Preparación para la prueba de detección de venas varicosas
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las várices son venas dilatadas y retorcidas que se ven azuladas o moradas bajo la piel, generalmente en las piernas. Ocurren cuando las válvulas dentro de las venas no funcionan bien y la sangre se acumula, estirando la vena.
Datos clave
- Las várices son muy comunes y rara vez son peligrosas, pero pueden causar molestias.
- El examen de detección (screening) con ecografía Doppler permite ver el flujo de sangre y el estado de las válvulas venosas.
- La preparación para la prueba es sencilla: no necesita ayuno ni medicamentos especiales.
Sí, las várices son muy comunes. Afectan a entre el 20% y el 30% de los adultos en algún momento de la vida.
Pueden aparecer en cualquier persona, pero son más frecuentes en mujeres, personas mayores de 40 años, quienes tienen trabajos que requieren estar mucho tiempo de pie o sentados, y personas con antecedentes familiares de várices.
Síntomas
- Sangrado abundante de una várice que no se detiene con presión directa.
- Inflamación repentina, enrojecimiento y calor intenso en una pierna, que podría indicar un coágulo (trombosis venosa profunda).
- Dolor repentino en el pecho o dificultad para respirar, que podría ser señal de un coágulo que viajó al pulmón (embolia pulmonar).
- ⚠Una úlcera (llaga) que no sana en la pierna cerca de una várice.
- ⚠Dolor intenso o hinchazón que empeora rápidamente.
- ⚠Enrojecimiento o secreción de pus en la zona de una várice.
Síntomas comunes
- Venitas azuladas o moradas que se ven hinchadas y retorcidas debajo de la piel.
- Sensación de pesadez, dolor o cansancio en las piernas, especialmente al final del día.
- Picazón alrededor de las venas afectadas.
- Hinchazón leve en tobillos y pies, que mejora al elevar las piernas.
Síntomas en niños
- Las várices en niños son poco frecuentes; si aparecen, suelen estar relacionadas con problemas congénitos de las venas.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, las várices pueden ser más notorias y causar mayor incomodidad.
- La piel sobre las várices puede volverse delgada y más propensa a lastimarse o ulcerarse.
Causas
Causas principales
- Debilidad de las paredes de las venas y fallo de las válvulas internas, lo que permite que la sangre fluya hacia atrás y se acumule.
- Herencia genética: si un familiar cercano tiene várices, el riesgo es mayor.
- Factores hormonales: los cambios durante el embarazo, la menopausia o el uso de anticonceptivos pueden debilitar las venas.
Factores de riesgo
- Edad avanzada (las venas pierden elasticidad con el tiempo).
- Sexo femenino.
- Embarazo (aumenta la presión en las venas de las piernas).
- Obesidad o sobrepeso.
- Estar de pie o sentado por largos períodos.
- Antecedentes familiares de várices.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene sangrado de una várice que no se detiene.
- Si presenta hinchazón repentina, enrojecimiento y dolor intenso en una pierna, que podría ser un coágulo.
Programe una cita de rutina si:
- Si las várices le causan dolor, pesadez o molestias que afectan su vida diaria.
- Si aparecen úlceras o cambios en la piel cerca de las várices.
- Si quiere saber si necesita tratamiento o cómo prevenir complicaciones.
Diagnóstico
El médico primero le preguntará sobre sus síntomas y revisará sus piernas mientras está de pie. Luego, para confirmar el diagnóstico y evaluar la función de las venas, suele solicitar una ecografía Doppler (también llamada estudio de flujo venoso). Esta prueba es indolora y no usa radiación.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía Doppler: permite ver el flujo de sangre en las venas y detectar si las válvulas no funcionan bien. Es la prueba de detección más común.
- Flebografía (venografía): se inyecta un contraste en una vena y se toman radiografías. Se usa menos hoy en día.
Qué esperar en su cita
Para la ecografía Doppler no necesita ninguna preparación especial. Solo se le pedirá que use ropa cómoda y holgada (pantalones cortos o falda) para que el médico pueda acceder a sus piernas. No se aplique cremas o lociones en las piernas el día de la prueba, ya que podrían interferir con el gel que se usa. La prueba dura entre 20 y 40 minutos. Usted se acuesta en una camilla y el médico desliza un pequeño instrumento (transductor) con gel sobre su piel. No duele. Después puede retomar sus actividades normales.
