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Ear pain
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Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El dolor de oído, también llamado otalgia, es una molestia o dolor en uno o ambos oídos. Puede ser constante o aparecer y desaparecer, y a veces se siente como un dolor sordo, punzante o ardiente. No siempre significa que haya una infección; puede deberse a otras causas como presión en los senos paranasales o problemas en la mandíbula.
Datos clave
El dolor de oído es muy frecuente, especialmente en niños.
La mayoría de los casos mejoran por sí solos o con cuidados simples en casa.
No todos los dolores de oído son infecciones; a veces el dolor viene de otras áreas como la garganta o los dientes.
Sí, el dolor de oído es una de las consultas más comunes en atención primaria. Casi todas las personas lo experimentan al menos una vez en la vida.
Afecta a personas de todas las edades, pero es mucho más común en niños pequeños porque sus trompas de Eustaquio (los conductos que conectan el oído medio con la garganta) son más cortas y se obstruyen con facilidad. Los adultos también pueden tener dolor de oído, sobre todo si nadan, viajan en avión o tienen alergias.
Preguntas sobre este artículo
Síntomas
Llame a los servicios de emergencia de inmediato si nota:
Dolor de oído intenso y repentino, especialmente si va acompañado de fiebre muy alta (más de 39°C).
Rigidez en el cuello o dolor de cabeza intenso junto con el dolor de oído.
Pérdida repentina de la audición en un oído.
Secreción de pus o sangre del oído después de un golpe o lesión en la cabeza.
Debilidad en los músculos de la cara, especialmente alrededor del oído.
Consulte a un médico con urgencia (el mismo día) si nota:
⚠Dolor de oído que no mejora después de 48 horas de cuidados en casa.
⚠Fiebre que dura más de 24 horas.
⚠Dolor de oído acompañado de enrojecimiento e hinchazón detrás de la oreja.
⚠Secreción de líquido del oído (si no es después de un golpe).
⚠Dolor de oído que empeora a pesar de tomar analgésicos de venta libre.
Síntomas comunes
Dolor o molestia en el oído, que puede empeorar al acostarse o al masticar.
Sensación de presión o taponamiento en el oído.
Disminución de la audición o sensación de oído tapado.
Secreción de líquido claro, amarillo o con sangre desde el oído.
Fiebre (temperatura alta).
Irritabilidad o dificultad para dormir (sobre todo en niños).
Síntomas en niños
Se tiran o se frotan el oído con frecuencia.
Están más irritables de lo normal, lloran más o tienen problemas para dormir.
Tienen fiebre, a veces sin otros síntomas.
Pueden tener pérdida del apetito o vómitos.
No responden bien a los sonidos o parecen no oír bien.
Síntomas en adultos mayores
El dolor puede ser menos intenso y el síntoma principal puede ser la pérdida de audición o la sensación de oído tapado.
Pueden tener mareos o sensación de vértigo.
Es posible que no tengan fiebre incluso si hay infección.
Pueden tener dolor de oído que en realidad es señal de un problema en los dientes o la articulación de la mandíbula.
Causas
Causas principales
Infección del oído medio (otitis media): generalmente causada por virus o bacterias, a menudo después de un resfriado.
Infección del oído externo (otitis externa o 'oído de nadador'): ocurre cuando el agua queda atrapada en el canal auditivo, creando un ambiente húmedo donde crecen gérmenes.
Acumulación de cerumen (cera) que bloquea el canal auditivo.
Cambios de presión (barotrauma): al volar, bucear o subir una montaña.
Cuerpo extraño dentro del oído (más común en niños pequeños).
Problemas en la mandíbula (trastorno de la articulación temporomandibular) o problemas dentales (como una muela del juicio infectada).
Factores de riesgo
Edad: los niños menores de 5 años tienen mayor riesgo de infecciones de oído.
Asistir a guarderías o tener contacto cercano con muchos niños.
Uso de chupete (chupón) después de los 6 meses.
Exposición al humo del tabaco (tabaquismo pasivo).
