Oesophageal varices awareness
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las várices esofágicas son venas hinchadas y agrandadas en el esófago, el tubo que conecta la garganta con el estómago. Ocurren cuando la sangre no puede fluir libremente a través del hígado y busca otras rutas, lo que hace que las venas en el esófago se dilaten. Pueden romperse y causar sangrado grave, que es una emergencia médica.
Datos clave
- Son una complicación seria de enfermedades hepáticas avanzadas, como la cirrosis.
- Muchas personas con várices no presentan síntomas hasta que sangran.
- El tratamiento puede prevenir el sangrado y ayudar a controlar las várices.
No es una condición común en la población general. Aparece principalmente en personas con enfermedad hepática crónica, como cirrosis.
Afecta sobre todo a personas con cirrosis hepática, que es una cicatrización del hígado causada por consumo excesivo de alcohol, hepatitis B o C, o enfermedad del hígado graso no alcohólica. Es más frecuente en adultos mayores de 50 años, pero puede ocurrir a cualquier edad si hay daño hepático.
Síntomas
- Vómito con sangre roja brillante o en gran cantidad.
- Heces negras, pegajosas y con mal olor.
- Mareo intenso o desmayo.
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho.
- ⚠Sangre en el vómito o en las heces, aunque sea poca cantidad.
- ⚠Sensación de debilidad o cansancio extremo.
- ⚠Ictericia (piel u ojos amarillos) que empeora.
Síntomas comunes
- No suelen causar síntomas hasta que se rompen.
- Los síntomas de várices sangrantes incluyen: vómito con sangre (rojo brillante o como granos de café), heces negras o alquitranadas, sensación de mareo o desmayo.
Síntomas en niños
- En niños, los síntomas de sangrado pueden incluir vómito con sangre, heces oscuras y palidez. Los niños con enfermedades hepáticas deben ser monitoreados de cerca.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, los síntomas son similares, pero pueden ser más difíciles de identificar debido a otras condiciones de salud. La debilidad repentina o la confusión pueden ser señales de sangrado.
Causas
Causas principales
- Enfermedad hepática crónica, especialmente cirrosis.
- Trombosis de la vena porta (un coágulo en la vena que lleva sangre al hígado).
- Presión alta en la vena porta (hipertensión portal) debido a un hígado dañado.
Factores de riesgo
- Consumo excesivo de alcohol a largo plazo.
- Infección por hepatitis B o C.
- Enfermedad del hígado graso no alcohólica.
- Obstrucción de la vena porta.
- Cirrosis por cualquier causa.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene vómito con sangre o heces negras, busque atención médica de urgencia de inmediato.
- Si se siente mareado o débil sin causa aparente, vaya a urgencias.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene cirrosis o enfermedad hepática conocida, debe hacerse chequeos regulares para controlar posibles várices.
- Si nota cambios en el color de las heces o vómito, aunque sean pequeños, consulte a su médico.
Diagnóstico
El médico sospecha várices esofágicas en personas con cirrosis o enfermedad hepática. La prueba principal es una endoscopia digestiva alta, en la que se introduce un tubo delgado con una cámara por la boca para ver el esófago.
Pruebas que se pueden realizar
- Endoscopia digestiva alta (gastroscopia).
- Análisis de sangre para evaluar la función hepática.
- Ecografía abdominal o elastografía hepática para evaluar el hígado y la presión portal.
Qué esperar en su cita
La endoscopia generalmente se realiza con sedación, por lo que no sentirá dolor. El médico revisará el esófago en busca de várices. Si se encuentran, se evaluará el riesgo de sangrado. Después de la prueba, puede irse a casa con alguien que lo acompañe. Los resultados se discuten en la consulta de seguimiento.
Tratamiento
El tratamiento de las várices esofágicas tiene dos objetivos principales: prevenir el sangrado en personas que aún no han sangrado (profilaxis) y detener el sangrado activo si ocurre. El tratamiento lo decide un gastroenterólogo o hepatólogo.
Autocuidado en el hogar
- Evite el consumo de alcohol por completo, ya que empeora el daño hepático.
- Siga una dieta saludable recomendada por su médico para controlar la presión portal.
- Tome todos los medicamentos exactamente como se los recetaron, sin omitir dosis.
Tratamientos médicos
El tratamiento médico incluye medicamentos para reducir la presión en la vena porta (betabloqueantes no selectivos) y procedimientos endoscópicos como la ligadura con bandas elásticas, en la que se colocan pequeñas bandas alrededor de las várices para cortar su flujo sanguíneo. En caso de sangrado activo, se pueden usar técnicas de taponamiento o derivación portosistémica intrahepática transyugular (TIPS), que es un procedimiento para desviar la sangre y reducir la presión. No se mencionan nombres específicos de medicamentos.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos graves o cuando otros tratamientos no funcionan, se puede considerar un trasplante de hígado para tratar la enfermedad hepática subyacente.
Vivir con esta afección
Vivir con várices esofágicas requiere monitoreo regular y cuidado del hígado. Asista a todas las citas médicas y endoscopias de seguimiento. Evite actividades que puedan aumentar la presión abdominal, como levantar objetos pesados o hacer esfuerzos excesivos.
Consejos de estilo de vida
- No consuma alcohol en absoluto.
- Mantenga un peso saludable para reducir la grasa en el hígado.
- Evite el uso de antiinflamatorios no esteroides (AINEs) como ibuprofeno o naproxeno sin consultar al médico, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado.
Dieta y ejercicio
Siga una dieta baja en sal para disminuir la retención de líquidos y la presión portal. Coma comidas pequeñas y frecuentes. Realice ejercicio moderado, como caminar, pero evite levantar pesas o ejercicios de alta intensidad que puedan aumentar la presión abdominal.
Salud mental y bienestar emocional
El diagnóstico de várices esofágicas puede causar ansiedad o miedo, especialmente por el riesgo de sangrado. Es normal sentirse preocupado. Hable con su médico sobre sus inquietudes. Si la ansiedad afecta su vida diaria, considere buscar apoyo psicológico. Recuerde que existen tratamientos efectivos.
Prevención
Se puede reducir el riesgo de desarrollar várices esofágicas previniendo o controlando la enfermedad hepática. Evitar el consumo excesivo de alcohol, vacunarse contra la hepatitis B, tratar la hepatitis C y llevar una dieta saludable para evitar el hígado graso son medidas clave. Una vez que hay cirrosis, las várices pueden aparecer a pesar de los cuidados, pero el monitoreo regular permite tratarlas antes de que sangren.
Vacunas
Vacúnese contra la hepatitis A y B si tiene enfermedad hepática crónica, ya que una infección adicional puede empeorar el daño hepático.
Programas de detección
Se recomienda una endoscopia de detección en todas las personas diagnosticadas con cirrosis para buscar várices. La frecuencia de las endoscopias de seguimiento depende del tamaño de las várices y otros factores.
Complicaciones
Si no se trata
- Sangrado grave que puede poner en riesgo la vida.
- Shock por pérdida de sangre.
- Infección o peritonitis bacteriana espontánea.
- Insuficiencia hepática.
Pronóstico a largo plazo
Con tratamiento y monitoreo adecuados, muchas personas con várices esofágicas pueden prevenir el sangrado y llevar una vida activa. El pronóstico depende de la gravedad de la enfermedad hepática subyacente. El tratamiento temprano mejora significativamente los resultados. Si se presenta sangrado, la atención médica urgente puede salvar la vida. Hable con su equipo médico sobre su situación específica.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 17 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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