Reducir el riesgo de artritis: lo que puedes hacer
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La artritis es una inflamación de las articulaciones (las zonas donde se unen dos huesos) que puede causar dolor, rigidez e hinchazón. Existen muchos tipos de artritis; el más común es la osteoartritis, que se produce por el desgaste del cartílago que protege los extremos de los huesos.
Datos clave
- La artritis no es una sola enfermedad, sino un grupo de más de 100 afecciones distintas.
- El dolor y la rigidez de las articulaciones son los síntomas más habituales.
- Mantener un peso saludable y hacer ejercicio puede reducir el riesgo de desarrollar artritis.
- Aunque no siempre se puede prevenir, se puede retrasar o aliviar con hábitos saludables.
Sí, es muy común. Millones de personas en el mundo viven con algún tipo de artritis, y es una de las principales causas de discapacidad, especialmente en adultos mayores.
La artritis puede afectar a personas de cualquier edad, incluso a niños. Es más frecuente en mujeres y en personas mayores de 40 años, aunque también puede aparecer en personas más jóvenes, sobre todo si han tenido lesiones articulares o tienen antecedentes familiares.
Síntomas
- Dolor articular muy intenso y de aparición repentina.
- Imposibilidad de mover una articulación.
- Dolor articular acompañado de fiebre alta y escalofríos.
- Deformidad visible o sensación de que el hueso está fuera de lugar.
- ⚠Inflamación brusca y muy dolorosa en una articulación.
- ⚠Dolor articular con fiebre que no desaparece.
- ⚠Enrojecimiento y calor excesivo en la articulación.
- ⚠Síntomas que aparecen después de una lesión traumática.
Síntomas comunes
- Dolor en una o más articulaciones, como rodillas, manos, caderas o columna.
- Rigidez, especialmente al despertar o después de estar quieto un rato.
- Hinchazón o inflamación en la articulación.
- Enrojecimiento y calor en la piel que cubre la articulación.
- Dificultad para mover la articulación con normalidad.
Síntomas en niños
- Dolor en la rodilla, muñeca o tobillo sin una lesión previa.
- Cojeo o dificultad para caminar.
- Fiebre sin causa clara.
- Hinchazón articular que aparece y desaparece.
Síntomas en adultos mayores
- Dolor que empeora con la actividad y mejora con el descanso.
- Rigidez matutina que dura más de 30 minutos.
- Pérdida gradual de movilidad en la articulación.
- Debilidad muscular alrededor de la articulación afectada.
Causas
Causas principales
- Desgaste del cartílago articular, como en la osteoartritis.
- Inflamación por un sistema inmunitario que ataca por error a las articulaciones (artritis autoinmune, como la artritis reumatoide).
- Infecciones en la articulación.
- Acumulación de cristales en la articulación, como en la gota.
Factores de riesgo
- Tener más de 40 años.
- Tener sobrepeso u obesidad.
- Tener antecedentes familiares de artritis.
- Haberse lesionado una articulación en el pasado.
- Realizar trabajos o deportes que sobrecargan las articulaciones.
- Fumar.
- Ser mujer.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor articular intenso que no mejora con reposo.
- Hinchazón o enrojecimiento que empeora.
- Fiebre acompañada de dolor articular.
Programe una cita de rutina si:
- Dolor y rigidez articular que duran más de una semana.
- Dificultad para hacer las tareas diarias por el dolor.
- Hinchazón matutina que no desaparece después de media hora.
Diagnóstico
El médico, por lo general un reumatólogo o tu médico de cabecera, te hará preguntas sobre tus síntomas y antecedentes, te revisará las articulaciones y podrá solicitar pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para detectar inflamación o anticuerpos.
- Radiografías de las articulaciones.
- Ecografía o resonancia magnética para ver el cartílago y los tejidos blandos.
- Extracción de una muestra del líquido articular para descartar infección o cristales.
Qué esperar en su cita
El diagnóstico puede requerir varias visitas y pruebas. El médico te explicará los resultados y las opciones de tratamiento. Es un proceso paso a paso, y es importante que cuentes todas tus molestias.
Tratamiento
El tratamiento de la artritis busca aliviar el dolor, reducir la inflamación, mantener la movilidad y evitar que la articulación se dañe más. No tiene cura para la mayoría de los tipos, pero con un buen plan se puede llevar una vida activa.
Autocuidado en el hogar
- Aplicar compresas frías o calientes en la articulación dolorida.
- Hacer ejercicio de bajo impacto, como caminar, nadar o pedalear.
- Descansar lo suficiente, pero sin inmovilizar la articulación por completo.
- Usar calzado cómodo y, si el médico lo indica, ayudas como bastones o plantillas.
Tratamientos médicos
Los tratamientos médicos pueden incluir terapia física, medicamentos para el dolor y la inflamación (siempre recetados por un profesional), inyecciones en la articulación y, en algunos casos, procedimientos para reparar o reemplazar la articulación. Nunca tomes medicamentos por tu cuenta sin consultar antes.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando el daño articular es muy grave y el tratamiento conservador ya no controla el dolor. Por ejemplo, una prótesis de rodilla o cadera. Es una decisión que se toma junto con el equipo médico.
Vivir con esta afección
Vivir con artritis requiere aprender a escuchar a tu cuerpo. Alterna momentos de actividad con momentos de descanso, adapta tus tareas para no forzar las articulaciones y busca la ayuda de profesionales, familiares y amigos.
Consejos de estilo de vida
- Mantener un peso saludable.
- No fumar y moderar el consumo de alcohol.
- Protegerse las articulaciones durante la actividad física.
- Dormir bien para facilitar la recuperación del cuerpo.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada, rica en pescado, frutas, verduras, granos enteros y aceite de oliva, puede ayudar a reducir la inflamación. El ejercicio regular de bajo impacto, como la natación o el yoga, fortalece los músculos y protege las articulaciones.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor crónico puede generar frustración, ansiedad o tristeza. Es normal sentir esas emociones. Hablar con tu médico, un profesional de salud mental o un grupo de apoyo puede ayudarte a manejar el impacto emocional.
Prevención
No siempre se puede prevenir, sobre todo si hay antecedentes familiares o factores genéticos. Sin embargo, se puede reducir el riesgo manteniendo un peso saludable, haciendo ejercicio regularmente, evitando lesiones articulares y no fumando.
Complicaciones
Si no se trata
- Daño progresivo del cartílago y deformidad articular.
- Pérdida de movilidad y fuerza en la articulación.
- Dolor crónico que afecta la calidad de vida.
- En artritis inflamatorias, daño en otros órganos si no se controlan.
Pronóstico a largo plazo
Con diagnóstico temprano, un tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, la mayoría de las personas con artritis puede mantener una vida activa y con bienestar. El optimismo y el apoyo médico son fundamentales para vivir bien.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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