Riesgos y beneficios de cuidar tu audición
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La audición es uno de los cinco sentidos. Te permite oír sonidos, conversaciones, música y avisos de peligro. La pérdida auditiva ocurre cuando no puedes oír tan bien como una persona con audición normal. Puede ser leve, moderada o profunda, y puede afectar a uno o ambos oídos.
Datos clave
- La pérdida auditiva es un problema de salud común que puede afectar la comunicación, el ánimo y la memoria si no se trata.
- Muchas pérdidas de audición se pueden prevenir, por ejemplo, protegiéndose del ruido fuerte y llevando un estilo de vida sano.
- Hoy en día existen audífonos y otros dispositivos y terapias que ayudan a mejorar la audición y la calidad de vida.
Sí, es muy común. Se estima que una de cada tres personas mayores de 65 años tiene algún grado de pérdida auditiva, y cada vez se ve más en jóvenes por el uso excesivo de audífonos y exposición a ruidos fuertes.
Afecta a personas de todas las edades. Es más frecuente en adultos mayores, pero también puede aparecer en niños y personas jóvenes por infecciones, lesiones, ruido o factores hereditarios.
Síntomas
- Pérdida de audición repentina en uno o ambos oídos (especialmente si ocurre en menos de 72 horas).
- Pérdida de audición junto con vértigo intenso, mareo o zumbido muy fuerte.
- Sangre, pus o líquido claro que sale del oído.
- Pérdida de audición después de un golpe en la cabeza.
- Parálisis o debilidad en la cara junto con pérdida de audición.
- ⚠Dolor de oído intenso o sensación de taponamiento que dura más de dos días.
- ⚠Zumbido muy molesto que no desaparece.
- ⚠Pérdida de audición que empeora de un día para otro.
- ⚠Antecedentes recientes de exposición a un ruido muy fuerte (como una explosión o un concierto).
Síntomas comunes
- Dificultad para seguir conversaciones, sobre todo si hay ruido de fondo.
- Sentir que los demás hablan murmurando o no pronuncian bien.
- Necesitar subir mucho el volumen de la televisión o el teléfono.
- Zumbido o pitido en los oídos (tinnitus).
- Pedir que repitan lo que han dicho con frecuencia.
Síntomas en niños
- No reacciona cuando lo llaman por su nombre.
- Retraso en el desarrollo del lenguaje y del habla.
- Volumen muy alto en dispositivos sin darse cuenta.
- Rendimiento escolar bajo o falta de atención.
- Habla poco clara o con dificultades para pronunciar.
Síntomas en adultos mayores
- Dificultad para oír sonidos agudos, como el timbre o el canto de los pájaros.
- Problemas para seguir una conversación en un restaurante o una reunión familiar.
- Sentimiento de aislamiento o de que los demás se cansan de repetir.
- Mayor riesgo de confusión o de no responder a avisos de peligro.
Causas
Causas principales
- Envejecimiento natural del oído (la causa más frecuente).
- Exposición prolongada a ruidos fuertes, como maquinaria, conciertos o audífonos a alto volumen.
- Acumulación de cerumen que bloquea el canal auditivo.
- Infecciones del oído, como otitis medias repetidas.
- Ciertas enfermedades y medicamentos que pueden dañar el oído interno (ototóxicos).
- Factores genéticos y hereditarios.
Factores de riesgo
- Trabajar en entornos ruidosos, como construcción, fábricas o música.
- Asistir con frecuencia a conciertos o eventos con música muy alta.
- Usar audífonos con volumen alto durante mucho tiempo.
- Tener antecedentes familiares de pérdida auditiva.
- Padecer diabetes, hipertensión o enfermedades del corazón.
- Fumar, ya que puede afectar la circulación del oído.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Pérdida auditiva repentina o que empeora en pocos días.
- Pérdida auditiva acompañada de vértigo intenso, dolor fuerte o sangrado.
- Zumbido o pitido constante que impide dormir o concentrarse.
- Cualquier pérdida auditiva en un niño, especialmente si hay retraso en el habla.
Programe una cita de rutina si:
- Dificultad para oír que afecta tu vida diaria o te hace evitar situaciones sociales.
- Necesitas subir mucho el volumen de la televisión o el teléfono.
- Sientes el oído tapado o con presión durante más de una semana.
- Si tienes 50 años o más, es recomendable hacerse un chequeo auditivo periódico.
Diagnóstico
Un médico de cabecera o especialista en oídos, nariz y garganta (otorrinolaringólogo) puede evaluar tu audición. La valoración incluye revisar el oído y hacer pruebas para medir cómo oyes.
Pruebas que se pueden realizar
- Otoscopia: examina el canal auditivo y el tímpano con un instrumento con luz.
