Linfedema: cómo reducir su riesgo después del cáncer
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El linfedema es la hinchazón de un brazo, una pierna u otra parte del cuerpo. Ocurre cuando se acumula líquido (linfa) porque los ganglios linfáticos o los vasos linfáticos se han dañado o bloqueado. Los ganglios linfáticos son pequeñas glándulas que forman parte del sistema inmunitario y ayudan a combatir infecciones. Cuando se dañan, el líquido no drena bien y causa hinchazón.
Datos clave
- Puede aparecer semanas, meses o incluso años después del tratamiento del cáncer.
- No es una hinchazón normal: necesita cuidado especial para prevenir que empeore.
- Existen formas de reducir el riesgo y de controlar sus síntomas, aunque no siempre se puede evitar.
- Cuidar la piel y hacer ejercicio suave puede ayudar mucho.
Sí, es bastante común en personas que han recibido tratamiento contra el cáncer. Se estima que una de cada cinco personas tratadas por cáncer puede desarrollarlo. Es especialmente frecuente después de cirugías o radioterapia en las zonas de los ganglios linfáticos.
Puede afectar a cualquier persona que haya tenido cáncer, sobre todo a quienes han sido tratados por cáncer de mama, melanoma, cáncer ginecológico, de próstata, de cabeza o cuello, o linfoma. También es más común en personas con obesidad o que tengan el sistema linfático más delicado.
Síntomas
- Hinchazón repentina y grave en un brazo o pierna, acompañada de dolor fuerte y rápido empeoramiento.
- Fiebre alta con escalofríos y enrojecimiento que se extiende rápidamente.
- Dolor en el pecho o dificultad para respirar, que podría indicar un coágulo (trombosis).
- Si eso ocurre, llame a emergencias inmediatamente (en España, el 112).
- ⚠Enrojecimiento, calor o dolor en la zona hinchada: puede ser una infección (celulitis).
- ⚠Ampollas, grietas, supuración o mal olor en la piel.
- ⚠La hinchazón empeora rápidamente en pocos días.
- ⚠Fiebre baja con la zona hinchada más caliente de lo normal.
Síntomas comunes
- Hinchazón en un brazo, una pierna, el pecho, la cara o el cuello (a menudo en un solo lado).
- Sensación de pesadez, tirantez o plenitud en la zona afectada.
- Dolor leve o molestia.
- La piel se ve más gruesa, tensa o endurecida.
- Se marca la ropa, los anillos o los zapatos más de lo normal.
- Disminución de la flexibilidad o dificultad para mover la articulación.
Síntomas en niños
- Hinchazón de un brazo o una pierna que no se quita al descansar.
- Dificultad para ponerse la ropa o los zapatos.
- Cambios en la piel, como brillo o tensión.
- El niño o la niña se queja de que no puede mover bien esa zona.
Síntomas en adultos mayores
- Hinchazón que se confunde fácilmente con artritis o problemas de circulación.
- La piel es más frágil, por lo que hay más riesgo de heridas e infecciones.
- La hinchazón puede empeorar con el calor o después de estar mucho tiempo de pie.
- Mayor dificultad para mantener el equilibrio si la pierna afectada pesa mucho.
Causas
Causas principales
- Cirugía para extirpar ganglios linfáticos, por ejemplo, en el tratamiento del cáncer de mama o de melanoma.
- Radioterapia que daña o cicatriza los vasos y ganglios linfáticos.
- El propio tumor que comprime o bloquea el sistema linfático.
- Infecciones que dañan los ganglios o los vasos linfáticos.
Factores de riesgo
- Haber tenido muchos ganglios linfáticos extirpados.
- Recibir radioterapia en la zona de los ganglios.
- Tener sobrepeso u obesidad.
- Envejecer: la capacidad del sistema linfático disminuye con los años.
- Tener una herida o infección en la zona tratada.
- Hacer ejercicio intenso de golpe, sin haber ido aumentando la actividad poco a poco.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si nota enrojecimiento, calor, fiebre o la piel se pone tensa y dolorosa.
- Si una hinchazón que ya tenía empeora mucho de repente.
- Si aparece hinchazón en una zona que no la tenía, sobre todo después de un viaje largo o una inmovilización.
Programe una cita de rutina si:
- Si nota hinchazón nueva que no desaparece al descansar o al elevar la extremidad.
- Si la ropa, los anillos o los zapatos le aprietan cada vez más.
- Si siente pesadez o tensión en un brazo o una pierna, aunque no se vea hinchazón.
- Después del tratamiento del cáncer, es buena idea revisar la zona con su médico en cada consulta.
Diagnóstico
El médico preguntará por sus síntomas y su historial de cáncer, y examinará la zona. Suelen comparar el brazo o la pierna afectada con el lado contrario. No suele hacer falta ninguna prueba especial, pero a veces se usan mediciones de perímetro o imágenes para descartar otras causas.
Pruebas que se pueden realizar
- Medición del contorno: se mide el brazo o la pierna en varios puntos y se compara con el otro lado.
- Volumetría: se mide el volumen de la extremidad sumergiéndola en agua (menos frecuente).
- Ecografía: ayuda a descartar coágulos u otras causas de hinchazón.
- Gammagrafía linfática (linfogammagrafía): prueba con una sustancia trazadora para ver cómo circula la linfa.
- Resonancia magnética: en casos complejos, para ver el tejido linfático en detalle.
Qué esperar en su cita
La evaluación será tranquila y sin dolor. Le harán preguntas sobre cuándo empezó la hinchazón, si empeora con el calor o al descansar, y si tiene otros síntomas. Es útil llevar ropa que permita descubrir la zona afectada. El médico le explicará los hallazgos y, si hace falta, le recomendará a un especialista en linfedema (un fisioterapeuta o un médico rehabilitador).
