Diabetes en adultos mayores
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La diabetes es una condición en la que el nivel de azúcar (glucosa) en la sangre está demasiado alto. Esto ocurre porque el cuerpo no produce suficiente insulina, o no la usa bien. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para darles energía. En las personas mayores, el tipo de diabetes más común es la tipo 2.
Datos clave
- La diabetes tipo 2 es la más frecuente en adultos mayores.
- Un buen control de la glucosa ayuda a prevenir complicaciones como daño en ojos, riñones o nervios.
- La alimentación saludable, la actividad física y tomar los medicamentos como indica el médico son la base del tratamiento.
Sí, la diabetes es una condición muy común. Se estima que una de cada tres personas mayores de 65 años tiene diabetes o está en riesgo de desarrollarla. Muchas veces no se diagnostica hasta que aparecen síntomas o complicaciones.
Afecta principalmente a adultos mayores, en especial a quienes tienen sobrepeso, presión alta, colesterol alto, antecedentes familiares de diabetes o poca actividad física. También es más frecuente en personas mayores de 45 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
Síntomas
- Desmayo o pérdida del conocimiento
- Convulsiones
- Confusión severa o no poder despertar
- Dificultad para respirar o respiración muy rápida
- Dolor en el pecho
- Debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar (puede ser señal de un accidente cerebrovascular)
- ⚠Náuseas o vómitos que impiden comer o beber
- ⚠Fiebre alta
- ⚠Una herida que se ve infectada (con enrojecimiento, pus o mal olor)
- ⚠Visión borrosa que empeora
- ⚠Niveles de glucosa muy altos o muy bajos que no mejoran con las indicaciones habituales
Síntomas comunes
- Sed excesiva
- Orinar con más frecuencia de lo habitual
- Cansancio o debilidad
- Visión borrosa
- Heridas que tardan en sanar
- Hormigueo o adormecimiento en manos o pies
Síntomas en niños
- Esta guía se centra en adultos mayores. En niños, la diabetes suele ser tipo 1 y sus síntomas pueden incluir sed intensa, pérdida de peso, mucha hambre, orinar con frecuencia y cansancio extremo.
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o cambios en la memoria
- Mareos o sensación de debilidad
- Caídas frecuentes
- Incontinencia urinaria (orinar sin control)
- Cambios en el estado de ánimo o irritabilidad
- Sequedad en la boca o deshidratación
Causas
Causas principales
- El cuerpo no produce suficiente insulina o no la utiliza de manera eficaz.
- Con la edad, el páncreas puede producir menos insulina y las células responden peor a ella, lo que se llama resistencia a la insulina.
Factores de riesgo
- Tener sobrepeso u obesidad
- Llevar una vida sedentaria (poca actividad física)
- Tener familiares cercanos con diabetes
- Presión arterial alta
- Colesterol o triglicéridos altos
- Ser mayor de 45 años
- Haber tenido diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional)
- Pertenecer a ciertas poblaciones, como la latina o hispana, que tienen mayor riesgo
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene síntomas de alerta como confusión repentina, desmayo, convulsiones o debilidad en un lado del cuerpo, busque ayuda médica de inmediato.
- Si su glucosa está muy alta o muy baja y no responde a las indicaciones que le dio su médico.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene 45 años o más, hágase un chequeo de glucosa al menos cada año.
- Si presenta síntomas como sed excesiva, orinar mucho o cansancio sin motivo, consulte a su médico para que le haga una prueba de diabetes.
- Si ya tiene diabetes, es importante acudir a sus citas de seguimiento cada 3 a 6 meses, según le indique su equipo de salud.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre que miden la cantidad de glucosa. El médico los interpreta junto con sus síntomas, su historia clínica y un examen físico. Es importante acudir en ayunas si se requiere, siguiendo las indicaciones.
Pruebas que se pueden realizar
- Glucosa en ayunas: mide el azúcar en la sangre después de 8 horas sin comer.
- Hemoglobina glicosilada (A1c): refleja el promedio de glucosa en los últimos 2 a 3 meses.
- Prueba de tolerancia a la glucosa: se toma una bebida con azúcar y se mide la glucosa antes y después.
Qué esperar en su cita
Su médico le explicará los resultados y qué significan. Es posible que repita las pruebas para confirmar el diagnóstico. No necesita alarmarse: el diagnóstico es el primer paso para recibir tratamiento y sentirse mejor.
