Whooping cough in adults
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La tos ferina (también llamada pertussis) es una infección bacteriana que afecta las vías respiratorias y provoca ataques de tos intensa. Después de estos ataques, al respirar profundamente se puede escuchar un sonido agudo similar a un 'gallo', de ahí su nombre. En adultos puede ser más leve, pero aún así causa incomodidad y puede durar semanas o meses.
Datos clave
- Es altamente contagiosa: se transmite al toser o estornudar.
- Puede durar entre 6 y 10 semanas o más incluso en adultos sanos.
- La vacunación reduce mucho el riesgo de contraerla y de tener complicaciones.
- En adultos suele ser más leve, pero pueden contagiar a bebés y niños pequeños, en quienes es peligrosa.
Es común en todo el mundo. En los últimos años han aumentado los casos, incluso en adultos. Muchos casos no se diagnostican porque se confunden con un resfriado o una bronquitis.
Afecta a personas de todas las edades. En adultos suele presentarse de forma más leve, pero si no están vacunados o han pasado muchos años desde la última vacuna, tienen más riesgo de infectarse.
Síntomas
- Dificultad para respirar o sensación de que se ahoga.
- Labios o piel de color azulado o morado (señal de falta de oxígeno).
- Dolor en el pecho intenso o presión.
- Desmayo o pérdida del conocimiento después de un ataque de tos.
- Convulsiones.
- ⚠Ataques de tos que no ceden con las medidas habituales y provocan vómitos repetidos.
- ⚠Tos que dura más de tres semanas sin mejoría.
- ⚠Fiebre alta que no baja.
- ⚠Sensación de que la garganta se cierra al toser.
Síntomas comunes
- Primera etapa (similar a un resfriado): congestión nasal, estornudos, moqueo, tos leve y a veces fiebre baja.
- Segunda etapa: ataques de tos repetitivos e intensos que pueden durar varios minutos. Al final, al tomar aire, se produce un sonido agudo (el 'gallo').
- Después de los ataques: vómitos o sensación de ahogo, agotamiento, enrojecimiento facial.
- En adultos, a veces no hay el sonido de 'gallo'; solo una tos persistente que empeora por la noche.
Síntomas en niños
- En niños pequeños los ataques de tos pueden ser muy intensos y provocar que la cara se ponga azul o morada.
- Pueden tener pausas en la respiración (apnea) que son peligrosas.
- El sonido de 'gallo' es más frecuente en niños que en adultos.
- Pueden presentar vómitos después de toser, lo que lleva a deshidratación y pérdida de peso.
Síntomas en adultos mayores
- Suelen tener una tos persistente pero menos intensa que en niños, y a menudo no se escucha el 'gallo'.
- El agotamiento puede ser mayor y llevar a pérdida de sueño y fatiga.
- Pueden tener mayor riesgo de complicaciones como neumonía, fracturas de costillas por la tos fuerte o incontinencia urinaria.
Causas
Causas principales
- La bacteria Bordetella pertussis: entra en las vías respiratorias y libera toxinas que irritan y dañan los tejidos, causando inflamación y tos intensa.
- Se contagia a través de las gotitas de saliva que expulsamos al toser o estornudar, o al estar cerca de una persona infectada.
Factores de riesgo
- No estar vacunado contra la tos ferina.
- Haber pasado muchos años desde la última dosis de la vacuna (la protección disminuye con el tiempo).
- Tener contacto cercano con alguien que tiene tos ferina (por ejemplo, en casa o en el trabajo).
- Tener el sistema inmunológico débil (por enfermedad o tratamiento médico).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene ataques de tos tan fuertes que no puede respirar, come o bebe.
- Si nota que sus labios o piel se ponen azules.
- Si se desmaya o tiene convulsiones durante un ataque de tos.
- Si tiene dolor en el pecho intenso o sensación de opresión.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene tos que dura más de dos semanas y empeora en lugar de mejorar.
- Si ha estado en contacto con alguien con tos ferina (especialmente si convive con bebés o embarazadas).
- Si desea revisar su estado de vacunación o recibir una dosis de refuerzo.
Diagnóstico
El médico evaluará sus síntomas, especialmente el patrón de la tos y el sonido característico al respirar. También le preguntará sobre su historial de vacunación y si ha estado en contacto con personas enfermas.
Pruebas que se pueden realizar
- Muestra de moco o secreción nasal (hisopo) que se envía al laboratorio para detectar la bacteria.
- Análisis de sangre para ver si hay anticuerpos contra la bacteria (indica infección reciente).
- Radiografía de tórax: a veces se solicita para descartar neumonía u otras enfermedades.
Qué esperar en su cita
El médico le tomará una muestra del interior de la nariz con un hisopo suave; puede ser un poco incómodo pero dura solo unos segundos. Los resultados pueden tardar unos días. Mientras tanto, el médico puede recomendarle medidas para aliviar la tos y evitar contagiar a otras personas.
