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Las várices son venas hinchadas y retorcidas que se ven debajo de la piel, generalmente en las piernas. Ocurren cuando las válvulas dentro de las venas se debilitan y no funcionan bien, haciendo que la sangre se acumule. Un especialista puede hacer pruebas para ver cómo están tus venas y decidir el mejor tratamiento.
Datos clave
Sí, las várices son una afección muy común. Afectan a alrededor del 20–30% de los adultos, y son más frecuentes en mujeres.
Afecta principalmente a personas entre los 30 y 60 años, y es más común en mujeres. También puede aparecer en personas con antecedentes familiares, embarazos múltiples o trabajos que requieren estar mucho tiempo de pie.
El diagnóstico de las várices lo hace un médico especialista (flebológico o cirujano vascular). Primero te hará preguntas sobre tus síntomas y revisará tus piernas. Luego puede pedir pruebas para ver el interior de las venas y el flujo sanguíneo.
El tratamiento de las várices depende de tus síntomas y del tamaño de las venas. Puede ir desde cambios en el estilo de vida hasta procedimientos médicos. Siempre consulta con un especialista para elegir la mejor opción.
Vivir con várices suele ser manejable. La mayoría de las personas siguen con su vida normal, solo con algunos cuidados. Es importante revisar las piernas periódicamente para detectar cualquier cambio en la piel.
Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, cereales integrales) ayuda a evitar el estreñimiento, que puede empeorar las várices. El ejercicio moderado, como caminar, nadar o andar en bicicleta, mejora la circulación y fortalece los músculos de las piernas.
No siempre se pueden prevenir, pero los hábitos saludables ayudan a reducir el riesgo. Mantener un peso adecuado, hacer ejercicio y no estar mucho tiempo de pie o sentado sin moverse disminuye la presión en las venas.
No hay un programa de cribado general para várices. Si tienes factores de riesgo o síntomas, coméntalo con tu médico en una consulta de rutina.
Las várices no suelen ser graves. Con el cuidado adecuado y, si es necesario, tratamiento, la mayoría de las personas pueden controlar los síntomas y evitar complicaciones. Los tratamientos actuales son muy efectivos y seguros, y la recuperación es rápida.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 16 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Las pruebas son indoloras y no requieren preparación especial. La ecografía Doppler se hace con un gel en la pierna y un aparato que se desliza sobre la piel. La mayoría se realizan en la consulta del médico y duran entre 15 y 30 minutos.
Los tratamientos médicos incluyen la escleroterapia (inyecciones que cierran la vena), la ablación con láser o radiofrecuencia (calor que sella la vena), y la flebectomía (extracción de venas pequeñas a través de pequeñas incisiones). Tu médico te explicará cuál es el más adecuado para ti.
La cirugía (ligadura y extracción de venas) se usa en casos severos o cuando otros tratamientos no han funcionado. Hoy en día es menos frecuente porque existen opciones menos invasivas.
Las várices pueden causar preocupación por su apariencia o por posibles complicaciones. Es normal sentirse incómodo o inseguro. Hablar con un profesional de la salud puede ayudarte a resolver dudas y reducir la ansiedad.