Chronic pelvic pain syndrome men
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El síndrome de dolor pélvico crónico en hombres es una afección que causa dolor constante o recurrente en la zona de la pelvis (la parte baja del abdomen, entre el ombligo y los genitales) sin que haya una infección activa. No es lo mismo que una infección de próstata, aunque los síntomas pueden ser parecidos.
Datos clave
- No es causado por una bacteria o infección, por lo que los antibióticos no suelen ayudar.
- Puede estar relacionado con tensión en los músculos del suelo pélvico, problemas nerviosos o estrés.
- Afecta la calidad de vida, pero con el tratamiento adecuado se puede mejorar.
Es una condición bastante común, especialmente en hombres menores de 50 años. Se estima que hasta un 10% de los hombres pueden experimentar síntomas en algún momento de su vida.
Afecta principalmente a hombres adultos, aunque puede presentarse a cualquier edad. Es más frecuente en hombres jóvenes y de mediana edad.
Síntomas
- Fiebre alta repentina (más de 38°C) con escalofríos.
- Incapacidad total para orinar (retención urinaria aguda).
- Dolor intenso y repentino en la pelvis o el abdomen.
- ⚠Sangre en la orina o en el semen.
- ⚠Dolor al orinar que empeora rápidamente.
- ⚠Dificultad para orinar que no mejora.
Síntomas comunes
- Dolor o molestia en la pelvis, el perineo (zona entre el escroto y el ano), los testículos, la punta del pene o la parte baja de la espalda.
- Dolor al orinar o al eyacular.
- Necesidad frecuente o urgente de orinar.
- Sensación de vaciado incompleto de la vejiga.
- Dolor que empeora al estar sentado por mucho tiempo.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser similares, pero es importante descartar otras causas como agrandamiento de la próstata o problemas de vejiga.
- El dolor puede ser menos intenso pero más persistente.
Causas
Causas principales
- Tensión o espasmos en los músculos del suelo pélvico.
- Irritación de los nervios de la pelvis.
- Estrés emocional o ansiedad.
- Antecedentes de infecciones urinarias o prostáticas que dejaron sensibilización nerviosa.
Factores de riesgo
- Estar mucho tiempo sentado (por trabajo o estilo de vida).
- Estrés crónico.
- Falta de actividad física.
- Lesiones previas en la pelvis.
- Tener una vejiga irritable o problemas urinarios.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene fiebre alta o dolor intenso repentino.
- Si no puede orinar en absoluto.
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor pélvico dura más de unas semanas.
- Si los síntomas afectan su vida diaria o su estado de ánimo.
Diagnóstico
El médico le preguntará sobre sus síntomas y su historial de salud. Le hará un examen físico que puede incluir un tacto rectal (para revisar la próstata) y le pedirá algunas pruebas para descartar infecciones u otros problemas.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina para detectar infección o sangre.
- Cultivo de orina o de semen (solo si se sospecha infección).
- Ecografía de la pelvis o de la próstata.
- En algunos casos, análisis de sangre o estudios de flujo urinario.
Qué esperar en su cita
El médico le explicará que no siempre se encuentra una causa clara. El diagnóstico se basa en sus síntomas y en descartar otras enfermedades. Es posible que necesite ver a un especialista, como un urólogo.
Tratamiento
El tratamiento suele combinar varios enfoques para aliviar el dolor y mejorar la función. No hay una cura única, pero muchas personas logran un buen control de los síntomas.
Autocuidado en el hogar
- Tomar baños de asiento tibios para relajar los músculos pélvicos.
- Evitar estar sentado por largos períodos; levántese y camine cada hora.
- Practicar técnicas de relajación como respiración profunda o meditación.
- Aplicar calor local en la zona dolorida.
Tratamientos médicos
Su médico puede recetar medicamentos para relajar los músculos, aliviar el dolor o mejorar el flujo urinario. También puede recomendar fisioterapia del suelo pélvico, asesoramiento psicológico o tratamientos con ondas de choque. Cada caso es diferente.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía rara vez es necesaria. Solo se considera cuando hay una causa específica (como un estrechamiento uretral) y otros tratamientos no han funcionado.
Vivir con esta afección
Vivir con dolor pélvico crónico puede ser frustrante, pero aprender a manejar los desencadenantes (como el estrés o estar mucho tiempo sentado) ayuda mucho. Lleve un registro de sus síntomas para identificar patrones.
Consejos de estilo de vida
- Haga ejercicio moderado, como caminar o nadar, para reducir la tensión muscular.
- Evite el consumo excesivo de cafeína, alcohol y comidas picantes, que pueden irritar la vejiga.
- Mantenga un peso saludable para disminuir la presión en la pelvis.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y fibra puede ayudar a evitar el estreñimiento, que empeora el dolor. Ejercicios suaves de estiramiento y fortalecimiento del suelo pélvico (como los ejercicios de Kegel) pueden ser beneficiosos, pero siempre bajo la guía de un fisioterapeuta.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor crónico puede causar ansiedad, depresión o problemas de sueño. No dude en hablar con su médico sobre estos sentimientos. La ayuda psicológica es parte importante del tratamiento.
Prevención
No siempre se puede prevenir, pero reducir el estrés, hacer ejercicio regularmente y evitar períodos largos sentado pueden disminuir el riesgo de que aparezcan los síntomas o de que empeoren.
Complicaciones
Si no se trata
- El dolor puede volverse crónico y más difícil de tratar.
- Puede afectar la vida sexual (dolor durante la eyaculación, disfunción eréctil).
- Puede provocar problemas de ánimo, ansiedad y depresión.
- Dificultad para concentrarse o para trabajar.
Pronóstico a largo plazo
Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los hombres logran controlar el dolor y retomar sus actividades normales. A veces los síntomas van y vienen, pero hay muchas opciones para mejorar la calidad de vida. No pierda la esperanza.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 16 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.