Cansancio y fiebre durante el tratamiento del cáncer: cuándo actuar
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El cansancio y la fiebre juntos en una persona con cáncer pueden ser una señal de alerta. El cansancio (fatiga) es un agotamiento extremo que no se quita durmiendo. La fiebre es un aumento de la temperatura del cuerpo. Cuando aparecen juntos, muchas veces quieren decir que el cuerpo está peleando una infección. En pacientes con cáncer, sobre todo después de la quimioterapia, las defensas (glóbulos blancos) pueden estar bajas, y una fiebre puede ser una emergencia.
Datos clave
- La fiebre durante el tratamiento del cáncer puede ser señal de infección, aunque el paciente se sienta bien.
- La fatiga oncológica es real y diferente al cansancio normal: puede durar meses y necesita manejarse con ayuda del equipo de salud.
- Si tienes fiebre, no esperes: avisa a tu equipo de oncología o acude a urgencias según las indicaciones de tu centro médico.
El cansancio es muy común: más de la mitad de las personas con cáncer lo sienten. La fiebre no es tan común, pero es importante conocerla porque, si aparece, casi siempre necesita evaluación médica rápida.
Afecta a personas de todas las edades con cáncer, especialmente a quienes están recibiendo quimioterapia, radioterapia, trasplante de médula ósea o algunos tratamientos biológicos. También puede aparecer si el cáncer afecta al sistema inmune.
Síntomas
- Dificultad para respirar
- Dolor en el pecho o presión
- Desmayo o sentirse muy mareado
- Confusión severa o no despertar
- Sangrado que no se detiene
- Convulsiones
- ⚠Fiebre igual o mayor a 38°C (o el número que te haya indicado tu médico)
- ⚠Escalofríos muy fuertes que no se quitan
- ⚠Dolor abdominal intenso
- ⚠Vómitos o diarrea que impiden beber líquidos
- ⚠Dolor al orinar o sangre en la orina
- ⚠Fatiga tan fuerte que no puedes levantarte de la cama
Síntomas comunes
- Cansancio extremo que no mejora con reposo
- Debilidad y falta de energía para actividades diarias
- Fiebre de 38°C o más (sigue el valor que te haya indicado tu equipo médico)
- Escalofríos y tiritona
- Sudores fríos o nocturnos
- Dolores de cabeza o del cuerpo
Síntomas en niños
- Irritabilidad o llanto sin causa clara
- Somnolencia inusual o más que de costumbre
- Dificultad para comer o beber
- Temperatura corporal elevada
- Cambios en el estado de ánimo o poco interés en jugar
Síntomas en adultos mayores
- Es posible que no tengan fiebre alta, o que sea baja
- Confusión o desorientación
- Caídas o mareos por debilidad
- Empeoramiento de la fatiga
- Pérdida de apetito o menor respuesta a las preguntas
Causas
Causas principales
- Infecciones: las más frecuentes, porque la quimioterapia puede bajar las defensas y facilitar infecciones de bacterias, virus u hongos.
- Efectos del tratamiento: la radioterapia, la inmunoterapia o algunos medicamentos pueden causar fiebre y fatiga como reacción.
- El propio cáncer: algunos tumores liberan sustancias que producen fiebre y agotamiento.
- Niveles bajos de glóbulos rojos (anemia) que causan cansancio, y defensas bajas que favorecen la fiebre.
Factores de riesgo
- Quimioterapia o radioterapia recientes
- Recuento bajo de glóbulos blancos (neutropenia)
- Catéter venoso central o puerto
- Úlceras o llagas en la boca
- Estar en el hospital o en contacto con personas enfermas
- Edad mayor de 65 años o menor de 5 años
- Ciertos tratamientos para el sistema inmune
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Ante fiebre de 38°C o más durante el tratamiento oncológico, llama a tu equipo de oncología o acude a emergencias según te hayan indicado.
- Si la fatiga empeora de repente o te impide beber líquidos, busca atención médica el mismo día.
- Cualquier síntoma de emergencia: dificultad respiratoria, confusión, sangrado, dolor intenso.
Programe una cita de rutina si:
- En las citas de seguimiento, comenta cuánto ha cambiado tu cansancio, si te despiertas con fiebre o si tienes sudores nocturnos.
- Si no hay fiebre, pero el cansancio dura más de dos semanas y afecta tu día a día, pide una valoración.
