Spontaneous bacterial peritonitis awareness
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La peritonitis bacteriana espontánea (PBE) es una infección grave que ocurre en el líquido que se acumula en el abdomen de personas con enfermedades avanzadas del hígado, como la cirrosis. Se llama 'espontánea' porque no hay una causa directa como una lesión o cirugía. Las bacterias del intestino pasan a ese líquido y causan la infección.
Datos clave
- Es una complicación seria de la cirrosis, pero con tratamiento oportuno la mayoría de las personas se recuperan.
- Los síntomas principales son dolor abdominal, fiebre y confusión mental.
- Se diagnostica extrayendo una muestra del líquido abdominal con una aguja fina (paracentesis).
No es extremadamente común, pero es una de las infecciones más importantes en personas con ascitis (líquido en el abdomen) por enfermedad hepática avanzada. Se presenta en aproximadamente 1 de cada 5 personas con cirrosis y ascitis hospitalizadas.
Afecta principalmente a personas con cirrosis hepática avanzada que tienen ascitis. También puede ocurrir en quienes tienen otras causas de acumulación de líquido abdominal, como insuficiencia hepática aguda o síndrome nefrótico, aunque es menos frecuente.
Síntomas
- Fiebre alta (más de 38.5°C) sin otra causa evidente.
- Dolor abdominal intenso y repentino.
- Confusión severa, no reconocer a las personas o somnolencia difícil de despertar.
- Dificultad para respirar o color amarillento intenso en la piel o los ojos (ictericia).
- En personas con cirrosis, cualquier cambio agudo en el estado mental o signos de infección.
- ⚠Fiebre baja o malestar general que no mejora en un día.
- ⚠Dolor abdominal leve pero constante, especialmente si ya tiene ascitis.
- ⚠Sensación de hinchazón abdominal que empeora rápidamente.
- ⚠Náuseas o vómitos que impiden comer o beber.
Síntomas comunes
- Dolor o molestia en el abdomen, a veces difuso y constante.
- Fiebre o escalofríos (temperatura corporal elevada).
- Sensación de confusión, desorientación o cambios en el estado mental (encefalopatía hepática).
- Náuseas o vómitos.
- Sensación de malestar general o debilidad.
Síntomas en niños
- Los síntomas en niños pueden ser parecidos: dolor abdominal, fiebre y vómitos.
- Los niños pequeños pueden estar irritables, sin apetito o con sueño excesivo.
- Es importante vigilar cualquier cambio en el comportamiento o la actividad habitual.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, la fiebre puede ser menos intensa o incluso no presentarse.
- La confusión o el deterioro mental pueden ser el primer signo notable.
- Pueden tener menos dolor abdominal y mayor debilidad general.
Causas
Causas principales
- La infección ocurre cuando bacterias que normalmente viven en el intestino (como E. coli) se trasladan al líquido abdominal (ascitis) y se multiplican allí.
- El sistema inmunológico de la persona con cirrosis está debilitado, lo que permite que las bacterias crezcan sin ser combatidas eficazmente.
- En ocasiones, la infección puede originarse en otros focos como una infección urinaria o respiratoria que se extiende al abdomen.
Factores de riesgo
- Tener cirrosis hepática avanzada con ascitis (líquido en el abdomen).
- Haber tenido una peritonitis bacteriana espontánea anteriormente.
- Tener niveles muy bajos de proteínas en el líquido abdominal (medidos por paracentesis).
- Sangrado digestivo reciente (por várices esofágicas, por ejemplo).
- Infecciones previas o uso reciente de antibióticos que alteran la flora intestinal.
- Internación hospitalaria prolongada o procedimientos invasivos.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si usted tiene cirrosis o ascitis y presenta fiebre, dolor abdominal o confusión, busque atención médica de inmediato, incluso de urgencia.
- Si los síntomas empeoran rápidamente, como fiebre muy alta o dificultad para despertarse, llame al servicio de emergencias (112 en España, 911 en muchos países de Latinoamérica).
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene cirrosis, asista a todas sus citas de control con el especialista en hígado (hepatólogo) para monitorear su salud.
- Si nota un aumento gradual del abdomen (más líquido) pero sin fiebre ni dolor, consulte a su médico de cabecera para evaluar la necesidad de una paracentesis programada.
Diagnóstico
Para diagnosticar la peritonitis bacteriana espontánea, el médico realiza una paracentesis: extrae una pequeña muestra del líquido abdominal con una aguja fina, bajo condiciones estériles y con ecografía para guiar la punta. Luego se analiza el líquido en el laboratorio.
Pruebas que se pueden realizar
- Recuento de glóbulos blancos en el líquido abdominal (neutrófilos). Si hay más de 250 neutrófilos por microlitro, se confirma la infección.
- Cultivo del líquido abdominal para identificar la bacteria y probar qué antibióticos la eliminan.
- Análisis de sangre para evaluar la función hepática, renal y signos de infección general.
Qué esperar en su cita
La paracentesis es un procedimiento seguro que se realiza en el consultorio o en el hospital. Se limpia la piel con antiséptico, se aplica anestesia local y se introduce una aguja fina. Usted sentirá una pequeña presión. Se extraen unos 20-50 ml de líquido. Después, puede tener un pequeño vendaje. El riesgo de sangrado o infección es muy bajo. Los resultados iniciales (recuento de células) suelen estar en 1-2 horas; el cultivo tarda 1-2 días.
