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El asma es una enfermedad que afecta los pulmones y las vías respiratorias (los tubos que llevan el aire a los pulmones). En el asma, estas vías se inflaman y se estrechan, lo que dificulta la respiración. Las pruebas de asma miden qué tan bien funcionan sus pulmones y si hay signos de inflamación o alergias. Los resultados ayudan a su médico a confirmar el diagnóstico y a planificar el mejor tratamiento para usted.
Datos clave
El asma es muy común: afecta a millones de personas en todo el mundo, tanto a niños como a adultos.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero con frecuencia comienza en la infancia. También es común en adultos, especialmente en mujeres y en personas con antecedentes familiares de asma o alergias.
El diagnóstico de asma se basa en sus síntomas, un examen físico y pruebas de función pulmonar. El médico le preguntará sobre sus molestias, cuándo aparecen y qué los empeora. Luego usará pruebas para medir cómo respira.
El tratamiento del asma busca controlar los síntomas, prevenir los ataques y mantener una vida activa. Se basa en dos tipos de medicamentos: los de control (uso diario para reducir la inflamación) y los de alivio (para los síntomas agudos). También es importante evitar los desencadenantes y tener un plan de acción por escrito.
Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con asma viven sin limitaciones. Es importante seguir su plan de acción, tomar la medicación de control a diario y saber reconocer los signos de un ataque. Lleve siempre su inhalador de alivio y evite los desencadenantes conocidos.
El asma no se puede prevenir por completo, especialmente si hay antecedentes familiares. Sin embargo, evitar los desencadenantes y seguir el tratamiento puede evitar que los síntomas empeoren y reducir la frecuencia de los ataques.
Vacúnese contra la gripe todos los años y contra la neumonía según lo recomendado por su médico. Las infecciones respiratorias pueden desencadenar ataques de asma.
No se recomienda hacer pruebas de asma a personas sin síntomas. Si tiene síntomas o antecedentes familiares, consulte a su médico para una evaluación.
Con un tratamiento adecuado y siguiendo las recomendaciones médicas, la mayoría de las personas con asma pueden llevar una vida activa y sin limitaciones graves. Los resultados de las pruebas ayudan a ajustar el tratamiento para mantener el asma bajo control. Es una condición manejable; no pierda la esperanza.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 16 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Durante la espirometría, le pedirán que respire normalmente y luego que sople fuerte y rápido en una boquilla. Es una prueba segura e indolora. Puede que le repitan la prueba después de usar un inhalador. Los resultados se comparan con valores normales para su edad, altura y sexo.
Su médico puede recetarle medicamentos inhalados que se usan a diario para controlar la inflamación (corticosteroides inhalados) y broncodilatadores de acción prolongada para mantener abiertas las vías respiratorias. Para los ataques repentinos, usa broncodilatadores de acción corta (de alivio). También pueden indicarse medicamentos en pastillas o inyectables si el asma es grave. El tratamiento es personalizado; no comparta ni cambie su medicación sin consultar.
En casos muy graves y raros, cuando otros tratamientos no funcionan, puede considerarse un procedimiento llamado termoplastia bronquial. Su médico le explicará si es una opción para usted.
No existe una dieta especial para el asma, pero comer saludable (frutas, verduras, pescado) puede ayudar a reducir la inflamación. Haga ejercicio moderado, como caminar, nadar o andar en bicicleta; si el ejercicio desencadena síntomas, hable con su médico para ajustar el plan.
Vivir con una enfermedad crónica puede causar ansiedad o estrés. La preocupación por los ataques o las limitaciones puede afectar su estado de ánimo. Hable con su médico si se siente abrumado; existen terapias y grupos de apoyo que pueden ayudarle.