Peripheral arterial disease overview
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La enfermedad arterial periférica (EAP) es una afección en la que las arterias de las piernas (y a veces los brazos) se estrechan o se obstruyen debido a la acumulación de placa, que es una mezcla de grasa, colesterol y otras sustancias. Esto reduce el flujo de sangre rica en oxígeno hacia los músculos y tejidos.
Datos clave
- La EAP es una señal de aterosclerosis, que es el endurecimiento de las arterias, y puede afectar también al corazón y al cerebro.
- Los síntomas más comunes son dolor o calambres en las piernas al caminar, que mejoran con el reposo.
- Con tratamiento adecuado, muchas personas pueden controlar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones graves.
Sí, es bastante común, especialmente en personas mayores de 60 años. Se estima que entre el 12% y el 20% de los adultos mayores tienen algún grado de EAP, aunque muchas personas no lo saben porque no presentan síntomas.
Afecta principalmente a personas mayores de 50 años, fumadores, personas con diabetes, presión arterial alta, colesterol alto, o que tienen antecedentes familiares de enfermedad arterial. También es más común en personas de ascendencia africana o hispana.
Síntomas
- Dolor intenso y repentino en una pierna o pie que no desaparece.
- Piel de la pierna o pie que se vuelve pálida, fría y sin pulso (pulso débil o ausente).
- Imposibilidad de mover la pierna o el pie.
- Herida que sangra mucho o se ve infectada (enrojecimiento, hinchazón, pus).
- ⚠Úlcera o llaga en el pie que no mejora después de una semana de cuidados básicos.
- ⚠Dolor en las piernas que empeora o que aparece en reposo (por la noche, al acostarse).
- ⚠Cambio repentino en el color (azul oscuro o negro) de un dedo del pie.
Síntomas comunes
- Dolor, calambres o sensación de cansancio en los músculos de las piernas (pantorrillas, muslos o glúteos) al caminar o hacer ejercicio, que desaparece después de unos minutos de descanso.
- Entumecimiento u hormigueo en los pies o dedos.
- Sensación de frío en un pie o pierna en comparación con el otro.
- Cambios en el color de la piel de las piernas (pálida, azulada o rojiza).
- Heridas o úlceras en los pies o dedos que tardan en sanar.
- Debilidad o pérdida de vello en las piernas.
Síntomas en niños
- La EAP es muy rara en niños, pero si aparece, suele deberse a causas genéticas o enfermedades inflamatorias. Los síntomas pueden incluir dolor en las piernas al crecer o problemas para caminar.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, los síntomas pueden ser menos típicos, como dolor en la cadera o los glúteos, dificultad para caminar sin dolor, o debilidad general en las piernas que se confunde con artritis o envejecimiento normal.
Causas
Causas principales
- Aterosclerosis: acumulación de placa (grasa, colesterol y calcio) en las arterias, lo que las estrecha y endurece.
- Inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis), en casos poco frecuentes.
- Lesiones en los vasos sanguíneos por traumatismos o radiación.
Factores de riesgo
- Tabaquismo o consumo de tabaco (el factor de riesgo más importante).
- Diabetes (niveles altos de azúcar en sangre dañan las arterias).
- Presión arterial alta (hipertensión).
- Colesterol alto (especialmente LDL o colesterol 'malo').
- Edad mayor de 50 años (riesgo aumenta con la edad).
- Antecedentes familiares de enfermedad arterial periférica o cardiovascular.
- Obesidad o sobrepeso.
- Falta de actividad física.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor en las piernas al caminar y nota que cada vez puede caminar menos distancia sin sentir molestias.
- Si aparece una herida o úlcera en el pie que no sana en una semana.
- Si nota que un pie o dedo se vuelve azul, negro o muy pálido.
Programe una cita de rutina si:
- Consulte a su médico de cabecera si tiene factores de riesgo (fuma, diabetes, hipertensión) y nota síntomas como calambres al caminar.
- Si tiene más de 60 años, pregunte si necesita una revisión de sus arterias aunque no tenga síntomas.
Diagnóstico
El médico primero le preguntará sobre sus síntomas, su estilo de vida y sus antecedentes. Luego, le examinará las piernas: buscará pulso en los pies, color de la piel, temperatura y posibles heridas. Para confirmar el diagnóstico, se suele realizar una prueba llamada índice tobillo-brazo (ITB), que compara la presión arterial en el tobillo con la del brazo.
Pruebas que se pueden realizar
- Índice tobillo-brazo (ITB): una prueba indolora que mide la presión arterial en los tobillos y los brazos.
- Ecografía Doppler: usa ondas sonoras para ver el flujo sanguíneo en las arterias.
- Angiografía por resonancia magnética (ARM) o tomografía computarizada (angio-TC): pruebas de imagen detalladas que muestran las arterias.
- Análisis de sangre: para medir colesterol, azúcar y otros factores de riesgo.