Nadar frecuentemente sin secar bien los oídos.
Alergias estacionales o respiratorias frecuentes.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
Dolor intenso que no desaparece con cuidados en casa.
Fiebre alta (más de 38.5°C en adultos, más de 38°C en niños menores de 3 meses).
Secreción de pus o sangre del oído.
Pérdida repentina de la audición.
Dolor después de un golpe en la cabeza o el oído.
Programe una cita de rutina si:
Dolor leve que dura más de 2 o 3 días.
Sensación de oído tapado o disminución de la audición que no mejora.
Dolor de oído recurrente (varias veces al año).
Antecedentes de infecciones de oído frecuentes en niños.
En muchos casos, el dolor de oído leve mejora por sí solo en uno o dos días con cuidados en casa. Si el dolor es leve, usted no tiene fiebre ni otros síntomas preocupantes, puede esperar 24 a 48 horas antes de consultar al médico. Mientras tanto, puede aliviar la molestia con compresas tibias y analgésicos de venta libre (como el paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las indicaciones del prospecto o de su farmacéutico). No use gotas para los oídos a menos que un médico se las recete, porque si el tímpano está perforado podrían ser dañinas.
Diagnóstico
El médico le preguntará sobre sus síntomas y revisará su oído con un instrumento llamado otoscopio, que tiene una luz y una lupa para ver el interior del canal auditivo y el tímpano. Con esto puede detectar signos de infección, acumulación de cera o líquido detrás del tímpano.
Pruebas que se pueden realizar
Otoscopia: es el examen principal. El médico mirará el oído con el otoscopio.
Timpanometría: una prueba breve que mide cómo se mueve el tímpano con los cambios de presión. Ayuda a detectar líquido en el oído medio.
Audiometría: una prueba de la audición si hay pérdida auditiva o sospecha de daño.
En algunos casos, se puede tomar una muestra de la secreción del oído para analizarla en el laboratorio (cultivo).
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser rápida y no duele. El médico le explicará lo que ve en su oído y le dará recomendaciones. En la mayoría de los casos no se necesitan análisis de sangre ni radiografías. Si hay sospecha de complicaciones (como mastoiditis, una infección del hueso detrás del oído), se puede solicitar una tomografía computarizada (TAC).
Tratamiento
El tratamiento del dolor de oído depende de la causa. Muchas infecciones de oído medio son virales y mejoran solas sin antibióticos. El objetivo principal es aliviar el dolor y tratar la causa subyacente. Siempre consulte con su médico o farmacéutico antes de usar cualquier medicamento.
Autocuidado en el hogar
Aplique una compresa tibia (no caliente) sobre el oído externo durante 10-15 minutos varias veces al día.
Mantenga la cabeza elevada al dormir para ayudar a drenar el oído medio.
Evite introducir objetos en el oído (como hisopos de algodón, clips o dedos) para no empeorar la irritación o empujar la cera.
Para el dolor leve, puede usar analgésicos de venta libre como paracetamol o ibuprofeno (en la dosis indicada en el envase o la que le recomiende su farmacéutico). No los combine sin consejo médico.
Si el dolor es por otitis externa (oído de nadador), mantenga el oído seco y evite nadar hasta que mejore. Puede inclinar la cabeza para dejar salir el agua después de bañarse.
Tratamientos médicos
Su médico puede recetar antibióticos si la infección es bacteriana y no mejora por sí sola. Estos pueden ser en forma de gotas óticas (para el oído) o por vía oral. También puede recomendar descongestionantes o antihistamínicos si la causa es alérgica. Para el dolor más intenso, el médico puede sugerir analgésicos más fuertes. En algunos casos de otitis media con derrame (líquido persistente), se puede indicar un tratamiento con corticoides nasales. Es importante seguir exactamente las indicaciones del médico y no suspender el tratamiento antes de tiempo.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos de infecciones de oído muy frecuentes o que no mejoran con tratamiento, el médico puede recomendar la colocación de tubos de ventilación (drenajes transtimpánicos) para equilibrar la presión y drenar el líquido. Esto es más común en niños. También se puede considerar la cirugía si hay una complicación como mastoiditis o si el tímpano está perforado y no cicatriza por sí solo. La decisión de operar se toma siempre después de evaluar cada caso individualmente.
