Venas varicosas: lo que necesita saber
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las venas varicosas son venas hinchadas, retorcidas y abultadas que se ven bajo la piel, casi siempre en las piernas. Aparecen cuando las válvulas que hay dentro de las venas no funcionan bien y la sangre se acumula en lugar de subir hacia el corazón.
Datos clave
- Son muy frecuentes y, en la mayoría de los casos, no son un problema grave de salud.
- Pueden causar dolor, pesadez o picazón en las piernas.
- Existen formas de aliviar los síntomas y tratamientos para cerrar o quitar esas venas.
Sí. Las venas varicosas son muy comunes. Se calcula que alrededor de 1 de cada 4 adultos las tiene en algún grado.
Afectan con más frecuencia a mujeres, personas mayores, quienes pasan mucho tiempo de pie o sentadas, personas con sobrepeso y mujeres embarazadas. También hay un componente familiar: si tus padres las tuvieron, es más probable que tú las tengas.
Síntomas
- Sangrado abundante de una vena varicosa que no se detiene con presión directa.
- Hinchazón, dolor y enrojecimiento repentinos en una pierna, junto con dolor en el pecho o dificultad para respirar (posible señal de un coágulo que viajó a los pulmones).
- Desmayo o mareo intenso después de un sangrado de la pierna.
- ⚠Una vena varicosa que sangra aunque sea poco, pero no se detiene.
- ⚠Una llaga o úlcera en la pierna que no sana.
- ⚠Dolor intenso y repentino en una pierna, con hinchazón o calor.
- ⚠Cambio de color de la piel alrededor de la vena, que se vuelve oscura, roja o con aspecto infectado.
Síntomas comunes
- Venas azuladas o moradas, retorcidas y abultadas bajo la piel.
- Dolor, sensación de pesadez o ardor en las piernas.
- Hinchazón en los tobillos y los pies.
- Picazón o irritación en la piel que está sobre la vena.
- Calambres musculares en las piernas, especialmente por la noche.
Causas
Causas principales
- Debilidad o daño en las paredes de las venas, lo que hace que se estiren y pierdan firmeza.
- Válvulas venosas que no cierran bien, lo que permite que la sangre fluya hacia atrás y se acumule en la vena.
- Aumento de la presión en las venas de las piernas, por ejemplo, por estar mucho tiempo de pie o por el embarazo.
Factores de riesgo
- Edad: las venas se debilitan con los años.
- Ser mujer: los cambios hormonales, como en el embarazo o la menopausia, pueden influir.
- Embarazo: el aumento de volumen de sangre y la presión del útero sobre las venas.
- Obesidad o sobrepeso: el exceso de peso presiona las venas.
- Permanecer mucho tiempo de pie o sentado sin moverse.
- Historia familiar: tener padres o hermanos con venas varicosas.
- Falta de actividad física regular.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes una vena varicosa que sangra, busca atención médica de inmediato.
- Si notas hinchazón, dolor, calor o enrojecimiento en una pierna, especialmente si aparecen de repente.
- Si se te forma una úlcera o llaga en la pierna que no cicatriza.
Programe una cita de rutina si:
- Si las venas varicosas te causan dolor, pesadez o picazón que interfiere con tu día a día, pide una consulta con tu médico de cabecera.
- Si las venas son muy visibles y te preocupan por razones estéticas.
- Si notas cambios en la piel de tus piernas, como oscurecimiento o endurecimiento.
Diagnóstico
El médico suele diagnosticar las venas varicosas con una exploración física, observando las piernas mientras estás de pie. También te preguntará sobre tus síntomas y antecedentes familiares.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía Doppler: una prueba indolora que usa ondas de sonido para ver el flujo de sangre en las venas y detectar si las válvulas funcionan bien.
- Examen físico con palpación: el médico toca las venas para valorar su tamaño y sensibilidad.
- En raras ocasiones, una venografía (radiografía con contraste) si se necesita más información.
