Neumonía: consejos para pacientes y cuidados en casa
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La neumonía es una infección en los pulmones que inflama los pequeños sacos de aire donde normalmente entra el oxígeno. Estos sacos se pueden llenar de líquido o pus, lo que dificulta la respiración y reduce el oxígeno que llega a la sangre.
Datos clave
- La neumonía puede estar causada por virus, bacterias u hongos.
- El tratamiento depende de la causa y de la gravedad.
- Descansar y beber líquidos son parte importante de la recuperación.
- Las vacunas pueden prevenir muchas de las infecciones que causan neumonía.
- La mayoría de las personas se recupera, pero puede tardar semanas.
La neumonía es una enfermedad frecuente en todo el mundo y puede afectar a personas de cualquier edad. Es especialmente peligrosa en los extremos de la vida: niños pequeños y adultos mayores.
Puede afectar a cualquier persona, pero es más común en personas mayores de 65 años, en niños menores de 2 años, en personas con enfermedades crónicas y en quienes tienen el sistema inmunitario debilitado.
Síntomas
- Dificultad muy grave para respirar o sensación de ahogo
- Dolor intenso en el pecho
- Labios, cara o uñas de color azulado
- Tos con sangre
- Confusión súbita o desorientación
- Pérdida de conciencia
- Si tiene alguno de estos síntomas, llame a los servicios de emergencia inmediatamente. El número varía según el país; por ejemplo, 112 en España y 911 en muchos países de América Latina.
- ⚠Fiebre muy alta que no baja
- ⚠Tos que empeora o no se alivia
- ⚠Falta de aire al hacer esfuerzos pequeños
- ⚠Dolor en el pecho que continúa
- ⚠No poder beber líquidos
- ⚠Vómitos
- ⚠Sensación clara de estar empeorando
- ⚠Consulte con un médico el mismo día si tiene estos síntomas.
Síntomas comunes
- Tos con flema
- Fiebre y escalofríos
- Dificultad para respirar
- Dolor en el pecho al respirar o toser
- Cansancio muy acusado
- Pérdida de apetito
Síntomas en niños
- Respiración rápida o ruidosa
- La piel se hunde entre las costillas al respirar (tiraje)
- Sonidos como quejidos al respirar
- Labios o cara amoratados
- Dificultad para beber o comer
- Irritabilidad o letargo
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o deterioro mental repentino
- Poca fiebre o temperatura por debajo de lo normal
- Debilidad y mareos
- Pérdida de apetito
- Caídas frecuentes
- Empeoramiento de otras enfermedades que ya tenía
Causas
Causas principales
- Infecciones por virus: gripe, virus respiratorio sincitial, SARS-CoV-2 y otros.
- Infecciones por bacterias: la más común es la bacteria Streptococcus pneumoniae.
- Infecciones por hongos, sobre todo en personas con el sistema inmunitario debilitado.
- Aspiración: entrada de comida, bebida o saliva en los pulmones.
Factores de riesgo
- Edad mayor de 65 años o menor de 2 años
- Tabaquismo o exposición al humo del tabaco
- Enfermedades crónicas: asma, EPOC, diabetes, enfermedad del corazón, enfermedad renal o hepática
- Sistema inmunitario debilitado por una enfermedad o por medicamentos
- Haber tenido neumonía anteriormente
- Permanecer hospitalizado o en una residencia
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dificultad para respirar notable
- Dolor en el pecho constante
- Fiebre alta que no baja con medidas generales
- Tos con sangre
- Confusión o somnolencia excesiva
- En niños: respiración muy rápida, tiraje, labios azulados o rechazo de los líquidos
Programe una cita de rutina si:
- Tos que dura más de una semana
- Fiebre que no se controla después de varios días
- Cansancio extremo que no mejora
- Flema verde, amarilla o con mal olor
- Dudas sobre cómo va su recuperación
Diagnóstico
El médico escucha los pulmones con un estetoscopio, le pregunta por los síntomas y su historial, y puede pedir una radiografía de tórax para confirmar si hay inflamación en los pulmones.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía de tórax
- Análisis de sangre
- Pulsioximetría: medir el oxígeno en sangre con un pequeño sensor en el dedo
- Cultivo de esputo: examen de la flema para buscar la causa
- En casos seleccionados, análisis de orina o tomografía computarizada
Qué esperar en su cita
La visita es sencilla y de corta duración. Le tomarán la temperatura, la presión y el oxígeno. Le pedirán que respire profundamente mientras escuchan sus pulmones. Si confirman neumonía, le explicarán el tratamiento y las señales de alarma.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa (virus, bacteria u otro) y de la gravedad de la infección. Muchas neumonías se tratan en casa, pero las más graves requieren ir al hospital.