Tratamiento
El tratamiento de las várices depende de los síntomas y de si hay complicaciones. Muchas personas mejoran solo con cambios en el estilo de vida y medias de compresión. Si los síntomas persisten, hay tratamientos médicos mínimamente invasivos que un especialista en venas (cirujano vascular o flebólogo) puede ofrecer.
Autocuidado en el hogar
- Use medias de compresión (pregunte a su médico qué tipo y presión son adecuadas para usted).
- Eleve las piernas por encima del nivel del corazón durante 15-20 minutos varias veces al día.
- Evite estar de pie o sentado por largos períodos; levántese y camine cada hora.
- Haga ejercicio regularmente, como caminar, nadar o andar en bicicleta, para mejorar la circulación.
- Mantenga un peso saludable para reducir la presión en las venas.
Tratamientos médicos
Existen procedimientos que se realizan en consultorio o como cirugía ambulatoria. Incluyen la escleroterapia (inyección de una solución que cierra la vena), la ablación por láser o radiofrecuencia (calor para sellar la vena), y otros métodos similares. Su médico le explicará cuál es la mejor opción según su caso. No se automedique ni use productos de venta libre sin consultar.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos más graves, cuando las várices son muy grandes o causan úlceras, podría recomendarse una cirugía para extraerlas (fleboextracción). Esto es menos común hoy porque los tratamientos mínimamente invasivos suelen ser suficientes.
Vivir con esta afección
Vivir con várices es posible con algunos ajustes. Use ropa holgada, evite zapatos de tacón alto, y realice pausas para mover las piernas durante el día. Por la noche, eleve los pies de la cama unos 15 centímetros. Si usa medias de compresión, póngaselas por la mañana antes de levantarse.
Consejos de estilo de vida
- Camine o nade regularmente para activar la circulación.
- Evite cruzar las piernas al sentarse.
- Cuando esté sentado, mueva los tobillos y haga círculos con los pies.
- Use medias de compresión según lo indicado por su médico.
Dieta y ejercicio
Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, cereales integrales) ayuda a evitar el estreñimiento, que empeora las várices. Reduzca la sal para disminuir la hinchazón. El ejercicio moderado, como caminar 30 minutos al día, mejora el retorno venoso.
Salud mental y bienestar emocional
Las várices pueden afectar la autoestima por su aspecto, o generar ansiedad por posibles complicaciones. Si esto le preocupa, hable con su médico. Recuerde que la mayoría de las várices son tratables y no representan un riesgo grave. Si siente angustia emocional, considere buscar apoyo psicológico o contactar a una línea de salud mental en su país.
Prevención
No siempre se pueden prevenir, especialmente si hay antecedentes familiares. Sin embargo, mantener un peso saludable, hacer ejercicio regularmente, evitar estar mucho tiempo de pie o sentado, y usar medias de compresión en embarazos o trabajos de riesgo puede reducir la probabilidad de que aparezcan o empeoren.
Vacunas
No hay vacunas para las várices.
Programas de detección
No se recomienda un cribado (screening) general en personas sin síntomas. Sin embargo, si tiene factores de riesgo o molestias, consulte a su médico para una evaluación personalizada.
Complicaciones
Si no se trata
- Úlceras venosas (llagas abiertas que no sanan) en la piel cercana a las várices.
- Tromboflebitis superficial (inflamación y coágulo en una vena superficial, que causa enrojecimiento y dolor).
- Sangrado de una várice, que puede ser difícil de detener.
- En raras ocasiones, formación de coágulos profundos (trombosis venosa profunda) que pueden viajar a los pulmones (embolia pulmonar).
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con várices viven sin problemas graves. Con los cuidados adecuados y el tratamiento oportuno, los síntomas suelen mejorar y se evitan complicaciones. Aunque las várices pueden reaparecer, los tratamientos modernos son muy efectivos y seguros. Hable con su médico para encontrar el mejor plan para usted.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
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