Amigdalitis: amígdalas inflamadas y fiebre
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las amígdalas son dos masas de tejido que están en la parte posterior de la garganta y ayudan a defender el cuerpo de infecciones. Cuando se inflaman o se infectan, se llama amigdalitis. Es una de las causas más comunes de dolor de garganta y suele venir acompañada de fiebre.
Datos clave
- La mayoría de las infecciones de las amígdalas son causadas por virus y mejoran solas con reposo y cuidados en casa.
- La fiebre es una respuesta normal del cuerpo para combatir la infección; lo importante es beber bastante líquido y controlar el malestar con ayuda médica o farmacéutica.
- Si la causa es bacteriana, puede hacer falta un antibiótico recetado por un médico; los antibióticos solo funcionan contra bacterias, no contra virus.
Sí, es una de las consultas más frecuentes en medicina familiar y en otorrinolaringología, sobre todo en otoño e invierno.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en niños y adolescentes entre los 5 y los 15 años. También aparece en adultos jóvenes, especialmente cuando la causa es un virus como el de la mononucleosis.
Síntomas
- Llame a los servicios de emergencia (112 en España, y en otros países el número local de emergencias) si tiene dificultad para respirar.
- Sensación de que la garganta se cierra u obstruye.
- No poder tragar la propia saliva y babeo constante.
- Voz muy apagada con mucha dificultad para respirar.
- Confusión, somnolencia o decaimiento muy grave.
- ⚠Fiebre alta que no mejora después de 48 horas.
- ⚠No poder beber líquidos suficientes, especialmente en niños.
- ⚠Dolor tan fuerte que impide comer o hablar.
- ⚠Hinchazón mucho mayor en un solo lado de la garganta.
- ⚠Dificultad para abrir la boca.
- ⚠Síntomas que empeoran en lugar de mejorar.
Síntomas comunes
- Dolor de garganta intenso.
- Fiebre, a menudo de 38 °C o más.
- Amígdalas rojas e hinchadas, a veces con puntos blancos o amarillentos.
- Dolor o dificultad para tragar.
- Mal aliento.
- Ganglios del cuello inflamados o sensibles.
- Voz apagada o como si tuviera algo en la garganta.
Síntomas en niños
- Fiebre alta.
- Dolor de cabeza.
- Irritabilidad o mal humor.
- Negarse a comer o beber.
- Dolor de oído.
- Dolor de estómago o malestar general.
Síntomas en adultos mayores
- Fiebre, que a veces no es muy alta.
- Dolor o molestia al tragar.
- Sensación de sequedad en la garganta.
- Fatiga o debilidad.
- Pérdida de apetito.
- Empeoramiento de otros problemas de salud si no se trata a tiempo.
Causas
Causas principales
- Virus, como los del resfriado común, la gripe, los adenovirus o el virus de Epstein-Barr.
- Bacterias, sobre todo el estreptococo del grupo A.
- En casos poco frecuentes, hongos u otras causas que irritan las amígdalas.
Factores de riesgo
- Tener contacto cercano con personas enfermas.
- Estar en lugares cerrados y con mucha gente durante temporadas de resfriados y gripe.
- Tener un sistema de defensas debilitado.
- Fumar o respirar humo de tabaco de forma habitual.
- Compartir vasos, cubiertos o cepillos de dientes con alguien infectado.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Acuda a un centro de salud el mismo día si tiene fiebre alta persistente.
- Si no puede tragar líquidos o muestra signos de deshidratación.
- Si el dolor es intenso o se centra en un solo lado de la garganta.
- Si no nota mejoría después de 48 horas de cuidados en casa.
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor de garganta dura más de dos días sin síntomas de alarma.
- Si aparecen amigdalitis con mucha frecuencia.
- Si quiere confirmar si la causa es vírica o bacteriana.
Diagnóstico
El médico pregunta por los síntomas y explora la garganta con una luz y un depresor. También palpa el cuello para comprobar si los ganglios están inflamados. Con ello puede saber si las amígdalas están rojas, hinchadas o tienen pus.
Pruebas que se pueden realizar
- Prueba rápida de estreptococos: se pasa un bastoncito suave por la garganta y da el resultado en pocos minutos.
- Cultivo de garganta: una muestra se envía al laboratorio para confirmar si hay bacterias.
- Análisis de sangre: puede ayudar si se sospecha una mononucleosis u otra infección general.
