médico evalúe la causa exacta.
Causas
Causas principales
- Lesiones repetitivas o uso excesivo de la cadera, como correr, caminar largas distancias o estar de pie muchas horas.
- Golpe directo en la cadera, como una caída o un accidente.
- Problemas en la postura o en la forma de caminar que hacen que la bursa se irrite con el movimiento.
- Enfermedades como la artritis reumatoide, la gota o la diabetes, que pueden aumentar la inflamación en el cuerpo.
Factores de riesgo
- Edad: más común en personas mayores de 40 años.
- Sexo: las mujeres tienen más riesgo, posiblemente por diferencias en la anatomía de la cadera.
- Actividades deportivas o laborales que implican movimientos repetitivos de cadera (correr, andar en bicicleta, levantar peso).
- Problemas en las piernas o la columna, como una pierna más corta que la otra, artrosis de cadera o escoliosis.
- Tener sobrepeso u obesidad, que aumenta la presión sobre las articulaciones.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor intenso que le impide caminar o mover la cadera.
- Si nota hinchazón, enrojecimiento o calor en la cadera, especialmente si tiene fiebre.
- Si el dolor comenzó después de una caída o golpe fuerte.
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor leve o moderado dura más de una semana sin mejorar con reposo y hielo.
- Si el dolor interfiere con sus actividades diarias o con el sueño.
- Si tiene otros síntomas como fiebre inexplicable, pérdida de peso o dolor en otras articulaciones.
Diagnóstico
El médico suele diagnosticar la bursitis de cadera con una conversación sobre sus síntomas y un examen físico. Preguntará sobre el dolor, las actividades que lo empeoran y cualquier lesión reciente. Durante el examen, palpará la zona dolorida y le pedirá que mueva la cadera para ver qué movimientos provocan dolor. No suelen hacer falta pruebas de imagen en la mayoría de los casos.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía de cadera: ayuda a descartar otros problemas como artrosis o fracturas.
- Ecografía: puede mostrar si la bursa está inflamada o engrosada.
- Resonancia magnética (RM): en casos poco claros, permite ver con más detalle los tejidos blandos alrededor de la cadera.
Qué esperar en su cita
La consulta suele durar entre 15 y 30 minutos. El médico le hará preguntas sencillas y le pedirá que se acueste en la camilla para examinarle la cadera. Es posible que le pida que se ponga de pie y camine para ver su postura. No duele, aunque puede sentir molestia al presionar la zona inflamada.
Tratamiento
El tratamiento de la bursitis de cadera suele empezar con medidas sencillas en casa: reposo relativo, hielo y cambios en la actividad. Si el dolor no mejora, el médico puede recomendar tratamientos como fisioterapia, antiinflamatorios (de venta libre o recetados) o, en algunos casos, inyecciones locales. La cirugía es poco frecuente y solo se considera si los demás tratamientos no funcionan después de varios meses.
Autocuidado en el hogar
- Reposo: evite las actividades que empeoran el dolor, como correr, estar mucho tiempo de pie o acostarse sobre el lado afectado. No es necesario reposo absoluto, pero sí reducir el movimiento que irrita la bursa.
- Hielo: aplique una bolsa de hielo envuelta en un paño fino sobre la zona dolorida durante 15 a 20 minutos, varias veces al día. No ponga el hielo directamente sobre la piel.
- Cambie de posición: evite estar sentado mucho tiempo; levántese y camine un poco cada hora. Al dormir, ponga una almohada entre las piernas si duerme de lado para aliviar la presión.
- Estiramientos suaves: cuando el dolor agudo mejore, haga estiramientos suaves de la cadera y los glúteos, siempre sin forzar. Consulte con un fisioterapeuta para que le enseñe los ejercicios adecuados.
Tratamientos médicos
Si el dolor no mejora con las medidas caseras, el médico puede recetar medicamentos antiinflamatorios (por ejemplo, ibuprofeno o naproxeno, siempre bajo indicación médica) o recomendar fisioterapia. En algunos casos, se puede administrar una inyección de corticosteroides (un tipo de antiinflamatorio potente) directamente en la bursa para reducir la inflamación de forma rápida. Esto suele hacerse en la consulta del médico y puede dar alivio durante semanas o meses. No se mencionan nombres específicos de medicamentos ni dosis.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía para la bursitis de cadera es muy poco común. Solo se considera si después de 6 a 12 meses de tratamiento conservador (medicamentos, fisioterapia, cambios de actividad) el dolor sigue siendo intenso y afecta la calidad de vida. La operación consiste en extirpar la bursa inflamada (bursectomía). La mayoría de las personas mejoran sin necesidad de cirugía.
Vivir con esta afección
Vivir con bursitis de cadera significa aprender a manejar el dolor y a adaptar las actividades diarias. Al principio, puede ser necesario reducir el ritmo, pero con el tiempo y el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas retoman sus actividades normales. Escuche a su cuerpo: si una actividad duele, deténgase o modifique la forma de hacerla.
Consejos de estilo de vida
- Mantenga un peso saludable para reducir la presión sobre las caderas.
- Use calzado cómodo y con buen soporte, especialmente si camina mucho.
- Evite superficies muy duras para sentarse o acostarse; use cojines o colchonetas si es necesario.
- Incorpore pausas activas durante el día si su trabajo requiere estar mucho tiempo sentado o de pie.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y pescado puede ayudar a controlar la inflamación general del cuerpo. El ejercicio es importante, pero debe ser suave y evitar movimientos que irriten la cadera. Actividades como nadar, caminar en terreno plano o hacer bicicleta estática (con el asiento a la altura adecuada) suelen ser bien toleradas. Un fisioterapeuta puede diseñar una rutina de ejercicios específica para fortalecer los músculos alrededor de la cadera y mejorar la postura.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor crónico puede ser frustrante y afectar el estado de ánimo. Es normal sentirse desanimado si el dolor no se va rápido. Hable con su médico o con un profesional de la salud mental si siente tristeza, ansiedad o dificultad para dormir. Recuerde que la mayoría de las personas mejoran con el tiempo y que hay apoyo disponible.
Prevención
No siempre se puede prevenir, pero se puede reducir el riesgo. Mantener una buena postura al caminar y al estar sentado, hacer ejercicios de fortalecimiento y estiramiento de cadera y glúteos, evitar cambios bruscos en la actividad física y usar calzado adecuado son medidas que ayudan. Si tiene una pierna más corta que la otra, el uso de una alza en el zapato (recomendada por un médico) puede prevenir la bursitis.
Programas de detección
No hay pruebas de cribado específicas para la bursitis de cadera. Sin embargo, si tiene factores de riesgo como artritis o diabetes, es importante controlar esas enfermedades con su médico para reducir la inflamación general.
Complicaciones
Si no se trata
- El dolor puede volverse crónico y persistir durante meses o años, limitando la movilidad y la calidad de vida.
- Pueden aparecer problemas de postura o de marcha (cojera) al intentar evitar el dolor.
- En raras ocasiones, la bursa puede infectarse (bursitis séptica), lo que requiere tratamiento con antibióticos y, a veces, drenaje.
Pronóstico a largo plazo
La bursitis de cadera tiene un buen pronóstico. La mayoría de las personas mejoran en unas pocas semanas con tratamiento conservador. Incluso en los casos más persistentes, con un plan adecuado (fisioterapia, cambios de actividad, y en ocasiones inyecciones) se puede controlar el dolor y volver a las actividades cotidianas. La cirugía rara vez es necesaria y, cuando se realiza, suele ser exitosa. Con paciencia y constancia, la mayoría de las personas se recuperan completamente.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 16 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.