Fracturas por fatiga: qué son y cómo se curan
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una fractura por fatiga es una pequeña fisura o grieta en un hueso causada por un esfuerzo repetido, no por un golpe o caída. También se llama fractura por estrés. Se produce cuando el hueso se cansa de soportar la misma presión muchas veces y no tiene tiempo de recuperarse. Durante la curación, el hueso necesita reposo para volver a unirse y repararse.
Datos clave
- Aparece por el uso repetido y excesivo de un hueso, como al correr o saltar.
- Es distinta de una fractura común, que suele ser por una caída o golpe fuerte.
- Con reposo y cuidados adecuados, la mayoría de estas fracturas se curan sin cirugía.
- El hueso necesita semanas de descanso para repararse por completo.
Sí, es una lesión frecuente, sobre todo en personas que practican deportes con impacto repetido o que aumentan mucho su entrenamiento en poco tiempo.
Afecta a cualquier edad, pero es más común en corredores, bailarines, gimnastas, reclutas militares y también en personas con huesos débiles por osteoporosis.
Síntomas
- Dolor muy intenso o deformidad visible en un brazo o pierna después de una caída o golpe.
- Imposibilidad de mover la extremidad o de apoyar peso sobre ella.
- Entumecimiento, hormigueo o color azulado o muy pálido en la zona de la lesión. En estos casos, llame al número de emergencias de su país (112 en España).
- ⚠Dolor que no cede con reposo o que despierta por la noche.
- ⚠Inflamación o enrojecimiento importante que aumenta con los días.
- ⚠Dolor que reaparece cada vez que intenta retomar la actividad.
Síntomas comunes
- Dolor en un punto concreto del hueso durante la actividad física, que mejora con el reposo.
- Dolor al tocar la zona afectada.
- Hinchazón leve alrededor del área dolorida.
- Molestia que empeora poco a poco si se continúa haciendo ejercicio.
Síntomas en niños
- El niño o la niña puede cojear sin haber tenido un golpe evidente.
- Evita participar en deportes o juegos que antes disfrutaba.
- Nota dolor en la pierna o el pie al correr, saltar o al apoyarse.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor puede aparecer al caminar o hacer tareas cotidianas.
- Puede confundirse con molestias propias de la artrosis o del envejecimiento.
- La zona se siente sensible al tacto y el dolor empeora con la actividad.
Causas
Causas principales
- Repetir muchas veces el mismo movimiento sin descanso, como correr, saltar o bailar.
- Aumentar de forma brusca la intensidad, la duración o la frecuencia del ejercicio.
- Entrenar en superficies duras o con un calzado gastado o inadecuado.
- Tener huesos más débiles de lo normal, por osteoporosis u otra enfermedad.
Factores de riesgo
- Practicar deportes de impacto o de larga distancia.
- Ser mujer con menstruación irregular o ausente, lo que puede afectar a la densidad del hueso.
- Llevar una dieta pobre en calcio o vitamina D.
- Haber tenido antes una fractura por fatiga.
- Cambiar muy rápido de tipo de entrenamiento o de calzado deportivo.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el dolor es tan fuerte que no puede caminar o utilizar la extremidad.
- Si la zona se deforma, se hincha mucho o no responde al tacto.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene dolor en un hueso que dura más de una semana o que empeora al hacer ejercicio.
- Si la molestia reaparece cada vez que intenta volver a su actividad habitual.
Diagnóstico
El médico preguntará por su historial de actividad física y sus síntomas, y examinará la zona dolorosa. Para confirmar el diagnóstico puede pedir pruebas de imagen que muestren el estado del hueso.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía: suele ser la primera prueba, aunque a veces no muestra la lesión en las primeras semanas.
- Resonancia magnética: permite ver el hueso con más detalle y detectar antes la fractura.
- Gammagrafía ósea: una prueba que usa una sustancia especial para ver si hay zonas con estrés en el hueso.
Qué esperar en su cita
Es posible que la radiografía no muestre nada al principio y que el médico repita la prueba más adelante. Seguir sus indicaciones y respetar el reposo es la mejor manera de facilitar la recuperación.
Tratamiento
El tratamiento principal es el reposo: dejar de hacer la actividad que causó la fractura para que el hueso pueda repararse. En algunos casos se utilizan muletas, férulas o botas especiales para evitar cargar peso. La recuperación suele durar entre seis y ocho semanas, aunque puede variar según la zona y la persona.
Autocuidado en el hogar
- Detenga el ejercicio o la actividad que causa dolor hasta que su médico lo autorice.
- Aplique frío local envuelto en un paño durante unos 15 minutos varias veces al día para reducir la hinchazón.
- Eleve la extremidad afectada cuando esté sentado o acostado.
- Pida a su farmacéutico o médico qué medidas son seguras para aliviar el dolor; no se automedique.
Tratamientos médicos
El médico puede recomendar fisioterapia para recuperar la fuerza y la movilidad de forma progresiva. Si la fractura no cura o está en una zona de alto riesgo, puede ser necesario un yeso, una férula o una intervención para estabilizar el hueso. Nunca use medicamentos sin la indicación de un profesional.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía solo se considera cuando la fractura no se consolida con reposo o cuando se encuentra en una zona que soporta mucho peso, como el cuello del fémur. En estos casos, el cirujano coloca un material de fijación para mantener el hueso estable mientras sana.
Vivir con esta afección
Durante las primeras semanas, deberá evitar actividades que sobrecarguen la zona. Puede hacer ejercicios suaves sin impacto, como natación o bicicleta estática, siempre que su médico o fisioterapeuta lo apruebe. Escuche a su cuerpo y avance poco a poco.
Consejos de estilo de vida
- Respete los días de descanso; forman parte del tratamiento.
- Duerma las horas suficientes para que el cuerpo se regenere.
- Sea paciente: la mejoría es gradual y cada persona tiene su ritmo.
Dieta y ejercicio
Lleve una alimentación rica en calcio y vitamina D, como lácteos, pescados pequeños con espinas, brócoli y alimentos fortificados, si su médico lo considera adecuado. Cuando el profesional lo autorice, realice ejercicios de fortalecimiento muscular y de equilibrio para proteger los huesos.
Salud mental y bienestar emocional
Tener que detener el deporte o la actividad que te gusta puede generar frustración, tristeza o ansiedad. Es normal sentirse así. Hablar con personas de confianza o con un profesional de salud mental puede ayudarte a sobrellevar esta etapa.
Prevención
Sí, en gran medida. Aumente la intensidad del ejercicio de forma gradual, alterne actividades de alto y bajo impacto, utilice calzado adecuado y respete los días de descanso. Mantener una dieta equilibrada y fortalecer los músculos también ayuda a proteger los huesos.
Vacunas
No existe una vacuna específica para prevenir las fracturas por fatiga.
Programas de detección
Si tiene osteoporosis o factores de riesgo, su médico puede recomendar una densitometría ósea, una prueba que mide la fortaleza de los huesos, para prevenir fracturas.
Complicaciones
Si no se trata
- La fisura puede convertirse en una fractura completa si se sigue haciendo esfuerzo.
- El hueso puede desplazarse y requerir cirugía.
- Puede quedar dolor crónico o dificultad para retomar la actividad habitual.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que, con reposo y un plan de recuperación adecuado, la mayoría de las personas se recuperan por completo y vuelven a hacer ejercicio sin dolor. Respetar los tiempos de curación es la clave para lograrlo.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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