Ojo irritado o rojo con fiebre
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Cuando una persona tiene el ojo rojo, irritado o con secreción y al mismo tiempo tiene fiebre (temperatura de más de 38 °C), se habla de 'ojo con fiebre'. Esto no es una enfermedad en sí, sino una combinación de síntomas que puede deberse a varias causas. La más frecuente es una infección del ojo, como la conjuntivitis, pero también puede ser señal de una infección más seria que afecta los tejidos alrededor del ojo o incluso el interior del ojo. Por eso, cuando aparece la fiebre junto con molestias en el ojo, es importante que un médico valore la situación.
Datos clave
- El enrojecimiento del ojo con fiebre puede ser señal de una infección ocular o de una infección general del cuerpo que afecta al ojo.
- No todas las infecciones de ojo son contagiosas, pero muchas sí lo son, como la conjuntivitis viral o bacteriana.
- Si además del ojo rojo hay dolor intenso, pérdida de visión o hinchazón del párpado, se necesita atención médica rápida.
- Nunca se debe automedicar un ojo rojo con gotas que no haya recetado un médico, porque puede empeorar la infección.
- Cuando hay fiebre alta y el párpado está muy inflamado o duele al mover el ojo, puede ser una urgencia.
Es una situación relativamente común, sobre todo en niños. La conjuntivitis, por ejemplo, es una de las causas más frecuentes de ojo rojo y muchas veces se acompaña de fiebre si la infección es viral o bacteriana. Las formas más graves, como la celulitis periorbitaria, son menos comunes pero requieren tratamiento urgente.
Afecta a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en niños y niñas, especialmente en edad escolar, porque los virus y bacterias que causan conjuntivitis se contagian rápido en guarderías y colegios. También afecta a personas con las defensas bajas, a quienes usan lentes de contacto, y a adultos mayores con enfermedades como diabetes o sequedad ocular.
Síntomas
- Pérdida súbita de la visión o visión doble
- Dolor intenso en el ojo que no cesa
- Imposibilidad de mover el ojo o dolor al moverlo
- Hinchazón muy marcada del párpado y del contorno del ojo, especialmente si se acompaña de fiebre alta
- Fiebre muy alta (39 °C o más) junto con rigidez de cuello o sensibilidad a la luz
- Erupción roja en la piel que se extiende rápidamente
- ⚠Ojo rojo con fiebre que no mejora en 24 horas
- ⚠Dolor moderado constante en el ojo
- ⚠Visión borrosa o sensación de pérdida de agudeza visual
- ⚠Secreción verde o amarilla abundante
- ⚠Si es un bebé menor de 3 meses con fiebre y ojo rojo
- ⚠Si la persona tiene lentes de contacto y presenta dolor o enrojecimiento ocular
Síntomas comunes
- Enrojecimiento del ojo (parte blanca del ojo se ve rosada o roja)
- Sensación de arena o cuerpo extraño dentro del ojo
- Lagrimeo constante
- Secreción acuosa o espesa que puede ser amarillenta o verdosa
- Picazón o ardor en el ojo
- Párpados pegados al despertar
- Fiebre, generalmente de 38 °C o más
Síntomas en niños
- Los niños pueden tener el ojo rojo con mucha cantidad de legañas, sobre todo por la mañana.
- Es común que se froten el ojo afectado.
- Pueden estar más irritables, con malestar general y fiebre.
- En niños pequeños, cualquier hinchazón del párpado con fiebre debe revisarse pronto, porque puede ser una infección que necesita tratamiento con antibióticos vía oral.
Síntomas en adultos mayores
- Las personas mayores pueden tener menos síntomas visibles pero más riesgo de complicaciones.
- El ojo rojo con fiebre en un adulto mayor puede acompañarse de confusión o desorientación, lo cual es una señal de alarma.
- La sequedad ocular previa puede hacer que la molestia sea más intensa.
- Si usan lentes de contacto o tienen problemas de párpados, el riesgo de infecciones profundas aumenta.
Causas
Causas principales
- Conjuntivitis infecciosa: inflamación de la membrana transparente que cubre el ojo, causada por virus o bacterias. Es la causa más común y se contagia fácilmente.
- Infecciones de los tejidos alrededor del ojo (celulitis periorbitaria): la piel del párpado y los tejidos cercanos se infectan, muchas veces por bacterias que vienen de una herida, un orzuelo o una sinusitis.
- Infección del interior del ojo (endoftalmitis): situación muy grave y poco común, que suele ocurrir después de una cirugía ocular o una lesión penetrante.
