Epilepsia en niños
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La epilepsia es una condición del cerebro que hace que una persona tenga convulsiones (también llamadas crisis) de forma repetida. Una convulsión ocurre cuando hay una actividad eléctrica anormal y repentina en el cerebro, como una tormenta eléctrica. Durante una crisis, el cuerpo puede moverse sin control, la persona puede perder el conocimiento o tener cambios en la forma de sentir o comportarse.
Datos clave
- La epilepsia no es contagiosa.
- Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con epilepsia pueden llevar una vida plena y activa.
- Existen muchos tipos de crisis; no todas se ven igual.
La epilepsia es una de las condiciones neurológicas más frecuentes en la infancia. Se estima que afecta a alrededor del 1% de los niños en todo el mundo.
Puede comenzar a cualquier edad, pero es más común en la infancia y la adolescencia. Afecta a niños y niñas por igual y puede aparecer en cualquier familia, sin importar su origen.
Síntomas
- Llame a los servicios de emergencia de su país (por ejemplo, 112 en España, 911 en muchos países de América) de inmediato si su hijo tiene:
- Convulsión que dura más de 5 minutos
- Dificultad para respirar o color azulado en los labios o la piel
- Varias convulsiones seguidas sin recuperar el conocimiento
- Lesión grave durante la crisis, como un golpe en la cabeza
- La crisis ocurre en el agua o existe sospecha de que algo le impide respirar
- ⚠Si es la primera convulsión del niño, aunque haya sido breve
- ⚠Si las crisis se vuelven más frecuentes o diferentes a las habituales
- ⚠Si la crisis dura menos de 5 minutos, pero el niño no se recupera en pocos minutos o se muestra muy somnoliento o confuso
- ⚠Si después de una crisis hay fiebre, dolor de cabeza intenso o rigidez de cuello
Síntomas comunes
- Convulsiones con sacudidas de brazos y piernas
- Pérdida de conciencia o desmayo
- Rigidez del cuerpo
- Mirada fija y falta de respuesta
- Confusión o somnolencia después de un episodio
Síntomas en niños
- Episodios en los que el niño se queda mirando al vacío y no responde
- Parpadeo rápido o movimientos de succión sin motivo aparente
- Movimientos involuntarios de un brazo o una pierna
- Caídas repentinas sin causa
- Crisis que despiertan al niño del sueño
Síntomas en adultos mayores
- Episodios de confusión o desorientación
- Ausencias o mirada perdida
- Caídas sin motivo aparente
- Movimientos anormales o temblores
Causas
Causas principales
- Cambios o alteraciones genéticas
- Daño cerebral por falta de oxígeno antes o durante el parto
- Infecciones del cerebro, como meningitis o encefalitis
- Traumatismo craneal (golpes en la cabeza)
- Malformaciones o trastornos del desarrollo cerebral
- En muchos casos, la causa exacta no se encuentra
Factores de riesgo
- Tener un familiar cercano con epilepsia
- Complicaciones en el embarazo o en el parto
- Infecciones del sistema nervioso en la infancia
- Lesiones en la cabeza
- Convulsiones febriles complejas en la primera infancia
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si su hijo tiene su primera convulsión, aunque sea breve
- Si las crisis se repiten o duran más de lo habitual
- Si después de una crisis su hijo no se recupera en pocos minutos
- Si nota debilidad, dolor de cabeza intenso o rigidez de cuello después de una crisis
Programe una cita de rutina si:
- Si su hijo tiene episodios extraños de mirada perdida o movimientos bruscos, pida una cita con su pediatra o médico de familia
- Para el seguimiento periódico si ya tiene diagnóstico de epilepsia
- Para revisar los efectos de la medicación y ajustar el tratamiento si es necesario
Diagnóstico
El diagnóstico lo hace un especialista, normalmente un neurólogo pediátrico. Se basa en la historia clínica, la descripción de las crisis y los resultados de algunas pruebas. No existe una prueba única que confirme la epilepsia.
