Várices: cómo reconocer y prevenir las complicaciones
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las várices son venas hinchadas y retorcidas que se ven debajo de la piel, casi siempre en las piernas. Ocurren cuando las válvulas que ayudan a que la sangre suba hacia el corazón no funcionan bien, y la sangre se acumula en la vena. En la mayoría de los casos no causan problemas graves, pero a veces pueden provocar molestias, úlceras o coágulos.
Datos clave
- Las várices son muy frecuentes y muchas personas las tienen sin ningún problema.
- Pueden causar dolor, pesadez o hinchazón, pero no siempre necesitan tratamiento.
- Las complicaciones graves como úlceras o coágulos son poco comunes y se pueden prevenir o tratar.
Sí, son muy comunes. Se calcula que alrededor de 3 de cada 10 adultos tiene várices en algún momento de su vida. Son más frecuentes en mujeres y aumentan con la edad.
Pueden afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en mujeres, personas mayores, embarazadas, quienes pasan mucho tiempo de pie o sentadas, personas con sobrepeso y quienes tienen antecedentes familiares de várices.
Síntomas
- Dolor intenso y repentino en la pierna, con hinchazón y enrojecimiento, especialmente si la pierna se siente caliente: podría ser un coágulo venoso profundo. Llama de inmediato a emergencias (112 en España, o el número local de tu país).
- Sangrado abundante de una vena varicosa que no se detiene con presión directa. Necesita atención urgente inmediata.
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho, si se sospecha que un coágulo viajó al pulmón.
- ⚠Una úlcera o llaga abierta en la pierna, especialmente cerca del tobillo.
- ⚠Sangrado leve pero constante de una váriz.
- ⚠La vena se pone dura, caliente y muy dolorosa al tacto, signos de una vena inflamada o con un coágulo superficial.
- ⚠Signos de infección: enrojecimiento que se extiende, pus, fiebre o mal olor en la zona.
Síntomas comunes
- Venas azuladas o moradas, abultadas y retorcidas visibles bajo la piel.
- Sensación de pesadez, ardor, picazón o dolor en las piernas.
- Hinchazón en tobillos y pies, especialmente al final del día.
- Calambres musculares nocturnos en las piernas.
- Piel seca, irritada o decolorada cerca de la vena.
Síntomas en niños
- En los niños son poco frecuentes. Si aparecen, suelen deberse a causas hereditarias o a problemas del desarrollo de las venas.
- En general, no causan síntomas y se vigilan con el médico.
Síntomas en adultos mayores
- Además de los síntomas habituales, en adultos mayores las várices pueden causar cambios en la piel, como manchas marrones, endurecimiento o una úlcera en la pierna.
- La piel se vuelve más frágil y hay más riesgo de sangrado si se golpea la zona.
Causas
Causas principales
- Debilidad en las paredes de las venas, que hace que pierdan elasticidad y se estiren.
- Válvulas internas de las venas que no cierran bien, permitiendo que la sangre retroceda y se acumule.
- Aumento de la presión en las venas de las piernas, por ejemplo al estar mucho tiempo de pie o sentado.
Factores de riesgo
- Edad: el desgaste de las válvulas aumenta con los años.
- Ser mujer: los cambios hormonales y el embarazo favorecen su aparición.
- Embarazo: el aumento de volumen y las hormonas relajan las paredes venosas.
- Tener sobrepeso u obesidad, porque el peso extra aumenta la presión en las piernas.
- Permanecer mucho tiempo de pie o sentado con las piernas hacia abajo.
- Antecedentes familiares de várices.
- Antecedentes de coágulos en las piernas (trombosis venosa profunda).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Tienes una úlcera o llaga en la pierna.
- Una váriz sangra, aunque sea poco, o se te ha abierto la piel por una váriz.
- La pierna se te hincha, enrojece, se calienta y duele mucho, porque podría haber un coágulo.
- La piel alrededor de la váriz se endurece o cambia de color de forma notable.
Programe una cita de rutina si:
- Las várices te causan dolor, pesadez o ardor que no se alivia con elevar las piernas o descansar.
- Te preocupa su aspecto o te causan malestar en la vida diaria.
- Notas hinchazón en los tobillos de forma frecuente.
- Quieres información sobre opciones de tratamiento o medidas para prevenir complicaciones.
Diagnóstico
El médico diagnosticará las várices principalmente con una exploración física: examinará las piernas de pie y acostado, y te hará preguntas sobre síntomas, antecedentes familiares y estilo de vida. Si se sospechan problemas más profundos, puede pedir pruebas de imagen.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía Doppler: una prueba indolora que usa ondas de sonido para ver el flujo de sangre en las venas y comprobar si las válvulas funcionan bien.