Autocuidado en el hogar
- Descansar tanto como necesite, sin prisas para volver a la rutina diaria.
- Beber agua, caldos o infusiones en pequeñas cantidades a lo largo del día.
- Usar un humidificador o el vapor de una ducha tibia para aliviar la tos seca.
- Dormir con la cabeza un poco elevada para respirar mejor.
- Evitar fumar y alejarse del humo de tabaco o de leña.
- Tomar nota de la temperatura y de cómo se siente cada día.
- Comer raciones pequeñas pero frecuentes si no tiene apetito.
Tratamientos médicos
El médico puede recetar antibióticos si la neumonía es bacteriana, antivirales si es viral, o medicamentos específicos para reducir la fiebre y las molestias. En los casos graves, el tratamiento se realiza en el hospital con oxígeno, sueros por vena y, si es necesario, apoyo respiratorio. Nunca tome antibióticos ni otros medicamentos sin que se los indiquen.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no suele ser necesaria. Solo en complicaciones como un absceso en el pulmón o una acumulación de líquido infectado que no drena bien, el equipo médico puede valorar la realización de un drenaje o una intervención.
Vivir con esta afección
La recuperación puede llevarle desde unos días hasta varias semanas. Es normal sentirse más cansado de lo habitual. Vaya recuperando su actividad de forma gradual, escuchando a su cuerpo y respetando el tiempo de descanso.
Consejos de estilo de vida
- No fume ni permita que fumen a su lado.
- Ventile su casa a diario.
- Haga pequeñas pausas para moverse o caminar un poco durante el día.
- Practique respiraciones lentas y profundas si su médico o fisioterapeuta lo recomienda.
- Vuelva al ejercicio progresivamente, empezando por paseos cortos.
Dieta y ejercicio
Lleve una alimentación variada con frutas, verduras, cereales integrales y proteínas. Si el apetito es bajo, ingiera raciones pequeñas. El movimiento suave ayuda a recuperar la fuerza, pero debe ser gradual y sin forzar el cuerpo.
Salud mental y bienestar emocional
El cansancio y la enfermedad pueden provocar tristeza o frustración. Es importante reconocerlo y hablar con la familia o el médico. Si la angustia es muy intensa o no le deja vivir con normalidad, busque ayuda de un profesional de salud mental. Si tiene pensamientos de hacerse daño o de suicidio, busque ayuda de inmediato: acuda a un servicio de urgencias o llame a una línea de crisis de su país; las líneas de crisis suelen ser gratuitas, confidenciales y atienden a cualquier hora.
Prevención
Muchas neumonías se pueden prevenir con lavado de manos frecuente, evitar el humo del tabaco, llevar una alimentación sana y mantenerse al día con las vacunas. En personas con más riesgo, la prevención es especialmente importante.
Vacunas
Existen vacunas contra la gripe, la enfermedad neumocócica y otras infecciones que pueden provocar neumonía. La edad y el estado de salud determinan qué vacunas se recomiendan. Consulte a su médico o centro de salud qué le corresponde.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado para la neumonía en adultos sanos. Para quienes tienen enfermedades crónicas, el control periódico de su enfermedad y el cumplimiento del tratamiento ayudan a prevenir las complicaciones.
Complicaciones
Si no se trata
- Líquido alrededor de los pulmones (derrame pleural)
- Infección en la sangre (bacteriemia)
- Formación de un absceso en el pulmón
- Insuficiencia respiratoria
- Empeoramiento de enfermedades como EPOC, asma o insuficiencia cardíaca
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico a tiempo y el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas se recupera por completo. La edad y el estado de salud general influyen en la velocidad de la recuperación. Seguir las indicaciones médicas, descansar y cuidarse son las claves para volver a la vida normal con fuerzas.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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