Qué esperar en su cita
El diagnóstico suele ser sencillo y no requiere preparación especial. La prueba del ITB es indolora, como tomar la presión arterial en el brazo. Si se necesitan más estudios, su médico le explicará cada paso. No se preocupe, el equipo médico lo guiará en todo momento.
Tratamiento
El tratamiento de la EAP tiene como objetivo aliviar los síntomas, mejorar la circulación y reducir el riesgo de complicaciones como infartos o accidentes cerebrovasculares. El plan de tratamiento depende de la gravedad y de sus factores de riesgo, pero siempre incluye cambios en el estilo de vida y, a menudo, medicamentos y, en algunos casos, procedimientos para abrir las arterias.
Autocuidado en el hogar
- Caminar regularmente: haga sesiones de ejercicio supervisado, como caminar hasta sentir molestia, descansar y luego continuar. Esto ayuda a mejorar la circulación.
- Dejar de fumar: es lo más importante para frenar la enfermedad.
- Cuidar los pies: revise sus pies a diario, manténgalos limpios e hidratados, y use zapatos cómodos que no lastimen.
- Controlar la diabetes, la presión arterial y el colesterol siguiendo las indicaciones de su médico.
- Llevar una dieta baja en grasas saturadas, sal y azúcares, rica en frutas, verduras y granos integrales.
Tratamientos médicos
El médico puede recetar medicamentos para ayudar a prevenir coágulos, reducir el colesterol, controlar la presión arterial o aliviar el dolor al caminar. No tome ningún medicamento sin consultar primero con su profesional de la salud. En algunos casos, se usan terapias como la angioplastia (un globo que abre la arteria) o la colocación de un stent (una malla que mantiene la arteria abierta).
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si los síntomas son muy graves, o si hay heridas que no sanan o gangrena, puede ser necesaria una cirugía de bypass (crear un puente con un vaso sanguíneo para evitar la obstrucción) o, en casos extremos, una amputación. Su médico le explicará las opciones si llegara a necesitarlas.
Vivir con esta afección
Vivir con EAP significa adoptar nuevos hábitos para cuidar sus arterias y sus piernas. Es importante realizar ejercicio de forma regular, aunque duela al principio. Puede llevar un diario de cuánto camina y las molestias que siente. También debe revisar sus pies a diario para detectar cualquier herida a tiempo.
Consejos de estilo de vida
- Camine al menos 30 minutos al día, la mayoría de los días, si su médico lo autoriza.
- Deje de fumar: pida ayuda a su médico o a un programa de cesación tabáquica.
- Mantenga un peso saludable.
- Evite estar sentado o de pie por largos periodos; levántese y camine un poco cada hora.
- Use ropa y calzado cómodos y que no aprieten.
Dieta y ejercicio
Una dieta saludable incluye frutas, verduras, legumbres, pescado, nueces y aceite de oliva. Reduzca el consumo de carnes rojas, alimentos fritos, bollería y sal. El ejercicio, especialmente caminar, es uno de los tratamientos más efectivos. Si el dolor le impide caminar, su médico puede recomendarle un programa de rehabilitación supervisada.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con una enfermedad crónica puede generar ansiedad, frustración o tristeza. Es normal sentirse abrumado a veces. Hable con su médico o con un profesional de la salud mental si nota que su estado de ánimo afecta su día a día. Recuerde: usted no está solo, y buscar apoyo emocional es parte del cuidado de su salud.
Prevención
Sí, en gran medida. La EAP se puede prevenir o retrasar controlando los factores de riesgo. Lo más importante es no fumar, mantener una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente y controlar la diabetes, la presión arterial y el colesterol. Si ya tiene EAP, seguir estos pasos ayuda a evitar que empeore.
Programas de detección
Actualmente no se recomienda la detección sistemática en personas sin síntomas, pero si tiene factores de riesgo (mayor de 50 años, fumador, diabetes), hable con su médico sobre la posibilidad de hacerse una prueba de índice tobillo-brazo (ITB) aunque no tenga molestias.
Complicaciones
Si no se trata
- Dolor en las piernas que empeora y aparece incluso en reposo (isquemia crítica).
- Úlceras o heridas en los pies que no sanan, con riesgo de infección.
- Gangrena (muerte del tejido) que puede requerir amputación de un dedo, pie o parte de la pierna.
- Mayor riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular, ya que la EAP es señal de aterosclerosis generalizada.
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico temprano y un buen manejo, la mayoría de las personas con EAP pueden controlar los síntomas y evitar complicaciones graves. Dejar de fumar, caminar con regularidad y cuidar su salud general son pasos que marcan una gran diferencia. La enfermedad no tiene cura, pero sí se puede tratar y llevar una vida activa y plena. Hable con su médico para diseñar un plan que funcione para usted.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
- Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV)
- Sociedad Interamericana de Cardiología (SIC)
Organizaciones locales
- Asociación Española de Enfermedades Vasculares · España
- Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez · México
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 16 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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