Protege tu fertilidad: cómo reducir los riesgos
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Reducir los riesgos para la fertilidad significa tomar medidas para cuidar tu capacidad de quedar embarazada en el futuro. No es una enfermedad, sino una forma de prevenir problemas reproductivos y de entender qué puedes hacer para proteger tu salud reproductiva.
Datos clave
- La edad es un factor importante: la fertilidad de la mujer disminuye con los años, especialmente después de los 35.
- Llevar un estilo de vida saludable (sin tabaco, sin exceso de alcohol, con peso equilibrado) favorece la fertilidad.
- Algunas enfermedades y tratamientos pueden afectar la fertilidad, por lo que es recomendable hablar con tu médico si tienes dudas.
- Si planeas embarazarte y no lo logras después de un año (o seis meses si tienes más de 35), consulta a tu médico.
Sí, muchos problemas de fertilidad son comunes. Se estima que una de cada seis parejas tiene dificultades para lograr un embarazo en algún momento. Por eso, informarse y tomar medidas a tiempo es muy útil.
Afecta a mujeres de todas las edades, pero el riesgo aumenta con la edad. También influyen factores como el peso, el consumo de tabaco y ciertas condiciones médicas. La fertilidad es un tema que concierne a la pareja, aunque en este artículo nos centramos en la salud de la mujer.
Síntomas
- Dolor abdominal o pélvico intenso y repentino, especialmente si viene acompañado de sangrado abundante.
- Desmayo o mareo fuerte junto con sangrado vaginal.
- Fiebre y flujo vaginal con mal olor (posible infección pélvica grave).
- ⚠Sangrado vaginal muy abundante que empapa una toalla o tampón cada hora.
- ⚠Dolor pélvico que empeora o no alivia con reposo.
- ⚠Dolor abdominal intenso en un solo lado junto con sangrado irregular.
Síntomas comunes
- Reglas irregulares o ausencia de reglas (amenorrea).
- Dolor pélvico intenso o crónico.
- Sangrado menstrual muy abundante o muy escaso.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Cambios en el flujo vaginal o signos de infección.
Síntomas en niños
- Pubertad que se retrasa o no ocurre (señal de que puede haber un problema hormonal).
- Ausencia de menstruación a los 15 años o más (en adolescentes).
- Dolor pélvico fuerte que interfiere con las actividades normales (puede indicar un problema ginecológico).
Síntomas en adultos mayores
- Reglas que se vuelven más espaciadas o desaparecen (transición a la menopausia).
- Sequedad vaginal o molestias en las relaciones sexuales.
- Cambios en el deseo sexual.
Causas
Causas principales
- La edad: la reserva ovárica disminuye con los años.
- Trastornos hormonales como el síndrome de ovario poliquístico (SOP).
- Endometriosis: tejido similar al revestimiento del útero crece fuera de él.
- Infecciones pélvicas o enfermedades de transmisión sexual no tratadas.
- Tratamientos médicos como la quimioterapia o la radioterapia en la zona pélvica.
Factores de riesgo
- Fumar o consumir tabaco.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Tener sobrepeso o bajo peso.
- Estrés extremo o trastornos alimentarios.
- Enfermedades crónicas como diabetes o problemas de tiroides.
- Antecedentes familiares de problemas de fertilidad o menopausia temprana.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes dolor pélvico intenso o sangrado abdominal (como se menciona en emergencias).
- Si dejaste de menstruar por más de 3 meses sin estar embarazada.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes 35 años o menos y llevas 1 año intentando quedar embarazada sin éxito.
- Si tienes más de 35 años y llevas 6 meses intentándolo.
- Si tienes reglas irregulares, dolor pélvico crónico o síntomas de problemas hormonales.
- Antes de comenzar un tratamiento que pueda afectar la fertilidad (como cirugía pélvica o quimioterapia), para hablar sobre preservación de óvulos o embriones.
Diagnóstico
El médico hace preguntas sobre tu salud, tu historia menstrual y tus antecedentes familiares. Luego puede hacer una exploración física y pruebas para conocer tu reserva ovárica y la salud de tu aparato reproductor.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir hormonas (como la hormona antimülleriana y la FSH) en días concretos del ciclo.
- Ecografía transvaginal para ver los ovarios, el útero y el endometrio.
- Histerosalpingografía: radiografía con contraste para comprobar si las trompas de Falopio están abiertas.
- Estudio genético si hay antecedentes de enfermedades hereditarias.
