Pressure ulcer prevention positioning
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una úlcera por presión (también llamada escara o llaga de cama) es una herida en la piel que se produce por estar mucho tiempo en la misma posición, cuando el peso del cuerpo presiona contra una superficie dura, como una cama o una silla de ruedas. Al cambiar de posición con frecuencia, se evita que estas heridas aparezcan.
Datos clave
- Las úlceras por presión se pueden prevenir en la mayoría de los casos con cambios de posición regulares y cuidados de la piel.
- Las zonas de mayor riesgo son los talones, los codos, la cadera y el coxis (hueso en la base de la espalda).
- Una buena alimentación y mantenerse hidratado ayuda a que la piel sea más fuerte y resistente.
Sí, es bastante común en personas que pasan mucho tiempo en cama o en silla de ruedas, especialmente en hospitales y centros de cuidado a largo plazo. Pero cuando se toman las medidas adecuadas, se pueden evitar.
Afecta principalmente a personas con movilidad reducida que no pueden cambiar de posición por sí mismas, como adultos mayores, personas con lesiones de médula espinal, o quienes están en reposo absoluto después de una cirugía.
Síntomas
- Si la herida se vuelve negra o muy oscura y tiene mal olor (puede ser señal de infección grave).
- Si la persona tiene fiebre alta (más de 38°C) o escalofríos intensos.
- Si sale pus (líquido amarillo o verde) de la llaga.
- ⚠Si aparece una ampolla llena de líquido en una zona de presión.
- ⚠Si el enrojecimiento no desaparece después de 30 minutos de haber cambiado de posición.
- ⚠Si hay dolor que empeora a pesar del cambio de posición.
Síntomas comunes
- Enrojecimiento de la piel que no desaparece al presionarla con un dedo (esto es el primer signo de alerta).
- La piel se siente más caliente o más fría que el resto del cuerpo.
- Dolor o sensibilidad en una zona que está apoyada todo el tiempo.
- Ampollas, piel agrietada o una zona más oscura (morada) en la piel.
Síntomas en niños
- Los niños pequeños pueden presentar enrojecimiento en la parte posterior de la cabeza, los hombros o los talones.
- Pueden mostrar irritabilidad (estar molestos) y cambiar de posición constantemente en la cuna o la cama.
Síntomas en adultos mayores
- La piel es más frágil y se daña con más facilidad, por lo que el enrojecimiento aparece más rápido.
- Pueden tener sequedad en la piel que aumenta el riesgo de que se parta.
Causas
Causas principales
- Presión constante: cuando el peso del cuerpo aplasta los vasos sanguíneos de la piel y no llega suficiente oxígeno ni nutrientes.
- Fricción o roce: cuando la piel se arrastra sobre las sábanas o la ropa, como al sentarse o acostarse.
- Cizallamiento (corte): cuando la piel se tira en una dirección y el hueso se mueve en dirección opuesta, como al deslizarse en la cama.
- Humedad: el sudor, la orina o las heces ablandan la piel y la hacen más propensa a dañarse.
Factores de riesgo
- Estar en cama o en silla de ruedas todo el día sin poder moverse solo.
- Tener una enfermedad que afecte la circulación sanguínea (como diabetes o problemas del corazón).
- No tener suficiente sensibilidad en alguna parte del cuerpo (por parálisis o neuropatía).
- Estar desnutrido o deshidratado, porque la piel se vuelve débil.
- Ser una persona mayor, ya que la piel es más fina y tarda más en repararse.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si ves enrojecimiento que no se quita al presionar suavemente con el dedo (incluso sin ampollas ni herida abierta).
- Si la piel se rompe y aparece una ampolla o una pequeña llaga.
- Si hay señales de infección: enrojecimiento que se extiende, calor, pus o mal olor.
Programe una cita de rutina si:
- Si necesitas ayuda para cambiar de posición con frecuencia y no estás seguro de cómo hacerlo bien.
- Si la persona que cuidas tiene dolor en una zona de presión incluso después de moverla.
- Para que un profesional evalúe el tipo de colchón o cojín más adecuado para prevenir.
