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Los escalofríos son la sensación de frío intenso que hace que el cuerpo tiemble y se contraiga. No son una enfermedad en sí, sino una señal de que algo está pasando en el cuerpo, como una infección o una reacción a un medicamento. A menudo acompañan a la fiebre, pero no siempre.
Datos clave
Sí, los escalofríos son muy comunes. Casi todas las personas los han sentido alguna vez, por ejemplo al inicio de una gripe o resfriado.
Afectan a personas de todas las edades, pero son más frecuentes en niños pequeños, adultos mayores y personas con el sistema inmunitario debilitado, ya que tienen más riesgo de infecciones que causan escalofríos.
El médico preguntará sobre sus síntomas, cuándo empezaron, si tiene fiebre, dolor u otros signos. Le tomará la temperatura y hará un examen físico (escuchar los pulmones, revisar la garganta, el abdomen, etc.).
El tratamiento para los escalofríos depende de la causa. No existe un tratamiento único, porque los escalofríos son solo un síntoma. Lo más importante es tratar la enfermedad de base, como una infección o una reacción a un medicamento. Siempre consulte a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento.
La mayoría de las personas se recuperan de los episodios de escalofríos en unos días. Mientras se sienta mal, priorice el descanso. Evite el esfuerzo físico y mantenga una buena hidratación. Si los escalofríos son por una enfermedad crónica, siga las indicaciones de su médico para controlar la enfermedad de fondo.
Durante un episodio de escalofríos, priorice una dieta ligera y fácil de digerir (sopas, caldos, frutas). El ejercicio intenso no es recomendable hasta que se sienta mejor. Una vez recuperado, la actividad física moderada puede fortalecer el sistema inmunitario.
No siempre se pueden prevenir los escalofríos, pero se puede reducir el riesgo de las infecciones que los causan. Mantener buenos hábitos de higiene, una alimentación equilibrada y vacunarse según las recomendaciones ayuda a prevenir muchas infecciones.
Las vacunas contra la gripe, la neumonía, la COVID-19 y otras enfermedades infecciosas pueden prevenir las infecciones que a menudo provocan escalofríos. Consulte a su médico qué vacunas son adecuadas para usted según su edad y estado de salud.
No hay una prueba de detección específica para los escalofríos. Sin embargo, hacerse chequeos médicos regulares puede ayudar a detectar y tratar a tiempo enfermedades crónicas o infecciones que podrían causar escalofríos recurrentes.
La mayoría de las personas que experimentan escalofríos se recuperan por completo, especialmente si la causa es una infección leve. Con el tratamiento adecuado, incluso las infecciones más serias tienen buen pronóstico. Es importante buscar atención médica cuando sea necesario para evitar complicaciones. No pierda la esperanza: la medicina actual tiene muchas opciones para tratar las causas de los escalofríos.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 9 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
El médico le explicará qué pruebas son necesarias según sus síntomas. Algunas son rápidas, como el análisis de orina; otras pueden tardar días (cultivos). Es posible que le recomiende ir a casa y regresar si los síntomas empeoran o no mejoran.
Si la causa es una infección bacteriana, el médico puede recetar antibióticos (siempre bajo receta médica y siguiendo el tratamiento completo). Para infecciones virales como la gripe, el tratamiento suele ser de apoyo (reposo, líquidos). En casos de escalofríos por medicamentos, el médico puede ajustar o cambiar el fármaco. No se deben usar medicamentos para bajar la fiebre sin consultar al médico, especialmente en niños.
La cirugía no es un tratamiento para los escalofríos en sí. Solo sería necesaria si los escalofríos se deben a una infección que requiere drenaje quirúrgico (por ejemplo, un absceso profundo) o a otras afecciones que se tratan con cirugía. Esto es poco común.
Sentir escalofríos repetitivos o sin causa clara puede generar ansiedad o preocupación. Es normal sentirse inquieto. Hable con su médico sobre sus inquietudes; la mayoría de las causas son tratables. Si la ansiedad le impide dormir o realizar sus actividades diarias, busque apoyo profesional de salud mental.