- Audiometría: te colocan auriculares y debes indicar cuándo escuchas tonos o palabras.
- Logoaudiometría: mide cómo entiendes el habla.
- Pruebas de diapasón: ayudan a saber si la pérdida es en el oído medio o en el interno.
- En algunos casos, estudios de imagen como una tomografía o resonancia magnética.
Qué esperar en su cita
La mayoría de las pruebas son indoloras y no requieren preparación especial. Normalmente tardan entre 30 y 60 minutos. El especialista te explicará los resultados y, si hay algún problema, te propondrá opciones de tratamiento. No tengas miedo de preguntar todo lo que necesites.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa y del tipo de pérdida auditiva. En muchos casos no existe una cura definitiva, pero sí hay formas de mejorar la audición y la comunicación. El objetivo principal es que puedas participar plenamente en tu vida cotidiana.
Autocuidado en el hogar
- Evita la exposición a ruidos fuertes y usa protectores auditivos si es inevitable.
- Mantén el volumen de tus audífonos por debajo del 60% y no los uses más de una hora seguida.
- Extrae el exceso de cerumen con ayuda profesional, nunca con bastoncillos o objetos punzantes.
- Sigue una alimentación equilibrada y haz ejercicio con regularidad para favorecer la circulación del oído interno.
- Realiza descansos auditivos en ambientes ruidosos.
Tratamientos médicos
El médico puede recetar medicamentos para tratar infecciones o inflamaciones del oído. En el caso de la pérdida auditiva súbita, a veces se usan medicamentos antiinflamatorios orales (corticoides) bajo estricta prescripción médica. También se pueden extraer tapones de cerumen en la consulta. Si el problema está en la circulación o en enfermedades de base, se tratará la causa. En muchos casos, se recomienda el uso de audífonos (aparatos que amplifican los sonidos) ajustados por un especialista. Nunca compres audífonos por tu cuenta sin una evaluación profesional.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Se puede considerar cirugía en algunos casos concretos, como deformidades del oído, otosclerosis (cuando los huesecillos del oído se vuelven rígidos), infecciones crónicas con daño estructural o implantes cocleares para pérdidas profundas. La decisión la toma el otorrinolaringólogo junto con el paciente, según el grado de pérdida y la salud general.
Vivir con esta afección
Aprende a comunicarte mejor: pide que hablen mirándote, reduce el ruido de fondo, usa subtítulos en la televisión y avisa a tus familiares y amigos de tu situación. Adapta tu casa con timbres luminosos o vibradores si es necesario.
Consejos de estilo de vida
- Protégete los oídos en conciertos, obras y lugares ruidosos.
- Vacúnate contra infecciones que pueden afectar la audición, como la meningitis o la gripe (pregunta a tu médico).
- Controla la presión arterial y la diabetes, ya que pueden dañar el oído interno.
- Evita el tabaco y limita el alcohol.
Dieta y ejercicio
Una dieta sana con frutas, verduras, pescado y baja en sal y azúcar ayuda a mantener una buena circulación, también en el oído. El ejercicio moderado (caminar, nadar, montar en bicicleta) mejora el flujo sanguíneo y puede proteger la audición.
Salud mental y bienestar emocional
La pérdida de audición puede provocar frustración, vergüenza, ansiedad o tristeza. Es importante reconocer estas emociones y buscar apoyo. Hablar con un profesional de la salud mental puede ayudar a aceptar el problema y encontrar estrategias para sentirse mejor.
Prevención
No todas las pérdidas auditivas se pueden prevenir, sobre todo las relacionadas con la edad o la genética. Pero muchas sí. La principal forma de prevención es proteger el oído del ruido fuerte y evitar hábitos que lo dañen.
Vacunas
Existen vacunas contra infecciones que pueden causar pérdida de audición, como la meningitis, las paperas o la rubéola. Consulta con tu centro de salud sobre el calendario de vacunación recomendado.
Programas de detección
En muchos países se hacen pruebas de audición a los recién nacidos. En adultos, es recomendable una revisión auditiva periódica a partir de los 50 años o antes si hay factores de riesgo, como trabajar con ruido o tener antecedentes familiares.
Complicaciones
Si no se trata
- Aislamiento social y deterioro de las relaciones con familiares y amigos.
- Mayor riesgo de depresión, ansiedad y baja autoestima.
- Disminución de la memoria y el rendimiento cognitivo en personas mayores.
- Retraso en el habla y el desarrollo cognitivo en niños.
- Mayor riesgo de accidentes, como caídas, al no oír avisos de peligro.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con pérdida auditiva pueden mantener una vida activa y satisfactoria. Con un diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y el apoyo de tus seres queridos y profesionales, puedes mejorar tu comunicación y bienestar. La tecnología moderna ofrece soluciones cada vez más efectivas y discretas.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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