Ejercicio para las várices: cómo aliviar y prevenir los síntomas
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las várices son venas hinchadas y retorcidas que se ven bajo la piel, generalmente en las piernas. Ocurren cuando las pequeñas válvulas dentro de las venas no funcionan bien y la sangre se acumula en lugar de subir hacia el corazón.
Datos clave
- Las várices son muy frecuentes y no siempre causan problemas graves.
- El ejercicio suave y regular ayuda a que la sangre circule y alivia los síntomas.
- No se necesitan medicamentos para las várices; el tratamiento se basa en hábitos saludables y, en algunos casos, procedimientos médicos.
Sí, son muy frecuentes. Se calcula que hasta 1 de cada 3 adultos las tiene en algún grado, especialmente a partir de los 50 años.
Afectan a personas de todas las edades, pero son más comunes en mujeres, en personas con sobrepeso, en embarazadas, en quienes tienen antecedentes familiares y en quienes pasan muchas horas de pie o sentadas.
Síntomas
- Sangrado abundante de una várice que no se detiene con presión
- Dolor o hinchazón repentina en una pierna, con sensación de calor o enrojecimiento (posible coágulo en una vena profunda)
- Dolor en el pecho o dificultad para respirar (posible coágulo que viajó a los pulmones)
- La pierna se pone pálida, muy fría o se entumece repentinamente
- ⚠Llaga o úlcera en la piel de la pierna
- ⚠Piel de la pierna que cambia de color, se pone roja, caliente o con manchas
- ⚠Várices que duelen mucho o impiden hacer actividades normales
- ⚠Tienes várices y notas que la pierna se pone muy dura o dolorosa
Síntomas comunes
- Venas abultadas, retorcidas o de color azul oscuro o morado en las piernas
- Sensación de pesadez, cansancio o dolor en las piernas
- Hinchazón en tobillos y pies
- Picazón o ardor alrededor de una vena
- Calambres musculares, especialmente por la noche
Síntomas en niños
- En los niños son poco frecuentes. Si aparecen, suelen estar relacionadas con otras afecciones y conviene que un médico las valore.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, las várices pueden causar más dolor, hinchazón y, si no se cuidan, pueden provocar cambios en la piel, llagas o sangrado. El ejercicio suave y la revisión médica son importantes.
Causas
Causas principales
- Válvulas venosas débiles: unas válvulas dentro de las venas no se cierran bien y la sangre retrocede
- Debilidad en las paredes de las venas, que hace que se dilaten
- Aumento de la presión dentro de las venas de las piernas, por ejemplo, al estar mucho de pie
Factores de riesgo
- Edad avanzada
- Ser mujer, especialmente durante el embarazo o con cambios hormonales
- Antecedentes familiares de várices
- Sobrepeso u obesidad
- Permanecer mucho tiempo de pie o sentado sin moverse
- Falta de ejercicio regular
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor o hinchazón repentina en una pierna, con calor o enrojecimiento que no responde al descanso
- Llaga o úlcera en la piel de la pierna
- Sangrado de una várice que no se detiene aplicando presión directa
Programe una cita de rutina si:
- Dolor, pesadez o cansancio en las piernas que no mejora con reposo o ejercicio
- Várices muy grandes, molestas o que te preocupan por su aspecto
- Hinchazón constante en los tobillos o pantorrillas
Diagnóstico
El médico hace un examen físico: observa tus piernas estando de pie y tumbado, te pregunta sobre los síntomas y puede solicitar una prueba de imagen.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía doppler: es la prueba más común. Muestra cómo fluye la sangre por las venas y si hay válvulas dañadas o coágulos.
- Examen físico con inspección y palpación de las piernas.
- En casos especiales, se puede pedir una venografía, que usa un contraste para ver las venas en rayos X.
Qué esperar en su cita
La consulta es sencilla y no requiere preparación especial. El médico examina tus piernas y, si lo ve necesario, te pedirá una ecografía doppler, que es indolora y rápida. Con los resultados, te explicará las mejores opciones para tu caso.
Tratamiento
El tratamiento de las várices va desde medidas de cuidado personal, como hacer ejercicio y elevar las piernas, hasta procedimientos médicos para cerrar o eliminar las venas afectadas. El médico indicará la mejor opción según la gravedad y tus molestias.
Autocuidado en el hogar
- Caminar, nadar o andar en bicicleta al menos 30 minutos al día, con calzado cómodo
- Elevar las piernas por encima del nivel del corazón cuando estés en reposo
- Evitar estar de pie o sentado sin moverte durante más de una hora
- Usar medias de compresión si el médico las recomienda
- Mantener un peso saludable y evitar el sobrepeso
Tratamientos médicos
Existen varias técnicas médicas para las várices más molestas. Algunas usan una sustancia para sellar la vena (escleroterapia), otras usan láser o energía para cerrarla, y en casos específicos se puede extraer la vena con una cirugía menor. Todas estas opciones las evalúa un especialista en cirugía vascular o dermatología.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Cuando hay dolor intenso, úlceras en la piel, sangrado o coágulos, el médico puede recomendar un procedimiento quirúrgico o mínimamente invasivo para eliminar la vena dañada.
Vivir con esta afección
El ejercicio regular, mover las piernas cada hora y elevarlas al descansar ayudan a que la sangre circule y los síntomas disminuyan. También es útil evitar el calor excesivo en las piernas y usar ropa holgada.
Consejos de estilo de vida
- Caminar a diario es uno de los mejores ejercicios para las várices
- Evitar saunas, baños de agua muy caliente y exposición prolongada al calor
- No usar ropa o calzado demasiado apretado
- Descansar con las piernas en alto siempre que puedas
- Hidratarte bien y llevar una alimentación rica en fibra para evitar el estreñimiento
Dieta y ejercicio
Se recomienda hacer ejercicio aeróbico moderado, como caminar, nadar o andar en bicicleta. Llevar una dieta equilibrada con frutas, verduras y mucha agua ayuda a mantener un peso adecuado y a reducir la inflamación. Evita el ejercicio de muy alto impacto o levantar pesas muy pesadas sin supervisión médica.
Salud mental y bienestar emocional
Tener várices puede afectar la autoestima o generar preocupación. Es normal sentirse así. Hablar con el médico y hacer ejercicio suave puede mejorar el estado de ánimo. Si la tristeza es intensa o dura mucho, busca apoyo profesional.
Prevención
No siempre se pueden prevenir del todo, especialmente si hay antecedentes familiares, pero el ejercicio regular, mantener un peso saludable y evitar estar mucho de pie o sentado reduce el riesgo y los síntomas.
Programas de detección
No se recomienda una prueba sistemática de detección en personas sin síntomas, pero si tienes dudas o molestias, consulta con tu médico. En personas con riesgo alto, el médico puede indicar un seguimiento ecográfico.
Complicaciones
Si no se trata
- Inflamación de una vena (flebitis)
- Formación de coágulos en las venas superficiales o profundas (trombosis)
- Úlceras o llagas en la piel cerca del tobillo
- Sangrado de una várice tras un golpe o rascado
Pronóstico a largo plazo
Con tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, la mayoría de las personas con várices viven con normalidad y ven aliviados sus síntomas. Las várices no suelen poner en peligro la vida, pero cuidarlas a tiempo evita molestias mayores y complicaciones.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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