Várices: opciones de tratamiento
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las várices son venas hinchadas y retorcidas que se ven bajo la piel, generalmente en las piernas. Ocurren cuando las válvulas dentro de las venas no funcionan bien y la sangre no fluye hacia el corazón como debería, sino que se acumula en la vena.
Datos clave
- Las várices son muy frecuentes y no siempre causan problemas graves.
- Pueden causar dolor, pesadez o hinchazón en las piernas.
- Existen varias opciones de tratamiento, desde cuidados en casa hasta procedimientos médicos para cerrar o quitar las venas afectadas.
Sí, son muy comunes. Se calcula que muchas personas tendrán várices en algún momento de su vida, especialmente después de los 40 años.
Afectan con mayor frecuencia a las mujeres, a las personas mayores, a quienes pasan mucho tiempo de pie o sentadas, y a las mujeres durante el embarazo. También tienen más riesgo quienes tienen familiares con várices.
Síntomas
- Sangrado abundante de una váriz que no se detiene con presión.
- Dolor de pecho repentino o dificultad para respirar, que puede indicar que un coágulo viajó a los pulmones.
- Inflamación, dolor intenso y enrojecimiento en una pierna junto con fiebre, que podría ser un coágulo profundo (trombosis venosa profunda).
- Si esto ocurre, llame al número de emergencias de su país (112 en España, 911 en muchos países de América) de inmediato.
- ⚠Una úlcera o llaga abierta en la pierna que no cicatriza.
- ⚠Sangrado leve o que se repite desde una váriz.
- ⚠Dolor o hinchazón repentina en una sola pierna.
- ⚠Cambio de color de la piel del tobillo a marrón o morado con dolor.
Síntomas comunes
- Venas visibles, abultadas o retorcidas en las piernas.
- Sensación de pesadez, cansancio o dolor en las piernas.
- Hinchazón leve en tobillos y pies.
- Picazón o ardor alrededor de la vena afectada.
- Calambres musculares en las piernas, especialmente por la noche.
Síntomas en niños
- En los niños las várices son poco comunes. Si aparecen, pueden estar relacionadas con problemas vasculares presentes desde el nacimiento.
- Los síntomas pueden incluir manchas de color azulado o venas muy visibles, dolor o hinchazón en una pierna.
- Si su hijo tiene estos signos, consulte con un pediatra.
Síntomas en adultos mayores
- En las personas mayores, las várices pueden causar más molestias, como hinchazón persistente y piel seca o con picazón.
- Puede aparecer decoloración de la piel alrededor del tobillo.
- El riesgo de úlceras en la pierna es mayor si no se cuidan a tiempo.
Causas
Causas principales
- Debilidad de las paredes de las venas.
- Válvulas venosas que no cierran por completo, lo que permite que la sangre fluya hacia atrás y se acumule.
- Aumento de la presión dentro de las venas de las piernas.
Factores de riesgo
- Tener antecedentes familiares de várices.
- Ser mujer.
- Embarazo.
- Edad avanzada.
- Permanecer mucho tiempo de pie o sentada en el trabajo.
- Sobrepeso u obesidad.
- Fumar.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor, hinchazón, enrojecimiento o calor en una pierna.
- Si una váriz sangra o aparece una herida abierta.
- Si la pierna se hincha repentinamente sin causa clara.
Programe una cita de rutina si:
- Si las várices le causan molestias constantes o le impiden hacer sus actividades diarias.
- Si nota cambios en la piel del tobillo, como oscurecimiento o endurecimiento.
- Si desea saber qué opciones de tratamiento existen, aunque no tenga síntomas graves.
Diagnóstico
El médico o la médica le preguntará sobre sus síntomas, revisará sus piernas y le hará una exploración física. Para confirmar el diagnóstico y ver cómo funcionan las válvulas de las venas, suele solicitar una prueba de imagen llamada ecografía Doppler.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen físico: observar las venas de pie y tumbada.
- Ecografía Doppler: una prueba indolora que usa ondas de sonido para ver el flujo de sangre en las venas.
- En algunos casos, puede solicitarse una venografía, aunque no es habitual.