Tratamiento
El tratamiento de la diabetes en adultos mayores busca mantener la glucosa en un rango seguro, prevenir complicaciones y preservar la calidad de vida. Se basa en cambios en el estilo de vida, medicamentos y revisiones periódicas. Cada plan es personalizado según la salud general, la edad y las preferencias de la persona.
Autocuidado en el hogar
- Siga una alimentación equilibrada, con verduras, frutas, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables.
- Realice actividad física de forma regular, como caminar, nadar o hacer ejercicios suaves de fuerza, según lo que su médico le recomiende.
- Revise sus pies todos los días para detectar cortes, ampollas o cambios de color.
- No fume y limite el consumo de alcohol.
- Tome sus medicamentos a la misma hora cada día según las indicaciones.
- Controle su peso y mida su glucosa si el médico se lo ha indicado.
Tratamientos médicos
Existen varios tipos de medicamentos para controlar la glucosa. Algunos se toman por vía oral y otros se aplican como inyección. También hay tratamientos con insulina. El médico elegirá el plan más adecuado para usted. Nunca cambie la dosis ni deje de tomar un medicamento sin consultar a su equipo de salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no suele ser un tratamiento directo para la diabetes. Sin embargo, en algunos casos de complicaciones graves, como heridas o infecciones en los pies, puede ser necesario un procedimiento quirúrgico. Su médico lo evaluará según su situación personal.
Vivir con esta afección
Vivir con diabetes implica prestar atención a la alimentación, la actividad física, las citas médicas y el cuidado de los pies. Con el tiempo, estos cuidados se convierten en parte de su rutina y le ayudarán a sentirse mejor y con más energía.
Consejos de estilo de vida
- Haga ejercicio con regularidad, de forma adaptada a su condición física.
- Mantenga un peso saludable.
- Duerma lo suficiente y trate de reducir el estrés.
- Controle su presión arterial y colesterol.
- Revise su vista y sus pies periódicamente.
- Mantenga una buena hidratación, bebiendo agua y evitando bebidas azucaradas.
Dieta y ejercicio
Lleve una dieta rica en verduras, frutas enteras, legumbres, nueces, pescado y carnes magras. Limite los azúcares añadidos, los refrescos, los jugos y los productos de harina blanca. Haga al menos 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días, o lo que su equipo médico le indique. Por ejemplo, caminar, andar en bicicleta suave o hacer ejercicios de fuerza con bandas elásticas.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con una enfermedad crónica como la diabetes puede generar ansiedad, tristeza o estrés. Es completamente normal sentirse así. Hable con su médico, un psicólogo o un trabajador social si se siente abrumado o desanimado. Cuidar su salud mental es tan importante como cuidar sus niveles de glucosa.
Prevención
La diabetes tipo 2 se puede retrasar o prevenir en muchas ocasiones con un estilo de vida saludable: mantener un peso adecuado, hacer ejercicio, comer bien y no fumar. En el caso de la diabetes tipo 1, no se puede prevenir, pero es menos común en adultos mayores.
Vacunas
Es importante mantenerse al día con las vacunas, como las de la gripe, la neumonía y la COVID-19. Las personas con diabetes tienen mayor riesgo de infecciones. Consulte a su médico o farmacéutico qué vacunas le recomiendan y cuándo debe aplicárselas.
Programas de detección
Si tiene 45 años o más, o si tiene factores de riesgo como sobrepeso, hipertensión o antecedentes familiares, hágase una prueba de glucosa al menos una vez al año. Si ya tiene diabetes, su médico le indicará la frecuencia de los controles.
Complicaciones
Si no se trata
- Daño en los ojos (retinopatía) que puede afectar la visión.
- Daño en los riñones (nefropatía) que puede derivar en insuficiencia renal.
- Daño en los nervios (neuropatía) que causa hormigueo, dolor o pérdida de sensibilidad, especialmente en los pies.
- Problemas de circulación que pueden provocar úlceras o heridas difíciles de curar y, en casos graves, amputaciones.
- Mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
- Caídas y fracturas por debilidad o mareos.
Pronóstico a largo plazo
Aunque la diabetes es una condición que requiere atención continua, muchas personas mayores viven una vida plena y activa con su manejo adecuado. Mantener la glucosa en niveles saludables, controlar la presión y el colesterol, y cuidar los pies puede prevenir o retrasar la mayoría de las complicaciones. Es importante buscar ayuda, informarse y contar con una red de apoyo. Usted puede sentirse bien y seguir haciendo lo que disfruta.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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