Esofagitis: guía para pacientes
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La esofagitis es la inflamación del esófago, el tubo que conecta la boca con el estómago. Cuando se inflama, puede causar dolor, dificultad para tragar y acidez.
Datos clave
- La causa más común es el reflujo del ácido del estómago hacia el esófago.
- Los síntomas frecuentes incluyen dolor en el pecho y dificultad para tragar.
- El tratamiento depende de la causa; muchas personas mejoran con cambios en el estilo de vida y cuidados médicos.
Sí, la esofagitis es bastante común, especialmente la relacionada con el reflujo gastroesofágico (acidez crónica). Se estima que muchas personas la padecen en algún momento de sus vidas.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en adultos, especialmente en quienes tienen obesidad, embarazo o una hernia de hiato. También puede aparecer en niños y en personas mayores.
Síntomas
- Llame de inmediato a los servicios de emergencia de su país (en España, el 112) si tiene dolor en el pecho intenso o presión, especialmente si se extiende al brazo o la mandíbula; podría ser un ataque al corazón.
- Vómitos con sangre o material con aspecto de café molido.
- Heces negras o con sangre.
- Dificultad severa para respirar o tragar, atragantamiento.
- ⚠Dolor o dificultad para tragar que impide comer o beber.
- ⚠Vómitos persistentes o signos de deshidratación.
- ⚠Pérdida de peso sin causa evidente.
- ⚠Dolor que no se alivia con antiácidos o que empeora.
Síntomas comunes
- Ardor o dolor en el pecho, especialmente después de comer (acidez).
- Dolor o molestia al tragar.
- Regurgitación de alimentos o líquidos ácidos.
- Sensación de tener algo atascado en la garganta.
- Náuseas o vómitos.
Síntomas en niños
- Reflujo frecuente o vómitos.
- Irritabilidad y llanto después de comer.
- Problemas para alimentarse o ganar peso.
- Negarse a comer o dolor al tragar.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser menos típicos; en lugar de acidez pueden aparecer pérdida de apetito, pérdida de peso sin explicación, anemia o dificultad para tragar.
- Puede haber dolor en el pecho que se confunde con problemas del corazón.
Causas
Causas principales
- Reflujo del ácido del estómago hacia el esófago, la causa más frecuente.
- Inflamación alérgica llamada esofagitis eosinofílica.
- Infecciones, como las causadas por hongos (candidiasis) o virus, especialmente en personas con defensas bajas.
- Medicamentos que quedan atrapados en el esófago o que irritan su revestimiento.
- Vómitos frecuentes o crónicos, que irritan el esófago.
Factores de riesgo
- Obesidad o aumento de peso.
- Embarazo.
- Hernia de hiato.
- Fumar o beber alcohol.
- Comidas abundantes o acostarse justo después de comer.
- Ciertos medicamentos (por ejemplo, antiinflamatorios o pastillas que se toman sin agua).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dificultad para tragar que empeora.
- Dolor en el pecho nuevo o diferente a su acidez habitual.
- Vómitos con sangre o heces negras: llame a servicios de emergencia.
Programe una cita de rutina si:
- Acidez o dolor en el pecho más de dos veces por semana.
- Síntomas que no mejoran con cambios en la dieta o con antiácidos simples.
- Ronquera, tos seca o sensación de nudo que persiste.
Diagnóstico
El médico preguntará por sus síntomas, su historial y hará una exploración física. Para confirmar el diagnóstico y ver el estado del esófago, puede solicitar una endoscopia digestiva alta, que consiste en introducir un tubo delgado con cámara por la boca.
Pruebas que se pueden realizar
- Endoscopia digestiva alta con biopsia (toma de una pequeña muestra de tejido).
- Monitorización del pH esofágico (mide el ácido que sube al esófago).
- Radiografía con contraste de bario (tragar un líquido que se ve en rayos X).
- En algunos casos, pruebas de alergia o análisis de sangre.
Qué esperar en su cita
Una endoscopia normalmente se realiza con sedación, dura unos 15 minutos y no causa dolor. El médico le explicará cómo prepararse (generalmente en ayunas) y qué resultados obtuvo en una visita posterior.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es calmar la inflamación, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. La estrategia depende de la causa: reflujo, alergia, infección o irritación por medicamentos.
Autocuidado en el hogar
- Hacer comidas más pequeñas y frecuentes.
- Evitar alimentos que empeoran los síntomas, como picantes, grasas, chocolate, menta o café.
- No acostarse al menos 2-3 horas después de comer.
- Elevar la cabecera de la cama unos 15-20 centímetros.
- Bajar de peso si hay sobrepeso y evitar el tabaco.
Tratamientos médicos
Existen medicamentos que reducen la producción de ácido en el estómago, medicamentos que protegen la mucosa del esófago y, en casos de alergia o infección, tratamientos específicos. Su médico le indicará cuál es el adecuado y durante cuánto tiempo debe tomarlo.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Cuando la esofagitis por reflujo es grave, no mejora con medicación o aparecen complicaciones, a veces se plantea una cirugía para reforzar la válvula entre el estómago y el esófago. También se usa si hay una hernia de hiato que causa síntomas importantes.
Vivir con esta afección
Conviva con la esofagitis identificando y evitando sus desencadenantes personales. Lleve un diario de síntomas si le ayuda. Tome la medicación exactamente como se la han indicado, incluso cuando se encuentre mejor.
Consejos de estilo de vida
- Duerma con la cabeza elevada.
- Evite ropa ajustada que comprima el abdomen.
- Mantenga un peso saludable.
- No fume ni beba alcohol en exceso.
- Coma despacio y mastique bien.
Dieta y ejercicio
Lleve una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y proteínas magras, pero adaptada a los alimentos que usted tolera. El ejercicio moderado (como caminar) mejora la digestión, pero evite correr o hacer esfuerzos justo después de comer.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor crónico o la dificultad para tragar pueden generar ansiedad, estrés o frustración. Es normal sentirse así. Hable con su médico o con un profesional de salud mental si nota que le afecta en su día a día.
Prevención
No siempre es posible, pero se puede reducir el riesgo manteniendo un peso sano, evitando comidas copiosas por la noche, no acostarse justo después de comer y controlando la acidez. El diagnóstico y tratamiento precoz evitan complicaciones.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado general para la esofagitis. Si tiene acidez muy frecuente o factores de riesgo, su médico puede recomendarle hacer una endoscopia para revisar el esófago.
Complicaciones
Si no se trata
- Estrechamiento del esófago (estenosis), que dificulta cada vez más tragar.
- Úlceras en el esófago, que pueden sangrar.
- Cambios en las células del esófago (esófago de Barrett), que aumentan el riesgo de cáncer.
- Aspiración de alimentos o ácido hacia los pulmones, con riesgo de neumonía.
Pronóstico a largo plazo
Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas mejoran y pueden hacer una vida normal. Las complicaciones son menos probables si se detectan y tratan a tiempo. Es una condición muy manejable con el seguimiento médico adecuado.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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