- Angiografía o venografía: se usa en casos raros y consiste en una radiografía con contraste para observar las venas.
- Análisis de sangre: en algunos casos, para descartar otras causas de hinchazón o coágulos.
Qué esperar en su cita
La ecografía es sencilla y no requiere preparación. Te acostarás o estarás de pie y el médico pasará un pequeño dispositivo de gel sobre la piel de la pierna. No causa dolor y dura entre 15 y 30 minutos. Después de la exploración podrás retomar tu vida normal de inmediato.
Tratamiento
El tratamiento de las várices depende de tus síntomas, el tamaño de las venas y si hay complicaciones. Muchas veces basta con medidas de cuidado personal y cambios en el estilo de vida. Otras veces se usan procedimientos mínimamente invasivos. Tu médico te explicará cuál es la mejor opción para ti.
Autocuidado en el hogar
- Eleva las piernas siempre que puedas, por encima del nivel del corazón, para ayudar a que la sangre fluya hacia arriba.
- Camina y estira las piernas con frecuencia, sobre todo si pasas muchas horas sentado o de pie.
- Usa medias de compresión (medias elásticas) si te las recomienda tu médico. Ayudan a que la sangre no se acumule.
- Evita ropa muy ajustada que apriete la cintura, la ingle o las piernas.
- Cuida tu piel: usa crema hidratante en las piernas para prevenir sequedad y grietas.
Tratamientos médicos
Existen varios tratamientos médicos y quirúrgicos para las várices. Algunos se realizan en consulta, como la escleroterapia (inyectar una solución para cerrar la vena), el láser o la radiofrecuencia. Otros, como la flebectomía (extraer la vena con pequeñas incisiones) o la cirugía convencional, pueden requerir anestesia local o general. No se mencionan marcas ni medicamentos específicos; tu especialista elegirá el tratamiento más adecuado. En ningún caso debes automedicarte ni aplicarte cremas o inyecciones sin receta.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía suele reservarse para casos más severos, cuando hay úlceras, sangrado o síntomas intensos que no mejoran con otras medidas, o cuando las várices son muy grandes. El tipo de cirugía dependerá de la evaluación médica.
Vivir con esta afección
Con las várices se puede llevar una vida normal. La clave está en moverse, elevar las piernas cuando descansas, usar ropa cómoda y revisar la piel de tus piernas para detectar heridas o cambios a tiempo.
Consejos de estilo de vida
- Haz ejercicio regular, como caminar, nadar o andar en bicicleta, para mejorar la circulación.
- Levántate y camina unos minutos cada hora si trabajas sentado.
- Si trabajas de pie, cambia el peso de una pierna a otra y camina un poco en cada pausa.
- Duerme con las piernas ligeramente elevadas con una almohada.
- Mantén un peso saludable para reducir la presión en las piernas.
Dieta y ejercicio
Lleva una dieta rica en fibra (frutas, verduras, cereales integrales) para evitar el estreñimiento, que aumenta la presión en las venas. Reduce el exceso de sal para ayudar a controlar la hinchazón. El ejercicio moderado, especialmente caminar, es uno de los mejores aliados para la circulación.
Salud mental y bienestar emocional
Las várices pueden afectar la autoestima y producir vergüenza o preocupación por el aspecto de las piernas. También pueden causar molestias que alteran el sueño o las actividades diarias. Es normal sentirse así; hablar con el médico y con personas de confianza puede aliviar la carga emocional.
Prevención
No siempre se pueden prevenir, sobre todo si hay antecedentes familiares, pero sí se puede reducir el riesgo de que aparezcan o empeoren. Mantener un peso adecuado, hacer ejercicio, evitar estar mucho tiempo de pie o sentado, y elevar las piernas cuando sea posible son hábitos que ayudan a cuidar las venas.
Complicaciones
Si no se trata
- Cambios en la piel: manchas marrones, eczema (irritación y picazón) o endurecimiento de la piel.
- Úlceras venosas: llagas abiertas que tardan en curar, generalmente cerca del tobillo.
- Hemorragias: una váriz puede romperse y sangrar, a veces de forma abundante.
- Flebobacterias o flebitis superficial: inflamación de la vena con dolor y enrojecimiento.
- En casos más graves, se puede formar un coágulo profundo (trombosis venosa profunda) que, sin tratamiento, podría viajar al pulmón y causar una embolia pulmonar.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que la mayoría de las várices no causan complicaciones graves, y muchas se pueden controlar con medidas sencillas. Cuando aparecen complicaciones, existen tratamientos efectivos y las personas suelen recuperarse bien. Mantener una buena comunión con tu médico y seguir sus consejos te ayudará a mantener tus piernas sanas.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.