La curación de fracturas en adultos mayores
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una fractura es una rotura en un hueso. En los adultos mayores, los huesos son más frágiles y tardan más en sanar. La curación de una fractura es el proceso natural por el cual el hueso se repara a sí mismo formando nuevo tejido óseo. Este proceso requiere tiempo, cuidados y, en muchos casos, ayuda médica. En las personas mayores, una fractura puede afectar la movilidad y la independencia, pero con el tratamiento adecuado y el apoyo de la familia y el equipo de salud, la mayoría de los pacientes se recuperan bien.
Datos clave
- A cualquier edad, los huesos sanan formando un callo óseo que une los extremos de la fractura.
- En los adultos mayores, la recuperación suele ser más lenta que en los jóvenes, pero la mayoría logra recuperar gran parte de su función.
- Mantenerse activo dentro de lo que permita el tratamiento ayuda a prevenir complicaciones y acelera la curación.
- La fisioterapia y el apoyo del equipo de salud son fundamentales en todas las etapas del proceso.
Sí, las fracturas son muy comunes en los adultos mayores. A partir de los 65 años, el riesgo aumenta considerablemente, especialmente por caídas. Las más frecuentes son la fractura de cadera, muñeca, columna y húmero.
Afecta principalmente a personas mayores de 65 años, sobre todo a mujeres después de la menopausia, porque la pérdida de masa ósea (osteoporosis) debilita los huesos. También es más frecuente en personas con baja movilidad, problemas de visión o que toman ciertos medicamentos que alteran la densidad ósea.
Síntomas
- Dolor intenso e incapacitante que no se alivia con reposo.
- Deformidad evidente de un hueso o articulación, especialmente si el hueso atraviesa la piel (fractura abierta).
- Entumecimiento, hormigueo o piel pálida y fría por debajo de la fractura.
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho tras una fractura.
- Pérdida de conciencia o confusión repentina.
- ⚠Dolor que no mejora con reposo o que impide mover la zona afectada.
- ⚠Imposibilidad de apoyar peso o caminar como antes.
- ⚠Hinchazón o moretones que aumentan rápidamente.
- ⚠Fiebre o enrojecimiento en la zona de la fractura.
Síntomas comunes
- Dolor en la zona de la fractura, que empeora al moverla o al apoyar peso.
- Hinchazón, moretones o deformidad visible en la zona.
- Dificultad o incapacidad para mover la extremidad afectada.
- Sensibilidad al tacto en el área lesionada.
Síntomas en niños
- Este artículo se centra en adultos mayores. Si se trata de un niño o una niña con síntomas de fractura, es importante acudir al médico para una valoración adecuada, ya que el proceso de curación es distinto.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor puede ser menos intenso que en jóvenes, pero la pérdida de función es notable.
- Una fractura de columna puede presentarse solo como un dolor de espalda sordo o una disminución de la altura.
- Puede haber hinchazón leve o moretones que aparecen horas después.
- A veces la persona no sabe que se ha fracturado y lo descubre al intentar levantarse o caminar.
Causas
Causas principales
- Caídas desde la propia altura, la causa más frecuente en adultos mayores.
- Golpes o accidentes que producen un impacto directo sobre el hueso.
- Fracturas por fragilidad: el hueso debilitado por osteoporosis puede romperse incluso con un esfuerzo mínimo.
- Movimientos repetitivos que agotan el hueso (fractura por estrés), aunque son menos habituales a esta edad.
Factores de riesgo
- Edad superior a 65 años.
- Ser mujer posmenopáusica.
- Osteoporosis o baja densidad ósea.
- Haber tenido fracturas previas.
- Debilidad muscular, problemas de equilibrio o caídas frecuentes.
- Visión reducida.
- Consumo de tabaco o exceso de alcohol.
- Desnutrición, falta de calcio o de vitamina D.
- Uso de medicamentos que aumentan el riesgo de caídas, como algunos sedantes o antihipertensivos.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Cualquier sospecha de fractura en un adulto mayor debe evaluarse el mismo día en un servicio de urgencias.
- Dolor intenso e incapacidad para moverse o apoyar la zona.
- Cambio visible de la forma del hueso o si la piel está rota, ya que es una fractura abierta.
- Entumecimiento, hormigueo o pérdida de sensibilidad en la extremidad afectada.
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor persiste después de una caída leve y aún no se ha hecho una radiografía.
- Si se nota una molestia que empeora con el movimiento pero que permite caminar.
- Para evaluar el riesgo de osteoporosis y de nuevas fracturas, se puede pedir esto en una consulta con el médico de cabecera.
- Seguimiento con el traumatólogo para controlar que el hueso esté consolidando correctamente.
Diagnóstico
El médico hace una exploración física: observa la zona, pregunta cómo ocurrió el accidente y valora si hay dolor al mover, hinchazón o deformidad. Después, suele pedir una prueba de imagen para confirmar el diagnóstico de fractura.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía simple: es la prueba más frecuente y rápida para ver una fractura.
- Tomografía computarizada (TAC): se usa en fracturas complejas o cuando la radiografía no es clara.
- Resonancia magnética: en ocasiones, para detectar fracturas ocultas o lesiones en tejidos cercanos.
- Densitometría ósea: no sirve para diagnosticar la fractura, sino para medir la densidad mineral del hueso y evaluar el riesgo de futuras fracturas. Se realiza semanas después.
Qué esperar en su cita
La radiografía es una prueba indolora y no requiere preparación. Según los resultados, el médico explicará el tipo de fractura, el tratamiento inicial y el tiempo previsto de recuperación. En adultos mayores es posible que se pidan también análisis de sangre para descartar causas médicas que afecten al hueso.