Diagnóstico
El médico revisará tu historia clínica, te preguntará por la duración de la fiebre y el cansancio, tomará tu temperatura y hará una exploración física. En pacientes con cáncer, la fiebre se investiga aunque la temperatura no sea muy alta.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre (hemograma completo) para contar glóbulos blancos y rojos
- Cultivos de sangre, orina o esputo para buscar infecciones
- Radiografía de tórax u otras pruebas de imagen
- Exámenes de orina o según los síntomas
Qué esperar en su cita
Es posible que te pidan que esperes en el hospital mientras se procesan los cultivos. A veces hay que ingresar para dar antibióticos por vena si las defensas están bajas. No sientas pánico: es un procedimiento habitual para descartar infecciones graves.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa. Si la fiebre viene de una infección, se usan antibióticos. Si la fatiga se debe a anemia, se puede tratar con hierro y otras medidas. También se pueden usar medicamentos para controlar la fiebre, pero siempre prescritos por tu médico. El reposo, la buena hidratación y los cuidados de enfermería son parte del manejo.
Autocuidado en el hogar
- Lleva un registro de tu temperatura a la mañana y a la noche (y siempre que tengas calor o escalofríos).
- Descansa cuando lo necesites, pero procura moverte suavemente si el médico lo permite.
- Bebe líquidos con frecuencia para mantenerte hidratado.
- Evita el contacto con personas enfermas y lávate las manos con jabón.
- Usa ropa ligera y una manta si tienes escalofríos.
Tratamientos médicos
El equipo médico puede recetar antibióticos por vía oral o intravenosa para combatir la infección. Si las defensas están muy bajas, usarán medicamentos para estimular la producción de glóbulos blancos. También pueden recetar antipiréticos (medicamentos para bajar la fiebre) y, en algunos casos, transfusiones de sangre si hay anemia severa. Todo depende de los resultados de tus pruebas.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No es habitual necesitar cirugía por el cansancio o la fiebre. Pero si hay un absceso (acumulación de pus) o una infección en un tejido, a veces el médico drena esa zona con un pequeño procedimiento.
Vivir con esta afección
Vive un día a la vez. Organiza tu semana con pausas. Pide ayuda para las tareas que te agotan. Aprende a reconocer los momentos de más energía y úsalos para lo importante.
Consejos de estilo de vida
- Mantén un horario de sueño regular, incluso los fines de semana.
- Disminuye las visitas si te agotan, y pide que te llamen antes de venir.
- Realiza ejercicios de respiración o relajación para manejar la ansiedad que produce la espera.
Dieta y ejercicio
Come proteínas y calorías suficientes para dar energía a tu cuerpo. Si no tienes apetito, prueba comidas pequeñas y frecuentes. La actividad física suave, como caminar o estirar, puede ayudar con la fatiga; siempre con el visto bueno de tu equipo médico.
Salud mental y bienestar emocional
La combinación de fiebre y cansancio puede asustar. Es normal sentir miedo, ansiedad o tristeza. Habla de tus emociones con tu médico o con un profesional de salud mental. Si tienes pensamientos de hacerte daño o de no querer seguir, busca ayuda urgente: llama al número de emergencias de tu país (por ejemplo, 112 en España) o a una línea de crisis.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque el tratamiento del cáncer produce efectos. Pero sí se pueden reducir los riesgos: mantener la higiene de manos, evitar multitudes, cocinar bien los alimentos y cuidar la piel y la boca para evitar heridas.
Vacunas
Pregunta a tu médico qué vacunas puedes recibir durante el tratamiento. Algunas están contraindicadas si las defensas están bajas, y otras pueden prevenir infecciones importantes.
Programas de detección
No existe una prueba para 'prevenir' el cansancio, pero los análisis de sangre regulares ayudan a detectar temprano la bajada de defensas o anemia, para actuar a tiempo.
Complicaciones
Si no se trata
- La infección puede extenderse y producir sepsis, una reacción grave con presión arterial baja y daño a los órganos.
- La fiebre sin atención puede enmascarar una complicación del tratamiento que necesite cambio de medicación.
- La fatiga severa prolongada puede llevar a desnutrición, debilidad muscular y depresión.
Pronóstico a largo plazo
Con una atención rápida, la mayoría de las infecciones se resuelven. La fatiga puede durar tiempo, pero con estrategias adecuadas y apoyo suele mejorar. Tu equipo médico está para ayudarte a atravesar esta etapa. No estás solo.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
Organizaciones locales
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.