La vesícula biliar en los niños
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La vesícula biliar es un órgano pequeño, en forma de bolsa, que se encuentra debajo del hígado y guarda la bilis, un líquido que ayuda a digerir las grasas. En los niños pueden aparecer problemas en la vesícula, como cálculos (piedras), inflamación o infección, aunque son menos frecuentes que en los adultos.
Datos clave
- La vesícula no es imprescindible; se puede vivir bien sin ella.
- Los cálculos biliares son la causa más común de problemas en la vesícula infantil.
- El dolor típico aparece en la parte alta del abdomen, a menudo después de comer alimentos grasosos.
No es muy común en la infancia, pero está aumentando, sobre todo en adolescentes con obesidad o con ciertas enfermedades de la sangre.
Puede afectar a niños de cualquier edad, pero es más frecuente en niñas, adolescentes y en niños con enfermedades como la anemia de células falciformes o con antecedentes familiares de cálculos biliares.
Síntomas
- Dolor abdominal muy fuerte y constante que no cede
- Fiebre alta con escalofríos
- Vómitos que no se detienen
- Color amarillo marcado en la piel o los ojos
- Heces de color arcilla o muy claras y orina oscura
- Abdomen rígido o muy hinchado
- ⚠Dolor que impide al niño ir a la escuela o hacer sus actividades
- ⚠Crisis de dolor de más de unas horas
- ⚠Vómitos que impiden tomar líquidos
- ⚠Síntomas que empeoran o no mejoran después de un día
Síntomas comunes
- Dolor en la parte superior o derecha del abdomen
- Náuseas y vómitos
- Dolor que se extiende a la espalda o al hombro derecho
- Malestar después de comer alimentos grasosos
- Sensación de hinchazón o digestión pesada
Síntomas en niños
- Los niños pueden tener dolor abdominal vago o difícil de localizar
- Irritabilidad o llanto sin causa clara
- Vómitos, a veces con náuseas
- Color amarillento en la piel o los ojos (ictericia) si hay una obstrucción
- Pérdida de apetito o falta de energía
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, el dolor puede ser menos intenso o incluso no sentirse
- Puede aparecer fiebre y escalofríos por infección grave
- Es más común que se compliquen con inflamación de la vesícula o del páncreas
Causas
Causas principales
- Cálculos biliares: piedras que se forman en la vesícula, a partir del colesterol u otras sustancias de la bilis
- Inflamación de la vesícula (colecistitis), a menudo causada por un cálculo que bloquea la salida
- Infección de la vesícula o de las vías biliares
- Problemas congénitos en los conductos biliares, aunque son menos frecuentes
Factores de riesgo
- Obesidad o sobrepeso infantil
- Pérdida rápida de peso
- Antecedentes familiares de cálculos biliares
- Anemia de células falciformes u otras anemias hemolíticas
- Ser mujer o estar en la adolescencia
- Ayunos prolongados o comidas muy irregulares
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el niño tiene dolor abdominal que empeora o no se quita
- Si presenta vómitos repetidos o no tolera líquidos
- Si aparece fiebre o color amarillo en la piel
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor aparece varias veces después de las comidas
- Si hay molestias en el abdomen que afectan la vida diaria
- Si se notan cambios en el apetito o en el ritmo intestinal
Diagnóstico
El médico preguntará por los síntomas, revisará al niño y puede pedir pruebas de imagen y análisis de sangre para ver cómo está la vesícula y si hay inflamación u obstrucción.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía (ultrasonido) del abdomen, que es la prueba más habitual y no duele nada
- Análisis de sangre para revisar la función del hígado y buscar signos de infección
- En algunos casos, una resonancia magnética especial (colangiorresonancia) o una gammagrafía para ver los conductos biliares
Qué esperar en su cita
Normalmente, el niño tendrá que estar en ayunas antes de la ecografía. Las pruebas son seguras y el especialista en aparato digestivo infantil explicará con calma cada paso. No asustes al niño; la mayoría son indoloras.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa, la edad del niño y la gravedad de los síntomas. En muchos casos se empieza por cambios en la alimentación y control del peso. Si el problema se repite o hay complicaciones, se puede recomendar una cirugía para extirpar la vesícula.
Autocuidado en el hogar
- Dar comidas más pequeñas y frecuentes, evitando las grasas en exceso
- Reducir alimentos fritos, ultraprocesados y muy azucarados
- Fomentar la actividad física diaria y mantener un peso saludable
- Asegurar una buena hidratación con agua
Tratamientos médicos
En algunos casos pueden utilizarse medicamentos para aliviar el dolor o tratar la inflamación, siempre con receta médica. Si hay una infección, el médico puede recetar antibióticos. Para disolver cálculos pequeños existen ciertos medicamentos, pero no suelen ser la primera opción en niños. Ningún medicamento debe administrarse sin indicación profesional.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Cuando hay crisis de dolor repetidas, inflamación de la vesícula u otras complicaciones, la cirugía laparoscópica (con pequeñas incisiones) es la opción más frecuente. Es una operación segura y la mayoría de los niños se recuperan rápido y llevan una vida totalmente normal.
Vivir con esta afección
Si a un niño le han extirpado la vesícula, puede comer casi de todo después del postoperatorio, aunque al principio conviene moderar las grasas y comer porciones pequeñas. Con el tiempo, el cuerpo se adapta y no hay que hacer una dieta especial en la mayoría de los casos.
Consejos de estilo de vida
- Mantener un horario de comidas regular, sin saltarse comidas
- Realizar ejercicio moderado: correr, montar en bici, jugar al aire libre
- Evitar el sedentarismo y las pantallas una parte del día
- Dormir las horas recomendadas según la edad
Dieta y ejercicio
Una dieta balanceada con fruta, verdura, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables (como las del aceite de oliva o el aguacate) favorece la digestión. El ejercicio regular ayuda a mantener un peso sano y a prevenir nuevos episodios.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con dolor abdominal repetido o tener que cambiar la alimentación puede generar frustración, ansiedad o tristeza en el niño. Es importante hablar de sus emociones y, si es necesario, acudir a un psicólogo infantil para que aprenda a manejar el miedo o la rabia. Si en algún momento el niño expresa pensamientos de hacerse daño, busca ayuda profesional urgente.
Prevención
No siempre se puede prevenir un problema de vesícula, pero llevar una alimentación saludable, mantener un peso adecuado y evitar el sedentarismo desde la infancia ayudan a reducir el riesgo de cálculos biliares.
Complicaciones
Si no se trata
- Inflamación de la vesícula (colecistitis) con dolor e infección
- Obstrucción del conducto biliar, que produce ictericia y dolor intenso
- Inflamación del páncreas (pancreatitis)
- Infección grave de la bilis con fiebre alta y riesgo para la vida (muy poco frecuente)
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que, con el diagnóstico y tratamiento adecuados, la gran mayoría de los niños con problemas de vesícula mejoran por completo. Incluso cuando hace falta una cirugía, los resultados son excelentes y los niños vuelven a jugar, estudiar y crecer con normalidad. No dudes en consultar todas tus dudas con el equipo médico.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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