Infección de oído persistente: lo que necesita saber
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una infección de oído persistente es una inflamación o infección en el oído que no desaparece completamente o que reaparece con frecuencia. Puede afectar el oído externo (conducto auditivo) o el oído medio (detrás del tímpano). Si no se trata a tiempo, puede causar pérdida de audición u otras complicaciones.
Datos clave
- A menudo es causada por bacterias o virus que entran en el oído por el conducto auditivo o por las trompas de Eustaquio.
- La infección crónica puede provocar secreción, dolor y problemas para oír, pero con el tratamiento adecuado suele mejorar.
- Es más frecuente en niños, aunque puede afectar a personas de cualquier edad.
Sí, es una de las consultas más frecuentes en medicina general y otorrinolaringología. Muchas personas tienen al menos una infección de oído a lo largo de su vida.
Afecta a personas de todas las edades, pero es más común en niños pequeños (entre 6 meses y 3 años). También afecta con frecuencia a quienes practican natación, usan audífonos, viven con humo de tabaco o tienen alergias.
Síntomas
- Dolor de oído intenso acompañado de fiebre muy alta (más de 39 °C)
- Rigidez en el cuello y dolor de cabeza muy fuerte
- Parálisis o debilidad en un lado de la cara
- Mareo intenso y pérdida del equilibrio
- Pérdida repentina de la audición
- Hinchazón y enrojecimiento detrás de la oreja
- ⚠Dolor de oído que dura más de dos días y no cede con medidas simples
- ⚠Secreción de pus o sangre por el oído
- ⚠Fiebre persistente
- ⚠Pérdida de audición notoria
- ⚠Síntomas en un niño pequeño que no se calma
Síntomas comunes
- Dolor de oído (otalgia) que puede ser sordo o intenso
- Secreción de líquido o pus por el oído
- Sensación de oído tapado o presión dentro del oído
- Pérdida leve o moderada de la audición
- Fiebre, especialmente en niños
- Pitido o zumbido en el oído (tinnitus)
Síntomas en niños
- Tirarse o frotarse la oreja de forma constante
- Llanto o irritabilidad sin causa evidente
- Dificultad para dormir o quejarse al acostarse
- Fiebre alta
- Falta de respuesta a sonidos suaves (como si no oyera bien)
- Vómitos o diarrea en los más pequeños
Síntomas en adultos mayores
- Dolor de oído menos intenso, pero molestia persistente
- Pérdida de audición que empeora poco a poco
- Sensación de mareo o vértigo
- Secreción con mal olor
- Cambios en la memoria o confusión (relacionados con problemas de oído)
Causas
Causas principales
- Infección por bacterias o virus (como las que causan resfriados o gripe)
- Acumulación de líquido en el oído medio por mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio
- Agua contaminada dentro del oído (por bañarse en piscinas o ríos)
- Lesiones en el conducto auditivo (por rascarse o usar objetos para limpiar el oído)
- Alergias que inflaman las vías respiratorias
Factores de riesgo
- Edad: los niños pequeños tienen trompas de Eustaquio más cortas y horizontales
- Exposición al humo del tabaco
- Uso de biberón o chupete en la infancia
- Practicar natación o buceo sin protección adecuada
- Tener eccema o psoriasis en el oído
- Sistema inmunológico debilitado
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor intenso o secreción con pus o sangre
- Si nota pérdida de audición repentina o que empeora
- Si aparecen síntomas de emergencia como rigidez de cuello o mareo intenso
- Si el dolor de oído persiste más de dos días en un adulto o más de un día en un niño
Programe una cita de rutina si:
- Si ha tenido varias infecciones de oído en los últimos meses
- Si la sensación de oído tapado o la pérdida leve de audición no se resuelve
- Para revisión de la audición en personas con infecciones frecuentes
- En niños, si hay retraso en el habla o problemas de atención en la escuela
Diagnóstico
El diagnóstico lo realiza un profesional de la salud (médico de cabecera o especialista en oído, nariz y garganta). Primero le hará preguntas sobre sus síntomas, antecedentes de infecciones y exposición a factores de riesgo. Después examinará su oído con un instrumento con luz llamado otoscopio.