Tratamiento
El tratamiento de una fractura en una persona mayor busca aliviar el dolor, alinear correctamente el hueso y permitir que la persona recupere la movilidad y la independencia lo antes posible. Dependerá del tipo y localización de la fractura, del estado general de salud y de la capacidad de realizar rehabilitación. El objetivo es evitar el encamamiento prolongado y lograr que vuelva a caminar y a hacer sus actividades diarias con seguridad.
Autocuidado en el hogar
- Mantener una buena hidratación y una alimentación rica en proteínas, calcio y vitamina D, siempre que el médico lo indique.
- Descansar el área afectada durante los primeros días y evitar apoyar peso hasta que el médico dé el visto bueno.
- Aplicar frío local en las primeras 48 horas para reducir la hinchazón, siempre con un paño entre la piel y la bolsa de hielo.
- Elevar el miembro fracturado, por ejemplo la mano o el pie, por encima del nivel del corazón para disminuir la inflamación.
- Cumplir exactamente las instrucciones sobre el yeso, la férula o el inmovilizador.
- Realizar con paciencia los ejercicios de rehabilitación indicados por el fisioterapeuta, sin forzar y sin provocar dolor.
Tratamientos médicos
El médico indicará los medicamentos adecuados para controlar el dolor según la intensidad. Habitualmente se usan analgésicos como el paracetamol, aunque en algunos casos puede recurrirse a antiinflamatorios no esteroideos o, para dolores fuertes y breves, a opioides de corta duración bajo estricta prescripción. También se pueden recetar suplementos de calcio y de vitamina D si el médico lo considera necesario. Para prevenir la osteoporosis o acelerar la consolidación, existen medicamentos específicos que se valorarán individualmente. Nunca se deben tomar sin consultar al médico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se plantea cuando la fractura está desplazada, cuando es de cadera o de una zona donde el yeso no fija bien el hueso, o cuando se necesita colocar una prótesis o un clavo metálico para estabilizar la fractura y permitir una movilidad temprana. La decisión se toma en función del riesgo quirúrgico y de los beneficios esperados para cada paciente.
Vivir con esta afección
La recuperación de una fractura en un adulto mayor requiere paciencia y adaptación. Durante las primeras semanas será necesario contar con ayuda para las tareas domésticas, el aseo y la compra. Es importante hacer la casa más segura: retirar alfombras, instalar barras en el baño, utilizar iluminación suficiente y usar calzado antideslizante. A medida que el hueso consolide, se irán retomando las actividades de forma progresiva, siempre con las pautas del equipo médico.
Consejos de estilo de vida
- Mantener una actitud positiva y realista: la recuperación lleva tiempo, pero es posible.
- Adaptar el hogar para prevenir nuevas caídas durante el proceso.
- Fomentar el contacto con familiares y amigos para evitar el aislamiento.
- Evitar el tabaco y el exceso de alcohol, porque retrasan la curación del hueso.
- Dormir lo suficiente y mantener un horario regular para favorecer el descanso.
- Acudir a todas las citas de seguimiento y sesiones de fisioterapia.
Dieta y ejercicio
Una alimentación equilibrada es esencial: conviene incluir alimentos ricos en calcio como lácteos, almendras, brócoli o legumbres, y en vitamina D como pescados grasos, huevos y champiñones. El médico puede indicar suplementos si lo ve necesario. En cuanto al ejercicio, hay que evitar la inmovilidad total: cuando el médico lo autorice, se realizan ejercicios suaves de movilidad, después ejercicios de carga progresiva y finalmente ejercicios de fuerza, equilibrio y flexibilidad. Siempre deben estar supervisados por un fisioterapeuta para reducir el riesgo de caídas.
Salud mental y bienestar emocional
Una fractura puede alterar el estado de ánimo porque limita la independencia, provoca dolor y miedo a caerse de nuevo. Sentir tristeza, ansiedad o frustración es normal. Es importante hablar de estas emociones con la familia, con el médico o con un profesional de salud mental. Si aparecen sentimientos de desesperanza o síntomas depresivos intensos, se debe buscar ayuda. En caso de crisis emocional, se puede contactar con los servicios de emergencia o las líneas de apoyo de cada país.
Prevención
En gran medida, las fracturas se pueden prevenir en los adultos mayores trabajando dos frentes: prevenir las caídas y fortalecer los huesos. Para prevenir caídas, se recomienda revisar la vista con regularidad, usar calzado cómodo y antideslizante, mantener la casa ordenada y con buena iluminación, e instalar pasamanos en baños y escaleras. Para fortalecer el hueso, son útiles el ejercicio regular, una dieta rica en calcio y vitamina D, y evitar el tabaco y el alcohol. El médico puede valorar el riesgo individual y, si hace falta, proponer medicamentos para la osteoporosis.
Complicaciones
Si no se trata
- Retraso en la consolidación o pseudoartrosis (el hueso no llega a unirse de forma correcta).
- Deformidad permanente o acortamiento de la extremidad.
- Pérdida de la capacidad de caminar y, con ello, pérdida de independencia.
- Formación de coágulos en las piernas (trombosis venosa profunda) por falta de movimiento.
- Neumonía o infecciones urinarias asociadas al encamamiento prolongado.
- Síndrome de dolor regional complejo, que cursa con dolor persistente e hinchazón.
- Mayor riesgo de nuevas caídas y de futuras fracturas durante la recuperación.
Pronóstico a largo plazo
Con una atención médica temprana y un plan de rehabilitación adaptado, la mayoría de los adultos mayores recupera muy satisfactoriamente la movilidad y la calidad de vida. Aunque el proceso puede ser más largo que en personas jóvenes, la cirugía y los cuidados actuales permiten intervenir a tiempo y minimizar las complicaciones. La actitud positiva, el apoyo del equipo de salud y la participación activa en la recuperación son fundamentales para lograr el mejor resultado posible.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
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