- Infección de las vías lagrimales (dacriocistitis): el conducto que drena las lágrimas se infecta y obstruye, causando hinchazón en la zona interna del párpado y fiebre.
- Enfermedades generales con fiebre, como un resfriado o la gripe, que también pueden causar ojo rojo por la inflamación de las mucosas.
Factores de riesgo
- Estar en contacto cercano con niños pequeños o con personas con conjuntivitis contagiosa.
- Usar lentes de contacto, sobre todo si no se limpian adecuadamente o se duerme con ellos.
- Tener las defensas bajas por enfermedades crónicas, medicamentos o tratamientos inmunosupresores.
- Padecer sinusitis, alergias frecuentes o problemas de sequedad ocular.
- Haber tenido recientemente una cirugía ocular o un traumatismo en el ojo.
- Edad avanzada, que puede venir acompañada de una respuesta inmune más deficiente.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si la fiebre supera los 38 °C y el ojo está muy rojo o con dolor moderado.
- Si la hinchazón del párpado o de la zona alrededor del ojo es notable.
- Si aparece secreción verde o amarilla que no cesa.
- Si la visión se vuelve borrosa o se pierde visión.
- Si los síntomas no mejoran en 24 horas o empeoran.
- En el caso de bebés, niños pequeños, embarazadas o adultos mayores, se debe consultar antes.
Programe una cita de rutina si:
- Si el ojo rojo con fiebre es leve, molesta poco y la fiebre baja con medidas generales, se puede esperar un día para ver evolución, pero conviene que un profesional valore la causa.
- Si se sospecha conjuntivitis y hay historia de contacto con otra persona afectada, se puede pedir cita en atención primaria u oftalmología en 24-48 horas.
- Si los episodios de ojo rojo son recurrentes con fiebre leve, se necesita estudio para descartar enfermedades inflamatorias o alérgicas.
Diagnóstico
El médico o la enfermera hará preguntas sobre los síntomas, la fiebre, el contacto con otras personas enfermas y el uso de lentes de contacto. Después explorará el ojo con una lámpara especial (lámpara de hendidura) para mirar el estado de la conjuntiva, la córnea y el interior del ojo. También puede observar la respuesta de la pupila a la luz y pedir pruebas complementarias si sospecha una infección más profunda.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen con lámpara de hendidura: permite ver el ojo con aumento y detectar signos de inflamación.
- Muestra de secreción ocular: se toma con un hisopo para identificar la bacteria o virus causante si la secreción es abundante o no mejora.
- Análisis de sangre: puede servir si se sospecha una infección más grave o generalizada.
- Cultivo de la zona del párpado o del lagrimal si hay absceso o dacriocistitis.
- Si hay síntomas de alarma, pueden pedir una tomografía computarizada (TC) de la órbita para evaluar los tejidos profundos.
Qué esperar en su cita
La consulta suele durar entre 15 y 30 minutos. Le harán preguntas sobre la fiebre y los síntomas oculares. La exploración del ojo no duele, aunque puede ser algo molesta si hay mucha sensibilidad a la luz. El médico podrá indicarle si necesita limpiar el ojo, usar compresas o tomar algún medicamento, pero nunca le recomendaremos aquí un nombre de fármaco. Si la fiebre es alta y el ojo está inflamado, es posible que le indiquen acudir a urgencias para una valoración más completa.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa. Si la infección es viral y leve, lo principal es mantener una buena higiene y aliviar los síntomas. Si la causa es bacteriana, el médico puede recetar un antibiótico en forma de gotas, pomada o por vía oral. En caso de una infección más grave, como celulitis periorbitaria, el tratamiento suele hacerse en el hospital con antibióticos por vena (intravenosos). Nunca se deben usar colirios que contengan corticoides sin prescripción médica, porque pueden empeorar una infección.
Autocuidado en el hogar
- Lavarse las manos muy bien antes de tocar el ojo.
- Limpiar el ojo con suero fisiológico (agua con sal estéril) y gasas desechables, desde la parte interna hacia la externa, sin frotar.
- Aplicar compresas frías (un paño limpio mojado en agua fría) sobre el párpado cerrado, durante 5-10 minutos, varias veces al día.
- No usar lentes de contacto hasta que el ojo esté completamente recuperado.
- Desechar los cosméticos del área de los ojos (rímel, delineadores) que se hayan usado antes de la infección.
- No compartir toallas, almohadas ni gotas con otras personas.
- Tomar abundante agua y descansar para ayudar al cuerpo a recuperarse de la fiebre.
