Várices: cuidados básicos en casa
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las várices (también llamadas venas varicosas) son venas hinchadas, retorcidas y visibles bajo la piel, especialmente en las piernas. Ocurren cuando las válvulas internas que ayudan a que la sangre suba hacia el corazón no funcionan bien, por lo que la sangre se acumula en la vena y esta se ensancha.
Datos clave
- Son muy comunes, especialmente en mujeres y en personas adultas.
- No siempre causan molestias, pero pueden provocar dolor, pesadez o calambres en las piernas.
- Los cuidados en casa, como elevar las piernas y moverte más, pueden aliviar los síntomas y evitar que empeoren.
Sí, es una condición muy frecuente. Se estima que alrededor de una de cada tres personas adultas tiene várices o algún cambio visible en las venas de las piernas en algún momento de la vida.
Las várices afectan con mayor frecuencia a mujeres, a personas con antecedentes familiares, a quienes pasan muchas horas de pie o sentadas, a quienes tienen sobrepeso y a las mujeres durante el embarazo.
Síntomas
- Sangrado abundante de una vena varicosa que no se detiene al presionar.
- Dolor súbito e intenso en una pierna, acompañado de hinchazón y enrojecimiento, que podría indicar un coágulo.
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho, que pueden aparecer si un coágulo viaja hacia los pulmones.
- ⚠Úlcera o llaga en la pierna que no cicatriza.
- ⚠Inflamación, calor y enrojecimiento en la piel alrededor de una vena, lo que podría indicar una inflamación de la vena (flebitis).
- ⚠Sangrado de una vena que se detiene fácilmente, pero que requiere valoración médica.
Síntomas comunes
- Venas de color azulado o morado, abultadas y retorcidas en las piernas.
- Sensación de pesadez, cansancio o dolor en las piernas, que suele empeorar al final del día.
- Hinchazón en tobillos y pies.
- Picazón o ardor alrededor de la vena.
- Calambres musculares en las piernas, especialmente por la noche.
Causas
Causas principales
- Debilidad de las paredes de las venas, lo que impide que la sangre circule correctamente.
- Mal funcionamiento de las válvulas internas de las venas, que normalmente impiden que la sangre retroceda.
- Acumulación de sangre dentro de la vena, lo que hace que esta se dilate y se retuerza.
Factores de riesgo
- Ser mujer, especialmente durante el embarazo o la menopausia.
- Tener más de 50 años.
- Tener antecedentes familiares de várices.
- Permanecer de pie o sentado durante mucho tiempo.
- Tener sobrepeso u obesidad.
- Embarazo.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Debes buscar atención médica el mismo día si notas una llaga que no cicatriza, enrojecimiento, calor o un bulto doloroso en la pierna, o si una vena sangra.
Programe una cita de rutina si:
- Consulta con tu médico si las várices te causan molestias frecuentes, si tienes hinchazón persistente en los tobillos, si la piel se oscurece o se engrosa, o si quieres conocer las opciones de tratamiento.
Diagnóstico
El médico suele diagnosticar las várices con un examen físico: observa tus piernas estando de pie y acostado, palpa las venas y te pregunta sobre tus síntomas, antecedentes y estilo de vida.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía Doppler: una prueba indolora que utiliza ondas de sonido para ver cómo fluye la sangre por las venas y detectar si las válvulas funcionan mal.
- En algunos casos, se puede realizar una venografía, que consiste en tomar una radiografía con un contraste especial para visualizar mejor las venas.
Qué esperar en su cita
La consulta es tranquila y sin molestias. El médico examinará tus piernas y, si lo cree necesario, te pedirá una ecografía. Después te explicará los hallazgos, las opciones de tratamiento y los cuidados que puedes hacer en casa.
Tratamiento
El tratamiento de las várices depende de los síntomas y de la gravedad. En muchos casos, los cuidados en casa y el uso de medias de compresión son suficientes. Cuando hay molestias importantes o complicaciones, existen procedimientos médicos que ayudan a cerrar o eliminar las venas afectadas.
Autocuidado en el hogar
- Hacer ejercicio regular, como caminar, nadar o montar en bicicleta, para activar la circulación.
- Elevar las piernas por encima del nivel del corazón durante 15 minutos, varias veces al día.
- Evitar estar de pie o sentado durante mucho tiempo; levántate y camina cada hora.
- Usar medias de compresión graduada, que presionan suavemente las piernas y ayudan a que la sangre suba. Pregunta a tu médico o farmacéutico cuál es la talla y compresión adecuadas.
- Mantener un peso saludable para reducir la presión en las piernas.
Tratamientos médicos
Los tratamientos médicos incluyen la escleroterapia (inyectar una sustancia para cerrar la vena), el láser o la radiofrecuencia (que aplican calor para sellar la vena), y otras técnicas quirúrgicas menores. Tu médico te indicará la alternativa más adecuada según tu caso. Nunca uses medicamentos o cremas por tu cuenta sin consultar a un profesional de la salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera solo cuando las várices son muy grandes, causan dolor intenso, provocan úlceras u otras complicaciones, o si los tratamientos menos invasivos no han funcionado. Tu médico evaluará si es necesaria.
Vivir con esta afección
Vivir con várices es muy llevadero. Con pequeños cambios en tu rutina puedes notar una gran diferencia. La clave es escuchar a tu cuerpo: si sientes pesadez, descansa, sube las piernas y mueve los tobillos.
Consejos de estilo de vida
- Haz pausas activas si trabajas sentado o de pie.
- Duerme con las piernas ligeramente elevadas con una almohada.
- Usa calzado cómodo y evita la ropa muy ajustada en la cintura o en las piernas.
- Evita el calor excesivo en las piernas, como baños muy calientes o exposición prolongada al sol.
- No fumes, ya que el tabaco daña los vasos sanguíneos.
Dieta y ejercicio
Llevar una dieta rica en fibra ayuda a prevenir el estreñimiento, que aumenta la presión en las venas. Incluye frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. El ejercicio regular, como caminar al menos 30 minutos la mayoría de los días, es el mejor aliado para la circulación de las piernas.
Salud mental y bienestar emocional
Las várices pueden afectar la autoestima o causar preocupación por la apariencia de las piernas. Es normal tener estos sentimientos. Hablar con tu médico sobre las opciones de tratamiento y compartir tus preocupaciones con personas cercanas puede ayudarte a sentirte mejor.
Prevención
No siempre se pueden prevenir, especialmente si hay antecedentes familiares o cambios hormonales. Sin embargo, llevar una vida activa, evitar estar mucho tiempo de pie o sentado y mantener un peso saludable puede reducir el riesgo de que aparezcan várices nuevas o de que las existentes empeoren.
Vacunas
No existe una vacuna para prevenir las várices.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado específica para las várices en personas sin síntomas. La evaluación se realiza cuando la persona nota molestias o cambios visibles, o durante una revisión médica general.
Complicaciones
Si no se trata
- Úlceras o llagas en la piel cerca de los tobillos, que pueden infectarse.
- Inflamación de la vena (flebitis), con dolor y enrojecimiento.
- Formación de coágulos sanguíneos en las venas superficiales o profundas (trombosis).
- Sangrado de las várices, que puede ser difícil de detener.
Pronóstico a largo plazo
Con cuidados adecuados y tratamiento cuando es necesario, la mayoría de las personas con várices pueden aliviar sus síntomas, evitar complicaciones y llevar una vida normal y activa. Es una condición muy manejable y hoy existen muchas opciones seguras y efectivas para tratarla.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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