Pérdida auditiva súbita (oído súbito)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La pérdida auditiva súbita es la pérdida rápida de la audición, generalmente en un solo oído, que ocurre de inmediato o en unos pocos días. También se llama sordera súbita. Es una urgencia médica porque el tratamiento temprano puede mejorar las posibilidades de recuperar la audición.
Datos clave
- Se considera una urgencia: cada hora cuenta para recibir tratamiento.
- La causa exacta no siempre se encuentra.
- Aunque es poco común, puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente entre los 40 y 60 años.
Es poco frecuente. Se estima que cada año aparecen entre 5 y 20 casos por cada 100,000 personas.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más común en adultos de 40 a 60 años. Afecta por igual a hombres y mujeres.
Síntomas
- Si la pérdida auditiva va acompañada de debilidad facial, dificultad para hablar, entumecimiento o parálisis en un lado del cuerpo, llame a emergencias de inmediato. En España, el número es el 112; en otros países puede variar.
- ⚠Pérdida auditiva súbita en cualquier persona: necesita evaluación médica el mismo día.
- ⚠Dolor intenso en el oído con salida de pus o de sangre.
Síntomas comunes
- Pérdida repentina de audición en un oído, en cuestión de segundos u horas.
- Sensación de oído tapado o lleno.
- Zumbido en el oído (tinnitus).
- Mareo o vértigo en algunos casos.
Síntomas en niños
- Los niños pueden presentar los mismos síntomas, pero a veces no saben explicarlos. Se les ve desconcentrados o no responden cuando se les llama por su nombre.
- Pueden subir mucho el volumen de la televisión o colocar la cabeza de lado para escuchar mejor.
Síntomas en adultos mayores
- A veces se confunde con la pérdida de audición propia de la edad. Es importante notar si la pérdida ocurrió de repente y en un solo oído.
- Si además tienen mareos o problemas de equilibrio, hay que acudir al médico pronto.
Causas
Causas principales
- En la mayoría de los casos no se encuentra una causa clara (pérdida auditiva súbita idiopática).
- Infecciones virales, como las que afectan a las vías respiratorias o al propio oído.
- Problemas de circulación sanguínea en el oído interno.
- Enfermedades del sistema inmunitario.
- Traumatismos en la cabeza o en el oído.
- Tumores (poco frecuentes) que afectan al nervio auditivo.
Factores de riesgo
- Tener entre 40 y 60 años.
- Haberse recuperado recientemente de una infección viral.
- Tener enfermedades vasculares como hipertensión o diabetes.
- Exposición a ruidos muy fuertes.
- Padecer mareos frecuentes o problemas de equilibrio.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Ante cualquier pérdida auditiva repentina, acuda a un médico urgente o a un servicio de urgencias ese mismo día.
- Si hay dolor intenso en el oído, sangrado o secreción, busque atención médica inmediata.
Programe una cita de rutina si:
- Si nota que su audición ha cambiado o no es normal, aunque no haya sido de repente, pida cita con su médico de cabecera o con un especialista en oídos, nariz y garganta (otorrinolaringólogo).
Diagnóstico
El médico le hará preguntas sobre sus síntomas e historial médico, y le examinará los oídos con un otoscopio. La prueba principal es la audiometría, que mide su capacidad para escuchar sonidos de diferentes tonos y volúmenes.
Pruebas que se pueden realizar
- Audiometría: mide la audición en cada oído.
- Examen físico del oído con un otoscopio.
- Análisis de sangre para descartar infecciones u otros problemas.
- En algunos casos, pruebas de imagen como una resonancia magnética para revisar el oído interno y el nervio auditivo.
Qué esperar en su cita
Es posible que el médico le repita la audiometría a los pocos días para ver si la audición mejora. También puede remitirle a un otorrinolaringólogo, el especialista en oídos, nariz y garganta. No duerma con la preocupación: el diagnóstico es rápido y sencillo.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es recuperar la audición lo antes posible. El médico elegirá el tratamiento según la causa probable, la gravedad y el tiempo transcurrido. La mayoría de las personas mejora si recibe tratamiento en los primeros días.
Autocuidado en el hogar
- Evite los ruidos fuertes y use protectores auditivos si es necesario.
- Descanse lo suficiente; el estrés puede empeorar el zumbido de oídos.
- No se automedique. Consulte siempre con su médico.
Tratamientos médicos
El tratamiento médico suele incluir medicamentos antiinflamatorios (como corticoides) recetados por el médico, en pastillas o mediante una inyección dentro del oído. En algunos casos también se tratan infecciones u otras enfermedades de fondo. Puede recomendarse la oxigenoterapia hiperbárica (respirar oxígeno en una cámara especial). Todos estos tratamientos deben ser indicados y supervisados por un profesional de la salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía rara vez es necesaria. Solo podría considerarse si se encuentra un tumor u otro problema estructural que esté causando la pérdida auditiva.
Vivir con esta afección
Si la pérdida auditiva no se recupera por completo, existen ayudas como audífonos, implantes u otros dispositivos que pueden mejorar la audición. Es importante acudir a los controles con el especialista y aprender a comunicarse de forma efectiva.
Consejos de estilo de vida
- Mantenga una buena comunicación con su entorno; pida que le hablen de frente y con claridad.
- Considere unirse a grupos de apoyo para personas con pérdida auditiva.
- Protéjase los oídos del ruido en el trabajo y en el tiempo libre.
Dieta y ejercicio
Comer de forma equilibrada y hacer ejercicio con regularidad ayuda a mantener una buena circulación, lo que beneficia al oído interno. Evite el alcohol en exceso y no fume.
Salud mental y bienestar emocional
La pérdida auditiva puede causar frustración, ansiedad o aislamiento. Es normal sentirse así. No dude en hablar con su médico o con un profesional de salud mental si necesita apoyo emocional.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque muchas veces la causa se desconoce. Pero proteger los oídos de ruidos fuertes, tratar las infecciones a tiempo y controlar la presión arterial y la diabetes puede reducir algunos riesgos.
Vacunas
Las vacunas recomendadas, como la de la gripe, pueden ayudar a prevenir infecciones que a veces se asocian con la pérdida auditiva.
Programas de detección
A partir de los 50 años, o si tiene factores de riesgo, es recomendable revisar su audición con regularidad.
Complicaciones
Si no se trata
- Si no se trata a tiempo, la pérdida auditiva puede hacerse permanente.
- Pueden aparecer mareos o problemas de equilibrio continuos.
- Puede aumentar el riesgo de depresión o aislamiento social.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que muchas personas recuperan parte o toda la audición, especialmente si el tratamiento comienza en los primeros días. Incluso si la recuperación no es completa, existen audífonos, dispositivos de ayuda y técnicas de comunicación para vivir bien y con plenitud.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.