Tratamiento
El tratamiento se centra en aliviar los síntomas, reducir la duración de la tos y evitar la propagación. Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejor. Si se diagnostica en las primeras semanas, se pueden usar medicamentos antimicrobianos (antibióticos) para eliminar la bacteria. Sin embargo, aunque los antibióticos ayudan a no contagiar, es posible que la tos continúe porque el daño en las vías respiratorias ya está hecho.
Autocuidado en el hogar
- Descansar mucho: los ataques de tos agotan y el cuerpo necesita recuperarse.
- Beber líquidos claros (agua, caldos) para mantenerse hidratado, especialmente si vomita después de toser.
- Evitar irritantes: humo de tabaco, vapores fuertes, polvo o aire frío que pueden empeorar la tos.
- Hacer gárgaras con agua tibia con sal para aliviar la irritación de garganta.
- Usar un humidificador o tomar baños de vapor para humedecer el aire y calmar la tos.
Tratamientos médicos
El médico puede recetar antibióticos (medicamentos que combaten las bacterias) si se detecta a tiempo, generalmente durante las primeras tres semanas de la enfermedad. Estos ayudan a que la persona deje de contagiar, aunque no siempre acortan la tos. En algunos casos, se pueden recetar medicamentos para aliviar la tos, pero su uso debe ser evaluado por el médico. No se recomienda automedicarse con jarabes para la tos sin consultar, ya que pueden no ser efectivos.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No se necesita cirugía para la tos ferina. En raras ocasiones, si hay complicaciones como fracturas de costillas o neumotórax (aire en el pecho), podría ser necesaria una intervención, pero esto es muy poco frecuente.
Vivir con esta afección
La tos ferina puede ser molesta y cansada, pero con cuidados diarios se puede manejar. Es importante quedarse en casa durante los primeros días del tratamiento (o al menos 5 días después de empezar los antibióticos) para no contagiar a otras personas. Use mascarilla si necesita salir. Lávese las manos con frecuencia.
Consejos de estilo de vida
- Evite el humo del tabaco y los lugares con mucho polvo o químicos.
- Duerma con la cabeza un poco elevada para reducir la tos nocturna.
- Evite el ejercicio intenso mientras tenga tos activa; puede retomarlo gradualmente cuando mejore.
- Use técnicas de relajación (respiración lenta) para controlar los ataques de tos.
Dieta y ejercicio
Mantenga una alimentación ligera y fácil de digerir. Si vomita después de toser, coma porciones pequeñas varias veces al día. Evite comidas muy condimentadas o ácidas que puedan irritar la garganta. El ejercicio debe ser suave (caminar, estiramientos) y solo si se siente con energía. No fuerce el cuerpo hasta que la tos haya disminuido.
Salud mental y bienestar emocional
Tener tos ferina puede ser frustrante y agotador, especialmente si los ataques interrumpen el sueño y las actividades diarias. Algunas personas se sienten aisladas o ansiosas por toser en público. Es normal sentirse así. Hable con su médico o con alguien de confianza sobre cómo se siente.
Prevención
Sí, la tos ferina se puede prevenir principalmente con la vacunación. La vacuna está incluida en el calendario infantil, pero los adultos también necesitan un refuerzo (llamado vacuna Tdap) para mantener la protección. Además, lavarse las manos y evitar el contacto cercano con personas enfermas ayuda a reducir el riesgo.
Vacunas
La vacuna contra la tos ferina (combinada con tétanos y difteria) se recomienda para todos los adultos, especialmente si están en contacto con bebés, mujeres embarazadas (durante el tercer trimestre) y personas mayores. Consulte a su médico o centro de salud sobre cuándo recibir una dosis de refuerzo.
Programas de detección
No hay una prueba de detección rutinaria para adultos sanos. Sin embargo, si ha estado expuesto a alguien con tos ferina, su médico puede evaluar la necesidad de tomar antibióticos preventivos, especialmente si convive con personas vulnerables.
Complicaciones
Si no se trata
- Neumonía (infección en los pulmones).
- Fracturas de costillas por la fuerza de la tos.
- Incontinencia urinaria o prolapso por el esfuerzo al toser.
- Hernias abdominales.
- Otitis media (infección de oído).
- Deshidratación y pérdida de peso por vómitos repetidos.
Pronóstico a largo plazo
Con el tratamiento adecuado y cuidados en casa, la mayoría de los adultos se recuperan completamente de la tos ferina, aunque la tos puede durar varias semanas o incluso meses. Es importante ser paciente y seguir las indicaciones del médico. Las complicaciones graves son poco frecuentes en adultos sanos. La vacunación es la mejor forma de protegerse.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 9 de julio de 2026
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