Vivir con esta afección
La mayoría de los episodios de dolor de oído duran solo unos días y no afectan la vida diaria a largo plazo. Si tiene infecciones recurrentes, puede ser útil identificar los factores desencadenantes, como alergias o exposición al humo, y evitarlos. Siga las recomendaciones de su médico para el manejo de los síntomas.
Consejos de estilo de vida
Evite exponerse al humo del tabaco, ya que irrita las vías respiratorias y aumenta el riesgo de infecciones de oído.
Si nada con frecuencia, use tapones para los oídos o un gorro de baño y seque bien sus oídos después con una toalla suave o con un secador de pelo a baja potencia y a una distancia segura.
Al viajar en avión, mastique chicle, bostece o trague saliva durante el despegue y el aterrizaje para igualar la presión en los oídos.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para el dolor de oído, pero una alimentación balanceada ayuda a mantener el sistema inmunológico fuerte. Beber suficiente agua también ayuda a mantener las mucosas hidratadas. El ejercicio regular no está contraindicado, pero si tiene una infección activa con fiebre, es mejor descansar.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor de oído puede ser molesto y causar dificultad para dormir, lo que puede llevar a irritabilidad y cansancio. En niños, el malestar puede hacerlos estar más inquietos o llorar. Esto suele mejorar rápidamente cuando el dolor se controla. Si el dolor se vuelve crónico o recurrente, puede generar ansiedad, especialmente en los padres. No dude en hablar con su médico si el dolor afecta su estado de ánimo o su calidad de vida.
Prevención
No todos los dolores de oído se pueden prevenir, pero hay medidas que reducen el riesgo de infecciones y molestias. Mantener una buena higiene nasal, evitar el humo del tabaco y tratar las alergias adecuadamente son pasos importantes. En los bebés, amamantar durante los primeros meses puede ayudar a proteger contra las infecciones de oído.
Vacunas
Las vacunas contra la gripe (influenza) y la neumonía (neumococo) pueden ayudar a prevenir algunas infecciones que causan dolor de oído. Consulte con su médico o centro de salud sobre el calendario de vacunación recomendado en su país. En España y América Latina, estas vacunas suelen estar incluidas en el programa de vacunación infantil.
Programas de detección
No existen pruebas de detección rutinarias para el dolor de oído. Sin embargo, los niños con infecciones frecuentes pueden beneficiarse de una evaluación auditiva periódica para descartar problemas de audición. Los adultos que notan pérdida auditiva gradual deben consultar a un otorrinolaringólogo.
Complicaciones
Si no se trata
Pérdida temporal o permanente de la audición si la infección daña el tímpano o los huesecillos del oído medio.
Mastoiditis (infección del hueso mastoides detrás del oído) que puede ser grave y requerir hospitalización y cirugía.
Perforación del tímpano (un agujero en el tímpano) que puede sanar solo o requerir reparación quirúrgica.
Propagación de la infección a áreas cercanas como el cerebro (meningitis) o la sangre (sepsis), aunque esto es muy raro.
En niños pequeños, las infecciones recurrentes pueden afectar el desarrollo del lenguaje.
Pronóstico a largo plazo
La gran mayoría de las personas con dolor de oído se recuperan por completo sin problemas a largo plazo. Las infecciones leves suelen curarse en unos días con cuidados en casa. Incluso las infecciones más serias responden bien al tratamiento médico. Con el cuidado adecuado y el seguimiento de las indicaciones del médico, el pronóstico es excelente. Si se presentan complicaciones, la medicina actual dispone de tratamientos efectivos. Lo más importante es consultar a tiempo y no automedicarse.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 8 de julio de 2026
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