Pruebas que se pueden realizar
- Electroencefalograma (EEG): una prueba que registra la actividad eléctrica del cerebro
- Resonancia magnética (RM) cerebral: para ver si hay alguna lesión o alteración estructural
- Análisis de sangre u orina para descartar otras causas
- En algunos casos, un video-EEG donde se graba al niño durante las crisis
- Evaluación del desarrollo y neurológica completa
Qué esperar en su cita
El médico le hará preguntas detalladas sobre lo que sucede antes, durante y después de las crisis. Es útil llevar un diario con la fecha, la hora y el comportamiento del niño. El diagnóstico puede llevar tiempo, pero es necesario para elegir el tratamiento más adecuado.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es controlar las crisis con la menor cantidad de efectos secundarios. Los medicamentos antiepilépticos son la opción más habitual y funcionan bien en la mayoría de los niños. El tratamiento se individualiza para cada niño y se revisa periódicamente.
Autocuidado en el hogar
- Dar la medicación a la misma hora todos los días
- Asegurar un sueño regular y suficiente
- Evitar los desencadenantes conocidos, como falta de sueño o luces parpadeantes
- Enseñar a los cuidadores y maestros qué hacer durante una crisis
- Llevar un registro de las crisis y de cualquier efecto secundario para comentarlo con el médico
Tratamientos médicos
Existen varios tipos de medicamentos antiepilépticos. El especialista elige el más adecuado según el tipo de crisis, la edad del niño y sus otras condiciones. En los casos donde la medicación no logra controlar las crisis, se pueden considerar otras opciones como la dieta cetogénica (una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos, siempre supervisada por un equipo médico), la estimulación del nervio vago o la cirugía. Nunca debe cambiar ni suspender un medicamento sin indicación médica.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía cerebral se valora cuando las crisis no se controlan con medicamentos y se ha identificado una zona específica del cerebro que las origina. No es una opción para todos, pero en casos seleccionados puede reducir o eliminar las crisis.
Vivir con esta afección
La epilepsia no define a su hijo. Con un buen control de las crisis, la mayoría de los niños pueden ir a la escuela, hacer deporte y jugar con amigos. Es importante que las personas del entorno (profesores, entrenadores, familiares) sepan reconocer las crisis y sepan cómo ayudar.
Consejos de estilo de vida
- Respetar los horarios de sueño
- Tomar la medicación correctamente
- Evitar el consumo de alcohol o sustancias en la adolescencia
- Practicar deporte con las precauciones adecuadas
- Tener un plan de acción para crisis en casa, en la escuela y en los paseos
Dieta y ejercicio
La mayoría de los niños no necesita una dieta especial, pero una alimentación equilibrada y el ejercicio regular favorecen la salud general. Algunas actividades, como nadar o montar en bicicleta, requieren supervisión y medidas de seguridad. En caso de que se recomiende la dieta cetogénica, estará siempre supervisada por un especialista.
Salud mental y bienestar emocional
Tener epilepsia puede afectar la autoestima, la convivencia y el ánimo del niño y de la familia. Es normal sentir miedo o ansiedad, especialmente al principio. Hablar abiertamente, buscar apoyo psicológico y compartir el día a día con otras familias que hayan pasado por lo mismo puede ser de gran ayuda. Si en algún momento el niño o alguien de la familia tiene pensamientos de hacerse daño, busque ayuda inmediata llamando a los servicios de emergencia de su país o a una línea de crisis local.
Prevención
En la mayoría de los casos, no se puede prevenir la epilepsia porque su origen es genético o del desarrollo. Sin embargo, se puede reducir el riesgo de crisis siguiendo el tratamiento, evitando los desencadenantes y manteniendo un estilo de vida saludable.
Vacunas
Las vacunas no causan epilepsia. Al contrario, al prevenir enfermedades como la meningitis, ayudan a proteger el cerebro y a evitar causas de epilepsia. Mantener el calendario de vacunación al día es recomendable para la salud del niño.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado (detección) para la epilepsia en niños sin síntomas. La detección ocurre cuando hay sospecha por los síntomas, y luego se confirma con las pruebas diagnósticas.
Complicaciones
Si no se trata
- Estado epiléptico: una crisis muy larga o varias crisis seguidas sin recuperación, que pueden poner en peligro la vida
- Lesiones físicas: caídas, golpes o accidentes durante las crisis
- Problemas de aprendizaje o atención si las crisis son frecuentes o el tratamiento no se ajusta
- Ahogamiento en la bañera, la piscina o el mar durante una crisis
- Impacto emocional y social: miedo, estigma o aislamiento
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con epilepsia logran controlar las crisis. Muchos pueden dejar la medicación más adelante y vivir una vida plena. Cada caso es único, pero hay muchas razones para tener esperanza.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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