Vivir con enfermedad de las arterias: qué esperar después del diagnóstico
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La enfermedad de las arterias ocurre cuando las arterias, los vasos que llevan sangre rica en oxígeno desde el corazón al resto del cuerpo, se estrechan o se endurecen. Esto suele deberse a la acumulación de placa, una mezcla de grasa, colesterol y otras sustancias, en sus paredes. Después del diagnóstico, el objetivo principal es cuidar las arterias para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
Datos clave
- Las enfermedades arteriales más frecuentes son la enfermedad de las arterias coronarias y la enfermedad arterial periférica.
- El diagnóstico temprano permite tomar medidas para frenar la progresión de la enfermedad.
- Muchas personas viven una vida plena y activa con tratamiento y cambios de hábitos.
- Cada plan de tratamiento es personal y se ajusta a las necesidades de cada persona.
Las enfermedades de las arterias son muy frecuentes en todo el mundo. Se calcula que millones de personas conviven con algún tipo de enfermedad arterial, y su prevalencia aumenta con la edad.
Puede afectar a cualquier persona, pero es más común en adultos mayores, personas con presión arterial alta, colesterol alto, diabetes, fumadoras, y con antecedentes familiares de enfermedades del corazón o de las arterias.
Síntomas
- Dolor intenso o presión en el pecho que dura más de unos minutos y no desaparece con el reposo.
- Dolor que se extiende al brazo, cuello, mandíbula o espalda.
- Dificultad grave para respirar.
- Sudoración fría, mareo o desmayo.
- Pérdida de conocimiento. Llame inmediatamente a los servicios de emergencia de su país (por ejemplo, 112 en España).
- ⚠Dolor en el pecho que aparece en reposo o que es nuevo y diferente a lo habitual.
- ⚠Hinchazón, palidez o dolor intenso en una pierna.
- ⚠Dolor abdominal intenso que no se alivia.
- ⚠Síntomas que empeoran rápidamente o impiden realizar actividades diarias.
Síntomas comunes
- Dolor o molestia en el pecho al hacer esfuerzo, conocido como angina.
- Dificultad para respirar, sobre todo al caminar o subir escaleras.
- Dolor, calambres o sensación de pesadez en las piernas al caminar, que mejoran al descansar.
- Debilidad, entumecimiento o sensación de frío en una pierna o pie.
Síntomas en niños
- Es poco frecuente en niños. Cuando aparece, suele estar relacionada con enfermedades genéticas o problemas del corazón presentes desde el nacimiento.
- Los síntomas pueden incluir cansancio inusual, dolor en el pecho o desmayos.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, los síntomas pueden ser menos típicos, como confusión, caídas o falta de energía.
- También puede haber dolor en las piernas que a veces se confunde con el envejecimiento normal.
Causas
Causas principales
- La aterosclerosis, que es la acumulación de placa dentro de las arterias, es la causa más común.
- Inflamación de las arterias, también llamada arteritis.
- Daño en las paredes arteriales debido a presión arterial alta crónica.
- En algunos casos, problemas presentes desde el nacimiento (congénitos).
Factores de riesgo
- Tabaquismo, incluyendo la exposición al humo de segunda mano.
- Presión arterial alta.
- Colesterol alto.
- Diabetes.
- Obesidad o sobrepeso.
- Falta de actividad física.
- Edad avanzada.
- Antecedentes familiares de enfermedad arterial o del corazón.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si presenta síntomas nuevos o que empeoran, como dolor en el pecho al reposo, dolor en las piernas que no se alivia con el descanso, o hinchazón repentina en una extremidad.
- Si tiene una cita programada pero aparecen síntomas graves, no espere: acuda a urgencias o llame a emergencias.
Programe una cita de rutina si:
- Acuda a todas sus revisiones médicas para controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa.
- Siga las indicaciones de su médico sobre la frecuencia de los chequeos y las pruebas necesarias.
Diagnóstico
El médico realiza una historia clínica completa, un examen físico y puede solicitar pruebas para evaluar el flujo de sangre por las arterias.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir colesterol, glucosa y otros marcadores.
- Electrocardiograma (ECG), que registra la actividad eléctrica del corazón.
- Ecocardiograma, que usa ultrasonido para ver el corazón y las arterias.
