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El dolor de pies en personas mayores es una molestia común que puede afectar la capacidad de caminar y realizar actividades diarias. A menudo se debe a cambios propios del envejecimiento, como la pérdida de grasa protectora en el talón o la rigidez de las articulaciones.
Datos clave
Sí, es muy frecuente. Hasta el 40% de las personas mayores de 60 años tiene dolor de pies en algún momento.
Afecta principalmente a adultos mayores, especialmente a mujeres después de la menopausia, personas con diabetes, artritis o problemas circulatorios, y quienes han usado calzado inadecuado durante años.
El médico le preguntará sobre sus síntomas, su historial de salud y le examinará los pies. También puede revisar su forma de caminar y pedirle que se ponga de puntillas o camine un poco.
La consulta suele ser sencilla y sin preparación especial. Puede llevarle sus zapatos habituales para que el médico vea cómo son. Si tiene diabetes, es probable que le recomiende revisiones periódicas con un podólogo.
El tratamiento depende de la causa del dolor, pero en la mayoría de los casos se inicia con medidas sencillas que puede hacer en casa. El objetivo es aliviar el dolor, mejorar la movilidad y prevenir que el problema empeore.
Vivir con dolor de pies puede ser frustrante, pero hay muchas maneras de mantenerse activo. Adaptar su hogar, como colocar tapetes antideslizantes y buena iluminación, ayuda a prevenir caídas. Use calzado que ajuste bien incluso dentro de casa.
Una dieta equilibrada ayuda a controlar el peso y reducir la inflamación. Incluya alimentos ricos en calcio y vitamina D para mantener los huesos fuertes. Para el ejercicio, prefiera actividades de bajo impacto como caminar sobre superficies blandas, nadar o andar en bicicleta estática.
No siempre se puede prevenir, pero sí reducir el riesgo. Elegir calzado adecuado, mantener un peso saludable y revisarse los pies a diario son las mejores medidas. Si tiene diabetes, el control estricto de la glucosa ayuda a prevenir el daño en los nervios.
No hay vacunas para el dolor de pies, pero mantenerse al día con la vacuna contra el tétanos es importante si sufre heridas en los pies.
Si tiene diabetes o problemas circulatorios, su médico le recomendará revisar sus pies al menos una vez al año. Si nota cualquier cambio, consulte antes.
La mayoría de los dolores de pies mejoran con cuidados sencillos y tratamiento médico. Incluso cuando la causa no desaparezca por completo, se puede controlar el dolor y mantener una vida activa. Con el apoyo adecuado, muchas personas mayores caminan sin molestias o con molestias leves.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 16 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Su médico puede recomendar fisioterapia para fortalecer los músculos del pie, plantillas ortopédicas hechas a medida, o medicamentos antiinflamatorios (que se venden sin receta o con receta) para aliviar el dolor y la hinchazón. Nunca tome ningún medicamento sin consultar antes con su médico, especialmente si tiene otras enfermedades. En algunos casos, se pueden usar infiltraciones (inyecciones) en la articulación o el tendón afectado.
Si el dolor no mejora con los tratamientos conservadores y afecta gravemente la calidad de vida, el médico puede considerar una cirugía para corregir deformidades (como juanetes) o liberar un nervio atrapado. La decisión siempre se toma junto con el paciente y un especialista.
El dolor crónico en los pies puede afectar el estado de ánimo y provocar ansiedad o tristeza. Es normal sentirse frustrado si no puede hacer las cosas que antes disfrutaba. Hable con su médico o busque apoyo emocional si siente que el dolor le afecta el ánimo.