Amígdalas inflamadas: por qué duelen más al acostarse
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las amígdalas son dos masas de tejido en la parte posterior de la garganta, una a cada lado. Sirven como defensa contra infecciones. A veces se inflaman o se agrandan, y esta inflamación puede causar dolor que aumenta cuando usted se acuesta. Al estar acostado, la sangre fluye más hacia la cabeza y el cuello, y las secreciones de la nariz pueden acumularse en la garganta, lo que irrita más el área y hace que el dolor o la molestia se sientan con más fuerza.
Datos clave
- Las amígdalas inflamadas son comunes y, en la mayoría de los casos, mejoran en unos días con cuidados en casa.
- El dolor que empeora al acostarse puede deberse al flujo de sangre y a las secreciones que se acumulan, no necesariamente a una enfermedad más grave.
- La mayoría de las infecciones de las amígdalas son causadas por virus, pero algunas pueden ser bacterianas y requerir antibióticos recetados por un médico.
Sí, es muy común tener amígdalas inflamadas, especialmente en niños y adultos jóvenes. Casi todas las personas experimentan algún episodio de dolor de garganta o inflamación de las amígdalas en su vida.
Afecta principalmente a niños en edad escolar, pero también puede presentarse en adolescentes y adultos. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados o que están expuestas a infecciones respiratorias (por ejemplo, quienes trabajan en escuelas o centros de salud) tienen mayor riesgo.
Síntomas
- Dificultad importante para respirar o sensación de falta de aire.
- Incapacidad para tragar saliva, con babeo constante.
- Voz muy apagada o sonidos respiratorios agudos (como un silbido).
- Hinchazón visible en el cuello o en la garganta que dificulta abrir la boca.
- Color azulado o gris en labios o piel.
- ⚠Fiebre mayor de 38,5 °C que no baja con medidas generales.
- ⚠Dolor muy intenso que impide beber líquidos o permite muy poca ingesta.
- ⚠Puntos blancos o pus en las amígdalas.
- ⚠Dolor más fuerte en un solo lado de la garganta.
- ⚠Síntomas que no mejoran después de 2 días o que empeoran rápidamente.
Síntomas comunes
- Dolor de garganta que empeora al acostarse.
- Dificultad para tragar.
- Amígdalas rojas, hinchadas o con puntos blancos o amarillos.
- Dolor al hablar o al comer.
- Fiebre.
- Mal aliento.
- Sensación de tener algo atascado en la garganta.
- Voz ronca o apagada.
Síntomas en niños
- Irritabilidad o llanto sin causa clara.
- Babeo más de lo habitual.
- Negarse a comer o beber.
- Dolor de oído.
- Fiebre.
- Dificultad para dormir por la molestia.
Síntomas en adultos mayores
- Dolor de garganta que puede ser menos intenso que en jóvenes.
- Molestia al tragar o sensación de tener un bulto.
- Voz ronca o débil.
- Fiebre baja.
- Cansancio o malestar general.
Causas
Causas principales
- Infecciones virales, como los virus del resfriado común o la gripe.
- Infecciones bacterianas, como las causadas por estreptococos.
- Cálculos en las amígdalas (amigdalolitos): pequeñas acumulaciones de residuos que pueden irritar la zona.
- Alergias que producen goteo nasal y irritación de la garganta.
- Reflujo ácido que irrita la garganta al acostarse.
- Exposición a humo de tabaco u otros irritantes.
Factores de riesgo
- Edad: es más frecuente en niños y adolescentes.
- Tener contacto cercano con personas enfermas, por ejemplo en escuelas o espacios cerrados.
- Tener el sistema inmunitario debilitado por alguna enfermedad o tratamiento.
- Fumar o estar expuesto al humo de tabaco.
- Cambios bruscos de temperatura o respirar aire seco.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dificultad para respirar, tragar o abrir la boca.
- Si babea y no puede tragar su propia saliva.
- Si tiene fiebre alta que no cede o se siente muy enfermo.
- Si el dolor es intenso y unilateral o si nota hinchazón en el cuello.
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor de garganta dura más de 2 días.
- Si tiene fiebre o puntos blancos en las amígdalas.
- Si los síntomas aparecen con frecuencia o le impiden realizar sus actividades normales.
- Si quiere que le hagan una prueba para saber si es una infección bacteriana.
Diagnóstico
El médico le hará preguntas sobre sus síntomas y le examinará la garganta, la nariz y los oídos. Con una linterna y un baja lenguas podrá ver el tamaño, el color y la presencia de placas en las amígdalas. También puede palpar su cuello para detectar ganglios inflamados.
Pruebas que se pueden realizar
- Prueba de estreptococos: se pasa un hisopo (cotonete) por la parte posterior de la garganta para detectar bacterias.
- Cultivo de garganta: si la prueba rápida no es concluyente, se puede enviar la muestra a un laboratorio para confirmar.