Qué esperar en su cita
La evaluación es indolora y suele hacerse en varios pasos. Te explicarán cada prueba antes de realizarla. No necesitas una preparación especial, salvo lo que te indique el especialista. Los resultados tardan varios días y luego tendrás una cita para comentarlos.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa del problema de fertilidad y del deseo de embarazo. En general, se parte de cambios en el estilo de vida, luego se usan medicamentos para regular las hormonas o estimular la ovulación, y en casos más complejos se recurre a técnicas de reproducción asistida.
Autocuidado en el hogar
- Mantén un peso saludable: tanto el sobrepeso como la delgadez extrema pueden alterar las hormonas.
- No fumes y evita el alcohol y la cafeína en exceso.
- Lleva una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
- Maneja el estrés con ejercicio moderado, meditación o actividades que disfrutes.
- Conoce tu ciclo menstrual y usa aplicaciones de seguimiento si te resultan útiles.
Tratamientos médicos
Los tratamientos médicos para preservar la fertilidad o tratar sus causas incluyen: medicamentos para regular los ciclos, cirugía para eliminar endometriosis o quistes, y técnicas de reproducción asistida como la inseminación artificial o la fertilización in vitro (FIV). Habla con tu especialista sobre las opciones, sus riesgos y beneficios. Nunca tomes medicamentos sin indicación médica.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera en casos como endometriosis severa, quistes ováricos grandes, miomas que bloquean el útero o trompas obstruidas. También se puede optar por la congelación de óvulos o embriones antes de tratamientos que puedan dañar los ovarios, como la quimioterapia.
Vivir con esta afección
Vivir con el deseo de tener un hijo y enfrentar problemas de fertilidad puede ser emocionalmente difícil. Es importante que te des permiso para sentir, que hables con tu pareja y que busques apoyo si lo necesitas. La fertilidad no define tu valor como persona ni como mujer.
Consejos de estilo de vida
- Prioriza el descanso y duerme entre 7 y 9 horas.
- Realiza actividad física moderada (como caminar, nadar o yoga) al menos 150 minutos a la semana.
- Evita duchas vaginales o productos que alteren la flora vaginal.
- Utiliza preservativo para prevenir infecciones de transmisión sexual.
- No te expongas a químicos tóxicos en el trabajo o en casa sin protección.
Dieta y ejercicio
Una dieta mediterránea (rica en pescado, aceite de oliva, frutos secos y verduras) se ha asociado con mejor fertilidad. Mantén un Índice de Masa Corporal (IMC) entre 20 y 25 si es posible. El ejercicio ayuda, pero el exceso de entrenamiento extremo puede alterar la ovulación, así que busca un equilibrio.
Salud mental y bienestar emocional
Las dificultades de fertilidad pueden causar ansiedad, tristeza, sentimientos de culpa y estrés en la pareja. Si estos sentimientos te superan, busca ayuda profesional. La salud emocional es parte del proceso y cuidarla es tan importante como la salud física.
Prevención
No siempre se puede prevenir la infertilidad, pero sí se pueden reducir muchos riesgos. Llevar una vida saludable, tratar a tiempo infecciones y enfermedades hormonales, y evitar el tabaco y el alcohol, son medidas que protegen la fertilidad.
Vacunas
La vacuna contra el VPH (virus del papiloma humano) ayuda a prevenir el cáncer de cuello uterino, que puede requerir tratamientos que afecten la fertilidad. Pregunta a tu médico si estás al día con esta vacuna.
Programas de detección
Hazte revisiones ginecológicas periódicas (al menos cada 1-3 años según tu edad y salud). El médico puede detectar infecciones, quistes o cambios en el cuello del útero mediante citologías (pruebas de Papanicolaou) y realizar análisis de ETS si corresponde.
Complicaciones
Si no se trata
- Infertilidad que se podría haber evitado, por ejemplo, si no se trata una infección pélvica a tiempo.
- Empeoramiento de enfermedades como endometriosis o SOP, que pueden dañar los ovarios o el útero.
- Mayor riesgo de complicaciones en un futuro embarazo, como embarazo ectópico o aborto espontáneo.
- Estrés emocional significativo en la pareja y en la vida personal.
Pronóstico a largo plazo
Aunque la infertilidad puede ser una etapa dura, es importante recordar que hay muchas opciones y tratamientos. Muchas mujeres logran ser madres con ayuda médica, y la ciencia avanza constantemente. Con un diagnóstico temprano y un buen acompañamiento, el pronóstico es alentador.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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