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Las várices son venas dilatadas y retorcidas que se ven azuladas o moradas bajo la piel, generalmente en las piernas. Ocurren cuando las válvulas dentro de las venas no funcionan bien y la sangre se acumula, estirando la vena.
Datos clave
Sí, las várices son muy comunes. Afectan a entre el 20% y el 30% de los adultos en algún momento de la vida.
Pueden aparecer en cualquier persona, pero son más frecuentes en mujeres, personas mayores de 40 años, quienes tienen trabajos que requieren estar mucho tiempo de pie o sentados, y personas con antecedentes familiares de várices.
El médico primero le preguntará sobre sus síntomas y revisará sus piernas mientras está de pie. Luego, para confirmar el diagnóstico y evaluar la función de las venas, suele solicitar una ecografía Doppler (también llamada estudio de flujo venoso). Esta prueba es indolora y no usa radiación.
Para la ecografía Doppler no necesita ninguna preparación especial. Solo se le pedirá que use ropa cómoda y holgada (pantalones cortos o falda) para que el médico pueda acceder a sus piernas. No se aplique cremas o lociones en las piernas el día de la prueba, ya que podrían interferir con el gel que se usa. La prueba dura entre 20 y 40 minutos. Usted se acuesta en una camilla y el médico desliza un pequeño instrumento (transductor) con gel sobre su piel. No duele. Después puede retomar sus actividades normales.
El tratamiento de las várices depende de los síntomas y de si hay complicaciones. Muchas personas mejoran solo con cambios en el estilo de vida y medias de compresión. Si los síntomas persisten, hay tratamientos médicos mínimamente invasivos que un especialista en venas (cirujano vascular o flebólogo) puede ofrecer.
Vivir con várices es posible con algunos ajustes. Use ropa holgada, evite zapatos de tacón alto, y realice pausas para mover las piernas durante el día. Por la noche, eleve los pies de la cama unos 15 centímetros. Si usa medias de compresión, póngaselas por la mañana antes de levantarse.
Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, cereales integrales) ayuda a evitar el estreñimiento, que empeora las várices. Reduzca la sal para disminuir la hinchazón. El ejercicio moderado, como caminar 30 minutos al día, mejora el retorno venoso.
No siempre se pueden prevenir, especialmente si hay antecedentes familiares. Sin embargo, mantener un peso saludable, hacer ejercicio regularmente, evitar estar mucho tiempo de pie o sentado, y usar medias de compresión en embarazos o trabajos de riesgo puede reducir la probabilidad de que aparezcan o empeoren.
No hay vacunas para las várices.
No se recomienda un cribado (screening) general en personas sin síntomas. Sin embargo, si tiene factores de riesgo o molestias, consulte a su médico para una evaluación personalizada.
La mayoría de las personas con várices viven sin problemas graves. Con los cuidados adecuados y el tratamiento oportuno, los síntomas suelen mejorar y se evitan complicaciones. Aunque las várices pueden reaparecer, los tratamientos modernos son muy efectivos y seguros. Hable con su médico para encontrar el mejor plan para usted.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 16 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Existen procedimientos que se realizan en consultorio o como cirugía ambulatoria. Incluyen la escleroterapia (inyección de una solución que cierra la vena), la ablación por láser o radiofrecuencia (calor para sellar la vena), y otros métodos similares. Su médico le explicará cuál es la mejor opción según su caso. No se automedique ni use productos de venta libre sin consultar.
En casos más graves, cuando las várices son muy grandes o causan úlceras, podría recomendarse una cirugía para extraerlas (fleboextracción). Esto es menos común hoy porque los tratamientos mínimamente invasivos suelen ser suficientes.
Las várices pueden afectar la autoestima por su aspecto, o generar ansiedad por posibles complicaciones. Si esto le preocupa, hable con su médico. Recuerde que la mayoría de las várices son tratables y no representan un riesgo grave. Si siente angustia emocional, considere buscar apoyo psicológico o contactar a una línea de salud mental en su país.