Qué esperar en su cita
La consulta suele durar entre 20 y 30 minutos. Le pedirán que se descubra las piernas y quizá deberá quitarse los pantalones o usar una bata corta. La ecografía se realiza con un gel frío y un pequeño dispositivo que se desliza sobre la piel; no duele.
Tratamiento
El tratamiento de las várices busca aliviar los síntomas, evitar complicaciones y mejorar el aspecto de las piernas. No siempre es necesario un procedimiento médico. Primero se prueban medidas sencillas como ejercicio, elevar las piernas y usar medias de compresión. Si las molestias continúan, el médico puede recomendar procedimientos como la escleroterapia, el láser, la ablación por radiofrecuencia o, en algunos casos, cirugía.
Autocuidado en el hogar
- Eleve las piernas por encima del nivel del corazón cuando descanse, al menos 15 minutos, varias veces al día.
- Use medias de compresión si su médico se lo recomienda. Estas ayudan a que la sangre suba por las piernas.
- Haga ejercicio con regularidad, especialmente caminar o nadar.
- Evite estar mucho tiempo de pie o sentada en la misma posición. Si es necesario, mueva las piernas o haga pequeños paseos.
- Mantenga la piel hidratada y revise si aparecen heridas o cambios de color.
Tratamientos médicos
Existen varios enfoques médicos, y el médico elegirá el más adecuado según el tamaño de las várices, su ubicación y su estado general de salud. La escleroterapia consiste en inyectar una sustancia que irrita la vena para que se cierre y desaparezca. El láser y la radiofrecuencia usan calor para sellar la vena desde adentro. La ablación endovenosa es un procedimiento con una sonda fina que se introduce en la vena. Estos procedimientos son ambulatorios y con poco tiempo de recuperación. No se recomienda ningún medicamento específico sin valoración médica.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía puede considerarse cuando las várices son muy grandes, causan dolor intenso o complicaciones como úlceras, o cuando otros tratamientos no han funcionado. Las técnicas quirúrgicas son menos invasivas que antes y suelen hacerse con anestesia local o regional.
Vivir con esta afección
Convárices se puede tener una vida normal. La clave es adoptar hábitos que ayuden a la circulación: moverse con frecuencia, evitar el calor excesivo en las piernas y descansar con las piernas elevadas. Use ropa cómoda y calzado que no apriete.
Consejos de estilo de vida
- Camine al menos 30 minutos al día, la mayoría de los días.
- Evite prendas muy ajustadas en la cintura y los muslos.
- No se siente con las piernas cruzadas durante mucho tiempo.
- Si su trabajo es de pie, haga pausas para caminar y flexionar los tobillos.
- Mantenga un peso saludable para reducir la presión en las piernas.
Dieta y ejercicio
Una dieta con abundante fibra, frutas y verduras ayuda a evitar el estreñimiento, que puede empeorar las várices. Limite la sal para reducir la hinchazón. El ejercicio como caminar, nadar, montar en bicicleta o hacer yoga mejora la circulación y fortalece los músculos de las pantorrillas, que impulsan la sangre hacia el corazón.
Salud mental y bienestar emocional
Las várices pueden hacer que algunas personas se sientan avergonzadas o preocupadas por su aspecto. Es normal sentirse así. Hable con su médico sobre las opciones para mejorar su apariencia y recuerde que existen tratamientos eficaces. El apoyo de familiares y amigos también ayuda a sentirse mejor.
Prevención
No siempre se pueden prevenir, pero se puede reducir el riesgo y frenar su avance manteniéndose activo, evitando el sobrepeso, no fumando y alternando los períodos de estar de pie o sentado con descansos y movimiento.
Complicaciones
Si no se trata
- Manchas marrones o decoloración de la piel en el tobillo.
- Eczema o inflamación de la piel.
- Úlceras venosas (llagas abiertas) en la pierna.
- Sangrado de la váriz.
- Inflamación de la vena (flebitis) o coágulos superficiales.
- En casos menos frecuentes, trombosis venosa profunda.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con várices no desarrollan complicaciones graves. Con el tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, los síntomas suelen mejorar y el riesgo de complicaciones se reduce mucho. Aunque las várices pueden reaparecer, los tratamientos actuales son seguros y eficaces, y le permiten llevar una vida activa y plena.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.