Tratamientos médicos
Los tratamientos médicos son variados y deben ser indicados por un profesional sanitario. Pueden incluir gotas o pomadas con antibióticos para infecciones bacterianas, medicamentos antivirales si se confirma una infección por virus, o antibióticos por vía oral en casos de celulitis periorbitaria o dacriocistitis. Si hay dolor o fiebre, se pueden usar antitérmicos y analgésicos comunes como el paracetamol, según la pauta del médico. En ningún caso se debe automedicar con gotas que contengan antiinflamatorios o corticoides, porque pueden enmascarar y empeorar un proceso infeccioso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En muy pocos casos, si la infección ha formado un absceso (acumulación de pus) en los tejidos alrededor del ojo o en el conducto lagrimal, puede ser necesario drenarlo mediante una pequeña intervención. Esto se decide siempre por un especialista cuando las pruebas de imagen lo confirman.
Vivir con esta afección
Mientras dure la infección, es normal que el ojo lagrimee, tenga legañas y la fiebre pueda hacer sentir malestar general. Conviene quedarse en casa, descansar y mantener una buena hidratación. Es importante lavarse las manos a menudo y evitar tocarse el ojo. Si se vive con otras personas, se debe extremar la higiene para no contagiar. La mayoría de los casos se resuelven en una semana.
Consejos de estilo de vida
- Mantener una buena higiene de manos y de la cara.
- Usar toallas y almohadas individuales y lavarlas con frecuencia.
- Si se usan gafas, limpiarlas frecuentemente.
- Evitar el uso de maquillaje en los ojos hasta que desaparezcan los síntomas.
- No asistir al trabajo, colegio o lugares públicos hasta que el médico indique que ya no hay riesgo de contagio (generalmente 24-48 horas después de empezar el tratamiento, o cuando cese la secreción).
Dieta y ejercicio
Durante la fiebre, lo mejor es comer alimentos suaves y fáciles de digerir, y beber agua, caldos o zumos naturales para mantener una buena hidratación. El ejercicio intenso no se recomienda mientras se tiene fiebre. Cuando la fiebre baje, se puede retomar la actividad poco a poco, empezando con paseos suaves.
Salud mental y bienestar emocional
Pasar varios días con el ojo irritado y fiebre puede ser molesto y frustrante, sobre todo si hay que quedarse en casa y alejarse de los demás por el riesgo de contagio. Es normal sentirse un poco ansioso o decaído. Hablar con la familia o amigos por teléfono o videollamada puede ayudar a sentirse acompañado. Si la tristeza o la ansiedad se hacen difíciles de manejar, conviene comentarlo con el médico.
Prevención
En gran medida, sí. La mayoría de las infecciones oculares con fiebre se transmiten por contacto con secreciones o manos contaminadas. Por eso, lavarse las manos con frecuencia, no tocarse los ojos sin necesidad, usar toallas individuales y limpiar bien las lentes de contacto son medidas muy eficaces. También es importante tratar a tiempo un orzuelo, una herida en el párpado o una sinusitis, para evitar que la infección se extienda al ojo.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra la conjuntivitis o el ojo rojo. Sin embargo, algunas vacunas del calendario infantil, como la de la gripe o la del neumococo, pueden prevenir infecciones que a veces se acompañan de afectación ocular. Es importante tener al día las vacunas recomendadas por el calendario de cada país.
Programas de detección
No hay un cribado periódico para el ojo con fiebre. Se recomienda acudir a revisión oftalmológica si se tienen factores de riesgo como diabetes, uso de lentes de contacto, o si ha habido infecciones oculares repetidas. En personas mayores, una revisión visual anual ayuda a detectar sequedad ocular u otros problemas que pueden predisponer a infecciones.
Complicaciones
Si no se trata
- La infección puede extenderse a los tejidos más profundos del ojo, causando celulitis orbitaria, una urgencia grave.
- Puede formarse un absceso (bolsa de pus) en el párpado o en el conducto lagrimal.
- Si la córnea se ve afectada, puede aparecer una úlcera corneal que deje cicatrices y afecte la visión.
- Puede producirse pérdida de visión temporal o permanente en casos graves y avanzados.
- La infección puede contagiarse a otras personas del entorno, especialmente en colegios y hogares.
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico a tiempo y el tratamiento adecuado, la gran mayoría de las personas con ojo rojo y fiebre mejora por completo en una o dos semanas, sin secuelas. Las formas más graves requieren tratamiento hospitalario, pero también tienen buen pronóstico cuando se actúa con rapidez. Es importante acudir al médico ante los primeros síntomas y no retrasar la consulta, sobre todo si hay dolor o hinchazón.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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