Qué esperar en su cita
La exploración es rápida y sencilla. Si le hacen un frotis de garganta, solo sentirá una molestia breve. El médico le explicará cómo aliviar los síntomas y en cuánto tiempo debería notar mejoría. Si no empeora, no necesitará volver a las pocas horas.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa. Si es un virus, las amígdalas suelen mejorar solas con reposo, líquidos y cuidados en casa. Si es una bacteria, el médico puede recetar un antibiótico. No se deben usar antibióticos sin receta porque no son útiles contra los virus y pueden favorecer resistencias.
Autocuidado en el hogar
- Descanse en casa mientras tenga fiebre o se sienta débil.
- Beba abundante líquido: agua, caldos tibios o infusiones suaves.
- Tome comidas blandas y suaves, como purés, yogur o sopas.
- Mantenga el aire húmedo con un humidificador o con un baño de vapor.
- Evite el humo del tabaco y los ambientes secos o ahumados.
- Pregunte a su médico o farmacéutico qué medicamentos para la fiebre o el dolor son adecuados para usted.
Tratamientos médicos
Si la infección es bacteriana, el médico recetará un antibiótico que debe tomarse durante el tiempo indicado, aunque desaparezcan los síntomas. Los medicamentos para bajar la fiebre o calmar el dolor se pueden usar siguiendo las indicaciones de un profesional de salud. En algunas ocasiones, y solo por prescripción médica, se pueden usar otros antiinflamatorios para reducir la hinchazón cuando el dolor es muy intenso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía para extirpar las amígdalas, llamada amigdalectomía, no se hace de forma rutinaria. Se valora solo en casos de infecciones muy repetidas, abscesos frecuentes o si la inflamación dificulta la respiración o el sueño. Un especialista en otorrinolaringología estudia cada situación y lo decide junto con el paciente o la familia.
Vivir con esta afección
Durante los primeros días, organice sus actividades para descansar lo suficiente. No vaya al trabajo o al colegio hasta que la fiebre haya desaparecido y se sienta con fuerzas. Lávese las manos con frecuencia y evite compartir objetos personales, como vasos o cubiertos, para no contagiar a otras personas.
Consejos de estilo de vida
- No fume ni se exponga al humo del tabaco.
- Use pañuelos desechables al toser o estornudar y tírelos pronto.
- Lávese las manos después de toser, estornudar o tocar la cara.
- Mantenga una buena hidratación durante todo el día.
- Evite abrazos o besos cuando alguien tiene un dolor de garganta activo.
Dieta y ejercicio
Mientras tenga dolor de garganta y fiebre, elija comidas blandas y fáciles de tragar: purés, sopas, compotas, yogur, batidos o trocitos de fruta suave. La actividad física intensa se puede retomar de forma gradual cuando no tenga fiebre y se encuentre mejor. Lo más importante es beber suficientes líquidos.
Salud mental y bienestar emocional
Estar enfermo puede hacerle sentir irritable, cansado o triste, sobre todo si el dolor dura varios días. No pasa nada por bajar el ritmo. Comente a su familia o amigos cómo se siente y pida ayuda para las tareas diarias. Si el malestar emocional es intenso o no mejora, hable con su médico.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque los virus y bacterias que la causan son muy comunes. Sin embargo, se puede reducir el riesgo con una buena higiene de manos, evitar el contacto con personas enfermas y no compartir cubiertos, vasos o cepillos de dientes.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra la amigdalitis. Pero estar al día de las vacunas de la gripe y de la COVID-19 puede ayudar a prevenir algunas infecciones respiratorias que inflaman las amígdalas.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado rutinaria para la amigdalitis en personas sanas. Consulte con su médico si tiene amigdalitis muy frecuentes o si una infección no mejora después de unos días.
Complicaciones
Si no se trata
- Se puede formar un absceso alrededor de la amígdala, que genera dolor intenso y dificultad para tragar o abrir la boca.
- La inflamación puede extenderse al oído, a los senos nasales o a otras partes de la garganta.
- En raras ocasiones, una infección bacteriana no tratada puede causar fiebre reumática o daño en los riñones, sobre todo en niños.
Pronóstico a largo plazo
Con reposo, buena hidratación y el tratamiento adecuado, la mayoría de los casos mejoran en aproximadamente una semana. Cuando la causa es bacteriana y se toman bien los antibióticos, la mejoría suele notarse en pocos días. Las complicaciones graves son poco frecuentes si se consulta a tiempo. La cirugía solo se reserva para situaciones muy concretas, y el pronóstico general es muy bueno.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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