Qué esperar en su cita
El diagnóstico suele ser sencillo y rápido. La mayoría de las veces no necesitas preparación especial. La ecografía dura entre 15 y 30 minutos y se hace con un gel en la pierna. Después podrás retomar tus actividades normales.
Tratamiento
No existe una cura definitiva para las venas varicosas, pero hay muchas opciones para aliviar los síntomas y mejorar su apariencia. El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas y de tu estado general de salud.
Autocuidado en el hogar
- Haz ejercicio regular, como caminar, para mejorar la circulación de las piernas.
- Eleva las piernas por encima del nivel del corazón varias veces al día durante unos 15 minutos.
- Evita estar de pie o sentado sin moverte durante mucho tiempo; hace pausas para caminar.
- Usa medias de compresión, que ayudan a que la sangre no se acumule, siempre con orientación de tu médico o farmacéutico.
- Mantén un peso saludable.
- Evita ropa demasiado ajustada que comprima la cintura o las piernas.
Tratamientos médicos
Existen tratamientos médicos ambulatorios para cerrar o eliminar las venas afectadas. Algunos usan calor o láser para sellar la vena por dentro, otros son inyecciones que la irritan y la hacen desaparecer. En casos más grandes o graves, puede recomendarse cirugía para extraerla. Estos procedimientos no requieren hospitalización en la mayoría de los casos. No uses ningún medicamento ni tratamiento sin que tu médico lo evalúe.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía puede estar indicada cuando las venas varicosas son muy grandes, causan dolor intenso, sangrado, úlceras o si otros tratamientos no han funcionado. El médico especialista en cirugía vascular valorará tu caso.
Vivir con esta afección
Con las venas varicosas se puede llevar una vida normal. Lo importante es moverse, evitar estar mucho tiempo en la misma posición y cuidar la salud de tus piernas a diario.
Consejos de estilo de vida
- Camina o haz actividad física ligera de forma regular.
- Procura no cruzar las piernas al sentarte.
- Si trabajas sentado, levántate cada hora para estirar las piernas.
- Si trabajas de pie, haz pequeños movimientos, como subir y bajar los talones.
- Descansa por la noche con las piernas ligeramente elevadas.
Dieta y ejercicio
Llevar una dieta rica en fibra ayuda a evitar el estreñimiento, que aumenta la presión en las venas. También es importante mantener un peso adecuado. El ejercicio, especialmente caminar, nadar o montar en bicicleta, fortalece los músculos de las piernas y favorece la circulación de la sangre.
Salud mental y bienestar emocional
Algunas personas se sienten avergonzadas o incómodas con la apariencia de sus piernas. Es normal tener esas preocupaciones. Hablar con tu médico sobre las opciones de tratamiento puede ayudarte a sentirte más tranquilo, y en muchos casos mejorar tu estado de ánimo y tu autoestima.
Prevención
No siempre se pueden prevenir, sobre todo si hay herencia familiar. Pero se puede reducir el riesgo y evitar que empeoren con ejercicio regular, mantener un peso saludable, moverse con frecuencia y evitar estar mucho tiempo de pie o sentado en la misma posición.
Vacunas
No existe ninguna vacuna para prevenir las venas varicosas.
Programas de detección
No se necesitan pruebas de detección en personas sin síntomas. Si tienes antecedentes familiares o molestias, coméntalo con tu médico para que te indique cuándo conviene una revisión.
Complicaciones
Si no se trata
- Coágulos en las venas superficiales (tromboflebitis), que causan dolor y enrojecimiento.
- Cambios en la piel de las piernas, como oscurecimiento, sequedad o endurecimiento.
- Úlceras en la piel, sobre todo cerca de los tobillos, que pueden infectarse.
- Sangrado de una vena varicosa, que requiere atención médica urgente.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con venas varicosas no tienen complicaciones graves. Con medidas sencillas y, si es necesario, tratamientos médicos, los síntomas suelen mejorar notablemente y se puede mantener buena calidad de vida. Es una afección que se controla bien y no debe limitar tus actividades.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
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