Protege tus arterias en el trabajo
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las arterias son los conductos que llevan sangre del corazón a todo el cuerpo. Cuando se estrechan o se endurecen por la acumulación de grasa (aterosclerosis), aumenta el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Muchas veces este daño comienza años antes sin dar señales. Este artículo explica cómo prevenir los problemas de las arterias durante tu jornada laboral, pasando menos tiempo sentado y cuidando la circulación.
Datos clave
- Pasar largas horas sentado puede perjudicar la salud de tus arterias.
- El estrés laboral frecuente puede elevar la presión arterial y dañar tus vasos sanguíneos.
- Tomar pausas activas y moverte durante el trabajo ayuda a mantener tus arterias flexibles y sanas.
Muy común. La enfermedad de las arterias afecta a millones de personas y es una de las principales causas de muerte en el mundo.
Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente después de los 50 años. Los trabajadores con empleos sedentarios, turnos largos o altos niveles de estrés tienen un riesgo mayor.
Síntomas
- Dolor súbito e intenso en el pecho que se extiende al brazo, espalda o mandíbula. Llama de inmediato a emergencias (112 en España o el número de tu país).
- Falta de aire severa o dificultad para respirar que no mejora. Llama de inmediato a emergencias.
- Debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo o dificultad para hablar. Llama de inmediato a emergencias.
- Pérdida del conocimiento o desmayo sin aviso. Llama de inmediato a emergencias.
- ⚠Molestia en el pecho que aparece solo con el esfuerzo y se alivia con el reposo.
- ⚠Dolor en las piernas que aumenta al caminar y limita tus tareas.
- ⚠Mareos o aturdimiento que se repiten al ponerte de pie.
Síntomas comunes
- Dolor o molestia en el pecho al hacer esfuerzo.
- Falta de aire que aparece con la actividad.
- Dolor en las piernas al caminar y que alivia al descansar.
- Cansancio inusual o debilidad.
Síntomas en niños
- Los niños rara vez presentan síntomas. En algunos casos, una extremidad puede verse pálida o sentirse fría, pero esto es poco frecuente y requiere valoración médica.
Síntomas en adultos mayores
- Los adultos mayores pueden sentir mareos, confusión o dolor en la mandíbula, la espalda o el cuello. También puede no haber síntomas evidentes, por eso los chequeos son importantes.
Causas
Causas principales
- Acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias (aterosclerosis).
- Inflamación crónica de las arterias.
- Tensión arterial alta que daña el interior de las arterias con el paso del tiempo.
Factores de riesgo
- Fumar o estar expuesto al humo de tabaco.
- Colesterol alto y triglicéridos elevados.
- Diabetes sin control.
- Sobrepeso y obesidad.
- Vida sedentaria: estar sentado más de 6 a 8 horas durante el trabajo.
- Estrés laboral persistente.
- Antecedentes familiares de infartos o accidentes cerebrovasculares.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si notas dolor en el pecho al hacer esfuerzo en el trabajo, consulta a un médico el mismo día.
- Si tienes dolor en las piernas al caminar y te impide desarrollar tus labores, busca atención médica pronto.
Programe una cita de rutina si:
- Si vives con diabetes, presión alta o colesterol alto, pide chequeos regulares.
- Si tienes más de 40 años y no te revisas hace más de un año, agenda una consulta de rutina.
Diagnóstico
El médico conversará contigo sobre tus síntomas, antecedentes y tu rutina laboral. Después podrá escuchar tu corazón, medir tu presión y solicitar pruebas para evaluar tus arterias.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para revisar colesterol, glucosa y triglicéridos.
- Medición de presión arterial.
- Electrocardiograma (ECG) en reposo.
- Prueba de esfuerzo (a veces en cinta o bicicleta).
- Ecografía Doppler para ver el flujo de sangre en las arterias.