- Análisis de sangre: en algunos casos, para descartar otras causas o evaluar la gravedad de la infección.
Qué esperar en su cita
La exploración es rápida e indolora, aunque puede causar ligeras náuseas al tocar la garganta con el hisopo. El médico le explicará los resultados en unos minutos si es prueba rápida, o en 24 a 48 horas si es cultivo. No necesita ayuno ni preparación especial.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa. Si es una infección viral, los antibióticos no sirven; solo se alivian los síntomas. Si es bacteriana, el médico puede recetar antibióticos, pero siempre siguiendo sus indicaciones y completando el tratamiento. En caso de cálculos en las amígdalas o de episodios repetidos, el médico puede recomendar otras estrategias.
Autocuidado en el hogar
- Descanse lo suficiente para que su cuerpo se recupere.
- Beba líquidos tibios, como caldos o tés, para mantener la garganta húmeda.
- Haga gárgaras con agua tibia y sal (media cucharadita de sal en un vaso de agua) para aliviar el dolor.
- Use un humidificador o respire vapor para reducir la sequedad.
- Evite el humo del tabaco y otros irritantes.
- Coma alimentos blandos y fríos, como puré de manzana o helado, si le duele al tragar.
Tratamientos médicos
Su médico puede recomendar medicamentos para aliviar el dolor y la fiebre, siempre según su situación y edad. No se automedique. Si la causa es bacteriana, le recetará antibióticos y debe tomarlos exactamente como se lo indique. En ningún caso comparta antibióticos con otras personas ni los suspenda sin consultar.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía para extirpar las amígdalas (amigdalectomía) se considera solo en ciertos casos: por ejemplo, si tiene amigdalitis muy frecuentes (más de 6-7 veces en un año), abscesos que se repiten, o si la inflamación causa problemas para respirar o tragar. La decisión se toma junto con el especialista en oídos, nariz y garganta, valorando los beneficios y riesgos.
Vivir con esta afección
Mientras dura el malestar, lo más importante es descansar y mantener una buena hidratación. Es normal sentirse cansado; tómese el tiempo para recuperarse. Puede continuar sus labores con calma, pero evite el esfuerzo físico intenso hasta que los síntomas mejoren.
Consejos de estilo de vida
- Lávese las manos con frecuencia para reducir el riesgo de contagiar la infección.
- Use un vaso o cubiertos propios mientras esté enfermo para no contagiar a otras personas.
- Evite fumar y estar cerca de fumadores.
- Mantenga una buena higiene bucal: cepíllese los dientes y use hilo dental, pero con cuidado si le duele la garganta.
- Dé preferencia a ambientes con aire no muy seco; ventile su casa.
Dieta y ejercicio
Durante los primeros días, elija comidas blandas, fáciles de tragar, como sopas, purés, yogurt o batidos. Evite alimentos muy calientes, picantes o ácidos si aumentan el dolor. Puede hacer ejercicio ligero, como caminar, cuando se sienta con energía, pero vuelva a la actividad normal de forma gradual y siempre sin forzarse.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor y las molestias para dormir pueden hacer que se sienta irritable, ansioso o decaído. Es una reacción normal ante una enfermedad. Permitirse descansar, hablar con alguien de confianza y mantener rutinas sencillas ayuda a sentirse mejor. Si nota tristeza o ansiedad intensa que no cede, consulte con su médico o un profesional de salud mental.
Prevención
No siempre es posible prevenir la inflamación de las amígdalas, pero se pueden reducir las probabilidades con buenos hábitos de higiene y evitando el contacto cercano con personas enfermas.
Vacunas
Existen vacunas que protegen contra algunas infecciones respiratorias que pueden causar inflamación de amígdalas, como la vacuna contra la influenza (gripe) y la antineumocócica. Pregunte a su médico o centro de salud cuáles son recomendables para usted o su familia.
Programas de detección
No se necesita una prueba de detección específica para las amígdalas. Es suficiente con consultar al médico cuando aparezcan síntomas y acudir a los exámenes de rutina recomendados para su edad.
Complicaciones
Si no se trata
- Absceso periamigdalino: una acumulación de pus detrás de la amígdala que causa dolor intenso, dificultad para abrir la boca y fiebre alta.
- Dificultad para respirar o tragar si la inflamación es muy grande.
- Infección que se disemina a los tejidos vecinos del cuello.
- En casos de infección bacteriana por estreptococos no tratada, riesgo de fiebre reumática, que puede afectar el corazón y las articulaciones (aunque es poco frecuente).
Pronóstico a largo plazo
La inmensa mayoría de las personas se recupera por completo de un episodio de amígdalas inflamadas en aproximadamente una semana. Con el tratamiento adecuado y reposo, las molestias ceden y la vida vuelve a la normalidad. Incluso si hay complicaciones, la atención médica oportuna suele resolverlas sin secuelas. Es importante seguir las recomendaciones de su profesional de salud y no posponer la consulta si los síntomas son graves.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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