Tratamiento
La peritonitis bacteriana espontánea requiere tratamiento médico urgente con antibióticos administrados por vía intravenosa (en vena). Se inicia rápidamente, a menudo antes de tener los resultados del cultivo, y luego se ajusta según la bacteria identificada. También se brinda apoyo para la función renal y hepática.
Autocuidado en el hogar
- Siga exactamente las indicaciones de su médico, incluyendo completar todo el tratamiento antibiótico, aunque se sienta mejor.
- Descanse lo suficiente para que su cuerpo pueda combatir la infección.
- Mantenga una buena hidratación, pero consulte con su médico si necesita limitar líquidos debido a su enfermedad hepática.
- No tome medicamentos sin consultar, especialmente antiinflamatorios como ibuprofeno, porque pueden dañar los riñones.
Tratamientos médicos
El tratamiento principal son los antibióticos intravenosos de amplio espectro, cubriendo bacterias comunes como E. coli y otras gramnegativas. Se suele usar una combinación de dos antibióticos al inicio, y después se ajusta según el cultivo. Además, se administra albúmina intravenosa para proteger la función renal, especialmente si hay insuficiencia renal. En algunos casos, puede ser necesaria la hospitalización por varios días. Es posible que se indiquen antibióticos preventivos después del episodio.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía casi nunca es necesaria para tratar la peritonitis bacteriana espontánea. En casos muy raros, si se desarrolla un absceso o complicaciones como perforación intestinal, podría requerirse drenaje o cirugía, pero esto es excepcional.
Vivir con esta afección
Vivir con cirrosis implica cuidar su hígado diariamente. Después de un episodio de peritonitis, es importante seguir las recomendaciones del médico para prevenir nuevas infecciones. Esto incluye tomar los medicamentos recetados, asistir a controles y estar alerta a los síntomas que indican una posible recurrencia.
Consejos de estilo de vida
- Evite completamente el consumo de alcohol, ya que daña aún más el hígado.
- Tome todos los medicamentos exactamente como los recete su médico, sin automedicarse.
- Mantenga una buena higiene personal, especialmente lavado de manos, para reducir el riesgo de infecciones.
- Vacíe su vejiga con frecuencia y trate las infecciones urinarias de inmediato.
Dieta y ejercicio
Su médico o nutricionista puede recomendar una dieta baja en sal (sodio) para controlar la acumulación de líquido. También es importante consumir suficientes proteínas, pero en cantidades adecuadas a su función hepática. El ejercicio suave, como caminar, puede ayudar a mantener la fuerza y el ánimo, pero evite el esfuerzo extenuante. Consulte siempre antes de hacer cambios en su dieta o actividad.
Salud mental y bienestar emocional
Tener una enfermedad crónica del hígado y haber pasado por una infección grave puede generar ansiedad, tristeza o miedo. Es normal sentir preocupación por la salud. Hablar con su médico, un psicólogo o un grupo de apoyo puede ayudar mucho. Si los sentimientos de tristeza o desesperanza son intensos o persistentes, busque ayuda profesional. En momentos de crisis, contacte a una línea de apoyo emocional (en España, el 024; en muchos países de Latinoamérica, existen líneas de salud mental locales).
Prevención
En parte sí. Mantener la cirrosis controlada, evitar el alcohol, seguir una dieta baja en sal y tomar los medicamentos recetados reduce el riesgo. Además, en personas que ya han tenido una peritonitis, los médicos suelen recetar antibióticos preventivos (profilaxis) para evitar otra infección. No todos los pacientes necesitan profilaxis, solo aquellos con alto riesgo.
Vacunas
Vacúnese contra la influenza (gripe) cada año, contra el neumococo (según indicación médica) y contra la hepatitis A y B si no lo ha hecho. Estas vacunas ayudan a prevenir infecciones que pueden complicar su salud hepática.
Programas de detección
No existe un cribado rutinario para la peritonitis bacteriana espontánea en todas las personas con cirrosis. Sin embargo, si usted tiene ascitis y factores de riesgo, su médico puede realizar paracentesis periódicas para medir las proteínas en el líquido y decidir si necesita antibióticos preventivos.
Complicaciones
Si no se trata
- Insuficiencia renal aguda (síndrome hepatorrenal), una complicación muy grave.
- Sepsis (infección generalizada que puede llevar a la muerte).
- Empeoramiento de la encefalopatía hepática (confusión, coma).
- Mayor riesgo de sangrado digestivo.
- Muerte si no se trata a tiempo.
Pronóstico a largo plazo
Con tratamiento adecuado y oportuno, la mayoría de las personas con peritonitis bacteriana espontánea se recuperan de la infección. Sin embargo, la cirrosis de base continúa siendo una enfermedad seria que requiere seguimiento de por vida. El pronóstico mejora mucho si se detecta y trata tempranamente. Muchas personas viven muchos años con buena calidad de vida si cuidan su salud hepática y previenen nuevas infecciones. No pierda la esperanza; el apoyo médico y de sus seres queridos es clave.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
- Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH)
- Fundación Americana del Hígado (American Liver Foundation)
Organizaciones locales
- Asociación de Enfermos y Trasplantados Hepáticos de tu país · Consultar en su hospital o centro de salud local
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 17 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.