Qué esperar en su cita
Las pruebas son simples y en general no duelen. Para la extracción de sangre es posible que necesites ayunar varias horas. Pregunta al médico si debes ajustar algún medicamento antes del estudio. Siempre te explicarán el procedimiento antes de realizarlo.
Tratamiento
El objetivo de tratar una enfermedad arterial es frenar su avance, aliviar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones. El plan combina cambios de hábitos, control de enfermedades como presión alta o diabetes y, si es necesario, medicación o procedimientos específicos.
Autocuidado en el hogar
- Levántate y camina al menos 1 o 2 minutos cada 30 minutos durante tu jornada.
- Haz estiramientos en tu escritorio para mejorar la circulación de piernas y brazos.
- Aprovecha los descansos para subir escaleras o dar una vuelta a la manzana.
- Evita fumar y limita el alcohol, incluso en comidas de trabajo.
- Practica respiraciones profundas en momentos de estrés laboral.
Tratamientos médicos
Los medicamentos solo los recetan los profesionales de salud. Algunos ayudan a bajar la presión arterial, otros controlan el colesterol y otros evitan la formación de coágulos. Es indispensable tomarlos exactamente como se indican y no suspenderlos sin hablar con el médico. En ciertos casos, se usan procedimientos como la angioplastia para abrir una arteria obstruida o la cirugía de bypass para crear un camino alternativo a la sangre.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando una arteria está muy bloqueada y produce síntomas importantes o peligro de infarto o accidente cerebrovascular. Un equipo de especialistas evaluará si es necesaria y cuál es la mejor técnica.
Vivir con esta afección
Convivir con una condición arterial implica estar atento a tu cuerpo y mantener hábitos regulares. Registrar tu presión, tu peso y cualquier síntoma te ayuda a ti y a tu médico a tomar mejores decisiones.
Consejos de estilo de vida
- Camina al menos 30 minutos la mayoría de los días.
- Mantén un peso saludable para tu talla y edad.
- Duerme entre 7 y 9 horas cada noche.
- No fumes y evita el humo del tabaco en el trabajo.
- Dedica tiempo a actividades que te relajen fuera del trabajo.
Dieta y ejercicio
Come más frutas, verduras, legumbres, pescado y cereales integrales. Reduce las carnes rojas, los alimentos fritos y los ultraprocesados. En cuanto a ejercicio, empieza con caminatas cortas y ve aumentando el tiempo con la aprobación de tu médico. En el trabajo, usa las escaleras, camina mientras hablas por teléfono y haz pausas activas.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir ansiedad o tristeza al convivir con una enfermedad de las arterias. El estrés laboral y el miedo a complicaciones pueden afectar tu ánimo. Habla con tu médico o con un profesional de salud mental si sientes que estas emociones te sobrepasan. Pedir apoyo también forma parte del tratamiento.
Prevención
En gran medida, sí. Adoptar una vida activa, comer saludable, no fumar, controlar la presión arterial y el colesterol reduce de forma importante el riesgo de enfermedad arterial.
Vacunas
No existe una vacuna para prevenir la aterosclerosis. Sin embargo, vacunarse contra la gripe y ciertas infecciones respiratorias puede ayudar a evitar complicaciones en personas con problemas cardiovasculares.
Programas de detección
Si tienes más de 40 años o factores de riesgo como diabetes, hipertensión u obesidad, es recomendable medirte la presión arterial y hacerte análisis de colesterol y glucosa al menos una vez al año. Tu médico indicará la frecuencia adecuada para ti.
Complicaciones
Si no se trata
- Infarto de miocardio.
- Accidente cerebrovascular (ictus).
- Aneurisma: una zona débil que se abulta en la pared de una arteria.
- Enfermedad arterial periférica que causa dolor y úlceras en las piernas.
- Insuficiencia cardíaca.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que el corazón y las arterias pueden mejorar cuando los cuidados son constantes. Muchas personas con enfermedades arteriales logran una vida activa y satisfactoria durante años. El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado marcan la diferencia, y cada pequeño cambio saludable cuenta.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.