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La prueba del índice tobillo-brazo (ITB) es un examen sencillo e indoloro que compara la presión arterial en el tobillo con la del brazo. Se usa para detectar obstrucciones o estrechamientos en las arterias de las piernas, lo que puede indicar enfermedad arterial periférica (EAP).
Datos clave
Es una prueba común, especialmente en personas mayores de 50 años o con factores de riesgo cardiovascular.
Se recomienda principalmente a personas con síntomas de mala circulación en las piernas (como dolor al caminar), fumadores, diabéticos, hipertensos o con colesterol alto.
El médico realiza la prueba del índice tobillo-brazo en su consultorio o en un laboratorio vascular. Se acuesta boca arriba, se le colocan manguitos de presión arterial en ambos brazos y en ambos tobillos. Con un dispositivo de ultrasonido se mide la presión en cada lugar. Luego se calcula el cociente entre la presión del tobillo y la del brazo.
La prueba dura unos 15-30 minutos. No necesita preparación especial, aunque es recomendable no fumar ni hacer ejercicio intenso durante las dos horas anteriores. Sentirá la presión de los manguitos que se inflan, pero no duele. Oirá un sonido similar al de un latido cuando el dispositivo detecta el pulso.
El tratamiento de la enfermedad arterial periférica (cuando el ITB es anormal) se centra en reducir los factores de riesgo, mejorar la circulación y prevenir complicaciones. Su médico diseñará un plan personalizado que puede incluir cambios en el estilo de vida y medicamentos.
Vivir con enfermedad arterial periférica significa estar atento a los síntomas y seguir un estilo de vida saludable. La mayoría de las personas pueden controlar la afección con ejercicio regular y buen control de los factores de riesgo.
Sí, en gran medida. Adoptar un estilo de vida saludable desde joven reduce el riesgo de desarrollar enfermedad arterial periférica. Dejar de fumar es la medida más importante. También ayuda controlar la diabetes, la presión arterial y el colesterol, y mantenerse activo físicamente.
El cribado con el índice tobillo-brazo no se realiza de forma rutinaria en toda la población, pero su médico puede recomendarlo si tiene factores de riesgo como diabetes, tabaquismo o edad avanzada.
Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con enfermedad arterial periférica pueden controlar los síntomas, evitar complicaciones graves y mantener una buena calidad de vida. La clave está en seguir las recomendaciones médicas y hacer cambios positivos en el estilo de vida.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 8 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Los médicos pueden recetar medicamentos para controlar la presión arterial, reducir el colesterol o prevenir coágulos sanguíneos. En algunos casos se usan fármacos para mejorar la circulación en las piernas. No se mencionan nombres comerciales ni dosis específicas; su médico le indicará lo más adecuado para usted.
Si los síntomas son graves o hay riesgo de perder la pierna, el médico puede recomendar procedimientos como angioplastia (abrir la arteria con un balón) o cirugía de bypass (crear un puente para que la sangre fluya alrededor de la obstrucción).
Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, granos enteros y pescado, ayuda a controlar el colesterol y la presión. El ejercicio más recomendado es caminar a un ritmo que provoque dolor de piernas, parar, esperar a que pase el dolor, y luego seguir caminando. Esto mejora la circulación a largo plazo.
Sentir dolor al caminar o preocuparse por la salud de las piernas puede causar ansiedad o tristeza. Es normal tener estas emociones, pero hable con su médico o con un profesional de salud mental si siente que le afecta mucho en su día a día.