Pruebas que se pueden realizar
- Otoscopia: observar el conducto auditivo y el tímpano para detectar enrojecimiento, inflamación o perforación
- Timpanometría: mide cómo se mueve el tímpano ante cambios de presión
- Audiometría: prueba de audición para detectar pérdida auditiva relacionada
- Cultivo del oído: si hay secreción, se analiza una muestra para identificar la bacteria o el hongo
Qué esperar en su cita
La exploración del oído es rápida y no suele doler, aunque puede haber una leve molestia si hay inflamación. En algunos casos, el médico le pedirá que se realice una prueba de audición o que acuda a una consulta de seguimiento.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa y de si la infección es aguda o crónica. El médico decidirá el enfoque más adecuado: en muchos casos bastará con medidas de alivio y cuidados en casa, mientras que en otros puede necesitar medicamentos. No se recomienda automedicarse, ya que un uso incorrecto puede empeorar el problema.
Autocuidado en el hogar
- Aplicar un paño tibio (no caliente) sobre el oído para aliviar el dolor
- Mantener el oído limpio y seco; al bañarse, cubra la oreja con un algodón humedecido en vaselina (o use tapones para evitar que entre agua)
- Descansar lo suficiente y mantener la cabeza ligeramente elevada para reducir la presión
- No introducir objetos como hisopos, palillos o dedos en el oído
- Tomar analgésicos para el dolor o la fiebre únicamente si su médico o farmacéutico se los recomienda y respetando las dosis indicadas
Tratamientos médicos
Los tratamientos médicos pueden incluir medicamentos para el dolor (siempre indicados por un profesional), gotas óticas para aliviar la inflamación o tratar una infección local, antibióticos orales cuando hay infección bacteriana, y en algunos casos, drenaje quirúrgico por un especialista. El médico también puede recomendar limpiar el conducto auditivo en consulta. Nunca use medicamentos sobrantes ni prescritos a otra persona.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos de infección crónica o complicada, por ejemplo, si hay líquido persistente en el oído medio, perforación del tímpano o colesteatoma (un crecimiento anormal de piel), puede ser necesaria una cirugía. El cirujano otorrinolaringólogo explicará exactamente en qué consiste y cuándo está indicada.
Vivir con esta afección
Conviva con la infección siguiendo las indicaciones de su médico: complete todo el tratamiento, proteja el oído del agua y evite los cambios bruscos de presión (como aviones o buceo) mientras haya síntomas. Si nota que la audición no mejora o el dolor vuelve, regrese a su consulta.
Consejos de estilo de vida
- No fume ni permita que fumen cerca de usted o de los niños
- Al nadar o bañarse, mantenga el oído seco: use tapones ajustables o un gorro de natación
- Evite limpiar los oídos con objetos que empujan el cerumen y lastiman la piel
- En niños, si es posible, favorezca la lactancia materna y evite el uso prolongado de chupete
- Mantenga las vacunas al día (consulte a su médico las recomendadas para su edad)
Dieta y ejercicio
Una alimentación equilibrada, con abundante fruta y verdura, y la práctica regular de ejercicio moderado ayudan a mantener fuerte el sistema inmunológico. No se conoce una dieta específica que cure la infección, pero un buen estado general facilita la recuperación.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con dolor, molestias auditivas o pérdida de audición puede generar frustración, ansiedad o aislamiento social. Es normal tener estas emociones. Hable con su médico sobre cómo se siente y, si lo desea, pida ayuda psicológica. También puede apoyarse en familiares y amigos.
Prevención
No siempre es posible prevenir todas las infecciones de oído, pero sí puede reducir significativamente el riesgo manteniendo una buena higiene del oído, evitando la exposición al humo del tabaco, secando bien los oídos después de bañarse y protegiéndose si practica natación.
Vacunas
Algunas vacunas, como las que protegen contra la gripe o contra la bacteria neumococo, pueden ayudar a prevenir infecciones de oído relacionadas con estas causas. Consulte a su médico si tiene dudas sobre su calendario de vacunación o el de sus hijos.
Programas de detección
Los controles periódicos de audición son recomendables, especialmente en niños, si ha tenido infecciones de oído repetidas, o si nota dificultades para oír en la vida diaria. Consulte a su médico cuándo necesita una prueba de audición.
Complicaciones
Si no se trata
- Perforación del tímpano
- Pérdida de audición temporal o permanente
- Extensión de la infección a los huesos del oído (mastoiditis)
- Parálisis facial (en casos graves y poco frecuentes)
- Meningitis (muy rara, pero grave)
Pronóstico a largo plazo
Con la atención médica adecuada, la gran mayoría de las infecciones de oído persistenres se curan y la audición se recupera. Aunque algunas personas necesitan más tiempo o procedimientos adicionales, los tratamientos actuales son muy efectivos. Lo más importante es acudir al médico a tiempo y seguir sus indicaciones.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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