- Índice tobillo-brazo, que compara la presión arterial en el tobillo y el brazo para detectar obstrucciones en las piernas.
- Ecografía doppler para observar el flujo sanguíneo en las arterias.
- Angiografía por tomografía computarizada o resonancia magnética.
- En algunos casos, cateterismo cardíaco para ver las arterias por dentro.
Qué esperar en su cita
La mayoría de estas pruebas son indoloras. Algunas requieren ayuno previo. El equipo médico le explicará cada paso y los resultados se comentarán en una consulta posterior, en la que podrá resolver todas sus dudas.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir los síntomas, frenar la acumulación de placa, prevenir coágulos y mejorar la circulación. Suele combinar cambios en el estilo de vida, medicamentos y, en algunos casos, procedimientos para abrir las arterias.
Autocuidado en el hogar
- Dejar de fumar y evitar el humo del tabaco.
- Hacer actividad física regular adaptada a su condición, como caminar o andar en bicicleta.
- Llevar una dieta baja en sal y grasas saturadas, rica en verduras, frutas y cereales integrales.
- Mantener un peso saludable.
- Controlar el estrés y descansar lo suficiente.
- Tomar todos los medicamentos exactamente como lo indique su médico.
Tratamientos médicos
El médico puede recetar medicamentos para controlar la presión arterial, reducir el colesterol, prevenir coágulos o mejorar el flujo sanguíneo. También pueden usarse fármacos para aliviar el dolor o los calambres. Los nombres y las dosis los determina el profesional de salud, y siempre debe tomarse según sus indicaciones.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En algunos casos, cuando el estrechamiento es severo o no mejora con otros tratamientos, puede ser necesario un procedimiento para abrir la arteria, como la angioplastia (que suele incluir la colocación de un pequeño tubo llamado stent) o una cirugía de derivación, también conocida como bypass.
Vivir con esta afección
Después del diagnóstico, aprender a vivir con la enfermedad es un proceso gradual. Es importante conocer su cuerpo, tomar los medicamentos como se le indicaron y acudir a las revisiones médicas.
Consejos de estilo de vida
- Caminar con regularidad, muchas veces de forma supervisada para aliviar el dolor en las piernas.
- Descansar cuando sea necesario y evitar esfuerzos excesivos.
- Evitar el tabaco y el humo de segunda mano.
- Dormir lo suficiente y mantener una rutina de sueño regular.
- Practicar técnicas de relajación o aficiones que ayuden a manejar el estrés.
Dieta y ejercicio
Lleve una dieta variada con poca sal y poca grasa saturada, incluyendo pescado, frutos secos y aceite de oliva. El ejercicio de intensidad moderada, como caminar a paso ligero, nadar o montar en bicicleta, es muy beneficioso. Su médico puede indicarle el tipo, la frecuencia y la intensidad adecuados para su caso.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un diagnóstico de enfermedad arterial puede generar ansiedad, tristeza o preocupación por el futuro. Es normal compartir esos sentimientos. Hable con sus seres queridos, pida apoyo a su equipo de salud y, si lo necesita, consulte con un profesional de salud mental.
Prevención
Aunque no siempre se puede prevenir por completo, es posible retrasar su aparición o evitar que empeore manteniendo hábitos saludables y controlando los factores de riesgo.
Vacunas
No hay vacunas contra esta enfermedad, pero es importante mantenerse al día con las vacunas recomendadas, como la de la gripe o la del neumococo, para evitar infecciones que puedan afectar al corazón y a la circulación.
Programas de detección
Las personas con antecedentes familiares o con factores de riesgo deben realizarse chequeos periódicos de presión arterial, colesterol y glucosa. Su médico puede indicar si necesita pruebas adicionales.
Complicaciones
Si no se trata
- Dolor crónico en las piernas que limita la movilidad.
- Úlceras o heridas que no cicatrizan en las piernas o los pies.
- Ataque al corazón.
- Accidente cerebrovascular.
- Daño en los riñones.
- En casos graves, pérdida de la extremidad.
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico temprano, un tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, la mayoría de las personas puede controlar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones. Muchas personas viven plenamente, continúan trabajando, practican ejercicio y disfrutan de sus actividades diarias. El apoyo médico y emocional es clave para un buen pronóstico.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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