Tratamiento
El linfedema no tiene cura, pero sí se puede controlar muy bien. El objetivo es reducir la hinchazón, evitar que reaparezca y prevenir infecciones. El tratamiento se basa en cuidados diarios, ejercicios, vendajes compresivos, prendas de compresión y técnicas especiales de drenaje manual. Siempre se hace bajo supervisión de un profesional sanitario.
Autocuidado en el hogar
- Usar la prenda de compresión que le indique su médico, si se la han prescrito, y quitársela por la noche si se lo recomiendan.
- Cuidar la piel a diario: hidratar, mantenerla limpia y seca, y revisar que no tenga cortes, rozaduras o picaduras.
- Elevar la extremidad afectada siempre que pueda, sobre todo al descansar.
- Evitar prendas ajustadas, joyas o esfigmomanómetros (aparatos de medir la tensión) en la zona afectada, a menos que el médico lo autorice.
- Realizar ejercicios suaves, como abrir y cerrar la mano o mover el tobillo, de forma regular.
- No hacer esfuerzos bruscos ni levantar pesos repentinos con el brazo afectado.
- Protegerse del calor excesivo: evitar saunas, baños de agua muy caliente o la exposición prolongada al sol.
Tratamientos médicos
Los tratamientos médicos para el linfedema los realiza un fisioterapeuta especializado. Incluyen el drenaje linfático manual (un masaje muy suave que estimula los vasos linfáticos), los vendajes multicapa que descongestionan, las prendas de compresión personalizadas y, en algunos casos, aparatos de compresión neumática (manguitos que se inflan y desinflan). No se usan medicamentos para el linfedema. Solo en caso de infección, el médico puede recetar antibióticos, pero eso debe decidirlo siempre un sanitario.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía es poco común y se reserva para casos muy avanzados o que no mejoran con el tratamiento habitual. Puede incluir la anastomosis linfático-venosa (conectar vasos linfáticos a venas) o el trasplante de ganglios linfáticos. Es una opción que se valora individualmente y siempre después de probar las medidas conservadoras.
Vivir con esta afección
Vivir con linfedema implica llevar una rutina de cuidados diarios, pero no tiene por qué impedirle hacer una vida normal. Es importante aprender a conocer su cuerpo: vigile la zona afectada cada día, pese a la hinchazón (puede pesarse en casa), y avise al médico ante cualquier cambio. Con una buena rutina, la mayoría de las personas controla bien los síntomas y puede trabajar, viajar y hacer ejercicio.
Consejos de estilo de vida
- Mantener un peso saludable: el exceso de peso aumenta el riesgo y la gravedad del linfedema.
- No fumar, porque el tabaco daña los vasos linfáticos y la circulación.
- Hacer ejercicio con regularidad: caminar, nadar, bicicleta suave, siempre aumentando de forma progresiva.
- Evitar estar mucho tiempo en la misma posición: cambiar de postura, caminar un poco y estirar.
- Usar ropa y calzado cómodos que no compriman la zona.
- Planificar los viajes: en vuelos largos, usar la prenda de compresión si se la han indicado, beber agua y moverse cada hora.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para el linfedema, pero comer sano y rico en frutas, verduras y proteínas magras ayuda a controlar el peso y a fortalecer el sistema inmunitario. El ejercicio moderado es beneficioso, porque favorece la circulación. Se recomienda empezar poco a poco: por ejemplo, clases de natación, caminar 20 minutos al día o hacer ejercicios de flexibilidad. Evite ejercicios de alto impacto o cargar pesos pesados de golpe.
Salud mental y bienestar emocional
El linfedema puede afectar a la autoestima, la imagen corporal y el estado de ánimo. Es normal sentirse frustrado, triste o preocupado. Hable con su equipo médico si esto le ocurre. Cuidar su salud mental es tan importante como cuidar el cuerpo. Si nota síntomas de ansiedad o depresión, pida ayuda a un profesional de salud mental.
Prevención
No siempre se puede prevenir del todo, pero sí se puede reducir mucho el riesgo. Tras el tratamiento del cáncer, los médicos suelen dar consejos para proteger la zona tratada: evitar inyecciones, análisis de sangre o mediciones de tensión en ese brazo, usar protección solar e insecticida para evitar picaduras, tratar cualquier herida enseguida y realizar ejercicios suaves. Es importante incorporar estos hábitos desde el primer día, incluso antes de que aparezca hinchazón.
Vacunas
Las vacunas se ponen habitualmente en un brazo o en una pierna. Después de una cirugía de ganglios, se recomienda evitar las vacunas en la extremidad afectada siempre que sea posible. Consulte a su médico qué vacunas necesita y dónde es mejor administrarlas. No hay una vacuna específica contra el linfedema.
Complicaciones
Si no se trata
- Infecciones repetidas en la piel o los tejidos (celulitis), que pueden ser graves.
- Empedramiento de la zona: la piel se vuelve muy dura y pierde flexibilidad.
- Dolor crónico y pérdida de movilidad.
- Aparición de heridas o úlceras que tardan en curar.
- Trastornos emocionales, como ansiedad o depresión, por el impacto en la vida diaria.
Pronóstico a largo plazo
Aunque no tiene cura, el linfedema se puede manejar bien con el tratamiento adecuado y cuidados diarios. La mayoría de las personas que siguen las recomendaciones evitan que la hinchazón avance y llevan una vida activa y plena. Si el linfedema aparece o empeora, lo más importante es actuar pronto: consulte a su equipo médico y pida una valoración. Con apoyo y constancia, la situación puede estabilizarse y ser muy manejable.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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