Diagnóstico
El médico o la enfermera revisará la piel con atención, buscará zonas enrojecidas, cambios de color, temperatura o textura, y preguntará sobre la movilidad y la rutina de cambios de posición.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen visual completo de la piel, especialmente en las zonas donde el hueso está cerca de la superficie (talones, codos, cadera, coxis).
- Valoración del riesgo: usar escalas como la de Braden para determinar la probabilidad de que se forme una úlcera.
- En caso de herida abierta, se puede tomar una muestra (cultivo) para ver si hay infección.
Qué esperar en su cita
El profesional te explicará en qué etapa (etapa 1, 2, 3 o 4) está la lesión, si la hay, y te dará un plan para aliviar la presión, cuidar la herida y evitar que empeore.
Tratamiento
El tratamiento principal es quitar la presión de la zona afectada. Si la piel solo está roja (etapa 1), puede sanar con cambios de posición y cuidados. Si ya hay herida, necesita atención médica para limpiarla y protegerla.
Autocuidado en el hogar
- Cambia de posición al menos cada dos horas, incluso durante la noche.
- Usa almohadas o cojines especiales para mantener los talones elevados y separar las rodillas y tobillos.
- Mantén la piel limpia y seca. Aplica crema hidratante (sin perfume) en zonas secas.
- Revisa la piel todos los días con un espejo o pide ayuda para ver zonas difíciles.
Tratamientos médicos
El médico puede recomendar apósitos especiales (curitas) que protegen la herida y ayudan a cicatrizar, o vendajes que mantienen la humedad adecuada. En heridas más profundas, se puede limpiar el tejido muerto (desbridamiento) con cuidado. Si hay infección, se usarán antibióticos. También se pueden recetar cremas o geles que favorecen la curación. Es importante no aplicar ningún medicamento sin que lo indique un profesional.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos muy graves, cuando la úlcera llega al músculo o al hueso, puede ser necesario operar para limpiar la herida y cerrarla con un injerto de piel (un trozo de piel sana de otra parte del cuerpo).
Vivir con esta afección
Si ya has tenido una úlcera por presión, es clave seguir las medidas de prevención para que no vuelva a aparecer. Revisar la piel a diario, mantener una rutina de cambios de posición y usar superficies especiales (colchones de aire, cojines de gel) son parte de tu día a día.
Consejos de estilo de vida
- Mantén un horario fijo para cambiar de posición (puedes usar alarmas o recordatorios).
- Evita arrastrar a la persona al moverla; usa sábanas de deslizamiento o pide ayuda para levantarla.
- Usa ropa de cama suave y sin arrugas, y reduce la humedad con pañales absorbentes si es necesario.
Dieta y ejercicio
Una alimentación rica en proteínas (carne, pescado, huevos, legumbres) y vitaminas (C, E y zinc) ayuda a que la piel se repare. Bebe suficiente agua para mantener la piel hidratada. Si puedes, haz ejercicios suaves para mejorar la circulación, como mover brazos y piernas sentado o acostado.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con el riesgo de úlceras por presión o tener que cuidar a alguien que las padece puede ser estresante y agotador. Es normal sentirse abrumado o preocupado. Habla con tu médico o con un consejero sobre cómo manejar estas emociones. Recuerda que pedir ayuda no es una debilidad.
Prevención
Sí, en la mayoría de los casos las úlceras por presión se pueden prevenir. La clave es aliviar la presión: cambiar de posición cada 2 horas, usar superficies que distribuyan el peso (colchones antiescaras, cojines especiales) y mantener la piel limpia y cuidada.
Complicaciones
Si no se trata
- Infección de la úlcera, que puede extenderse a los huesos (osteomielitis) o a la sangre (sepsis).
- Dolor crónico y dificultad para sanar.
- Mayor riesgo de amputación si la infección es muy grave.
- Retraso en la recuperación de otras enfermedades o cirugías.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las úlceras por presión se curan bien si se detectan a tiempo y se siguen las medidas adecuadas. Con el cuidado correcto y el apoyo de profesionales, se puede evitar que empeoren y mejorar la calidad de vida. La prevención siempre es la mejor herramienta.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 20 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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