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Una llaga o úlcera en la piel que no sana después de varias semanas o meses, a pesar de los cuidados básicos. Puede ser causada por mala circulación, presión constante, infección u otros problemas de salud.
Datos clave
Sí, las llagas que no cicatrizan son relativamente frecuentes, especialmente en personas mayores, con diabetes o con problemas de circulación.
Afecta con mayor frecuencia a adultos mayores, personas con diabetes, aquellos con mala circulación sanguínea (por ejemplo, por enfermedad arterial periférica o insuficiencia venosa), personas que pasan mucho tiempo en cama o en silla de ruedas, y fumadores.
El médico examinará la llaga, preguntará sobre su historia clínica y posibles factores de riesgo. También revisará la circulación en piernas y pies, y puede tomar una muestra del tejido o del líquido de la herida.
El tratamiento de una llaga que no sana depende de su causa y gravedad. El objetivo principal es limpiar la herida, prevenir o tratar la infección, aliviar la presión y mejorar la circulación para que la piel pueda repararse.
Convive con una llaga que no sana requiere constancia en los cuidados y seguir las indicaciones médicas. La herida puede tardar semanas o meses en cerrar, pero con atención adecuada la mayoría mejora. Es importante revisar la piel a diario para detectar cualquier cambio.
En muchos casos, sí. Mantener una buena circulación, controlar enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión), cuidar la piel, evitar presiones prolongadas y llevar una alimentación balanceada reducen el riesgo de úlceras que no sanan.
Vacúnese contra la gripe y el neumococo según lo recomendado por su médico, ya que las infecciones pueden complicar la cicatrización.
Si tiene diabetes, revise sus pies a diario y acuda a revisiones periódicas con su podólogo o médico. Si tiene problemas de circulación, hágase chequeos regulares de los vasos sanguíneos.
La mayoría de las llagas que no sanan pueden curarse con el tratamiento adecuado y los cuidados en el hogar. Cuanto antes se busque ayuda, mejores serán los resultados. Incluso las úlceras graves suelen mejorar significativamente con atención médica y cambios en el estilo de vida. No pierda la esperanza.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 9 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
El médico le explicará el tipo de llaga y las posibles causas. Le recomendará un plan de cuidado que puede incluir limpieza, vendajes especiales, alivio de la presión, tratamiento de la causa subyacente y, a veces, medicamentos. No se preocupe, el personal de salud lo guiará paso a paso.
Según la causa, el médico puede recetar antibióticos tópicos u orales si hay infección, o cremas que favorecen el crecimiento de tejido nuevo. También pueden usar apósitos especiales que mantienen la humedad adecuada o que contienen factores de crecimiento. En algunos casos, se realiza un desbridamiento (limpieza profunda para retirar tejido muerto) en consulta o quirófano.
Si la llaga es muy grande, profunda o no responde a otros tratamientos, puede ser necesaria una cirugía para limpiar la herida (desbridamiento quirúrgico) o para cubrirla con un injerto de piel. En casos de cáncer de piel, se extirpará el tumor.
Una alimentación rica en proteínas, vitaminas (especialmente C y A) y zinc ayuda a la cicatrización. Consuma carnes magras, huevos, legumbres, frutas y verduras. El ejercicio suave, como caminar, mejora la circulación si no hay contraindicación médica.
Tener una herida que no cicatriza puede ser frustrante y causar ansiedad o tristeza. Es normal sentirse preocupado. Hable con su médico o un profesional de salud mental si el malestar interfiere con su vida diaria. Recuerde que el apoyo emocional es parte del tratamiento.