Sepsis: qué es, síntomas y atención
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La sepsis es una reacción extrema del cuerpo ante una infección. En lugar de combatir solo la infección, el cuerpo daña sus propios tejidos y órganos. Es una emergencia médica que requiere atención inmediata.
Datos clave
- Cualquier infección puede desencadenar sepsis, pero las más comunes son las de pulmón, orina, piel y abdomen.
- La sepsis se presenta cuando el sistema inmunitario se activa en exceso y daña el cuerpo.
- Con atención médica oportuna, muchas personas se recuperan por completo.
- No es contagiosa: no se transmite de persona a persona.
La sepsis es un problema de salud frecuente. Se calcula que hay millones de casos en el mundo cada año, aunque las cifras exactas varían según el país.
La sepsis puede afectar a cualquier persona, pero el riesgo es mayor en bebés, personas mayores, personas con enfermedades crónicas (como diabetes o enfermedades del corazón) y personas con el sistema inmunitario debilitado.
Síntomas
- Dificultad grave para respirar o sensación de que se ahoga
- Confusión repentina o pérdida de conciencia
- Convulsiones
- Piel muy pálida, azulada o con manchas moradas
- Vómitos o diarrea intensa con signos de deshidratación grave
- Pulso muy débil o presión arterial muy baja
- Síntomas que empeoran muy rápido
- ⚠Infección conocida o sospecha de infección junto con fiebre alta y malestar general
- ⚠Respiración más rápida de lo normal
- ⚠Ritmo cardíaco acelerado sin causa clara
- ⚠Dolor extremo o sensación de 'sentirse muy enfermo'
- ⚠En niños: somnolencia inusual, vómitos o llanto débil
Síntomas comunes
- Fiebre alta o sensación de frío intenso con escalofríos
- Respiración rápida o falta de aire
- Ritmo cardíaco acelerado
- Sensación de mucho malestar o dolor extremo
- Piel sudorosa, pálida o con manchas
- Confusión o desorientación
- Debilidad o dificultad para mantenerse de pie
Síntomas en niños
- Temperatura corporal muy alta o muy baja (baja en bebés pequeños)
- Llanto débil o diferente al habitual
- Mucha somnolencia o dificultad para despertar
- Respiración rápida o rara
- Vómitos o dificultad para comer
- Convulsiones
- Piel fría, pálida o con manchas moradas
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o desorientación repentina (puede ser el único síntoma)
- Caídas o pérdida de equilibrio
- Respiración rápida o sensación de ahogo
- Presión arterial muy baja o mareo
- Poca orina o somnolencia inusual
- Pérdida de apetito y debilidad intensa
- Pueden no tener fiebre
Causas
Causas principales
- Infecciones bacterianas, virales o fúngicas (hongos) en cualquier parte del cuerpo
- Las más frecuentes: infecciones de pulmón (neumonía), de las vías urinarias, de la piel, del intestino o de la vesícula
- Infecciones después de una cirugía o de un procedimiento médico
- Infecciones adquiridas durante una hospitalización
Factores de riesgo
- Edad mayor de 65 años o menor de 1 año
- Enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad renal, hepática o pulmonar
- Sistema inmunitario debilitado por tratamiento o enfermedad (por ejemplo, VIH o quimioterapia)
- Falta del bazo (una cirugía para extirparlo)
- Haber estado hospitalizado o haber tenido cirugía recientemente
- Quemaduras o heridas graves
- Uso de algunos dispositivos médicos como sondas o catéteres
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si usted o alguien cercano tiene una infección y presenta respiración rápida, ritmo cardíaco acelerado, confusión o malestar extremo, busque atención médica de urgencia el mismo día.
- No espere a que los síntomas mejoren solo. La sepsis progresa rápidamente.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene una infección que no mejora en varios días o que empeora a pesar del tratamiento, concierte una cita con su profesional de salud para evaluación.
Diagnóstico
El personal médico le hará preguntas sobre sus síntomas y le tomará los signos vitales (temperatura, pulso, respiración y presión arterial). La sepsis se diagnostica cuando hay una infección y signos de que los órganos están en peligro.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para detectar infección y funcionamiento de órganos
- Cultivos de sangre, orina u otras muestras para identificar el tipo de infección
- Pulsioximetría (un sensor en el dedo para medir el oxígeno)
- Radiografía de tórax u otras imágenes (ecografía, tomografía)
- Pruebas para medir la frecuencia cardíaca, respiratoria y la presión arterial
Qué esperar en su cita
La evaluación suele ser rápida porque la sepsis puede empeorar rápido. Pueden extraerle sangre y pasarle a una sala de urgencias. En casos graves, el tratamiento empieza mientras se confirma el diagnóstico.
Tratamiento
El tratamiento de la sepsis suele hacerse en el hospital, en una unidad de cuidados intensivos o en una sala especializada. Cuanto antes se trate, mayores son las posibilidades de recuperación.
Autocuidado en el hogar
- Siga todas las indicaciones del equipo médico en el hospital y al volver a casa
- No deje de tomar los medicamentos recetados, aunque se sienta mejor
- Acuda a todas las citas de seguimiento
- Descanse todo lo que necesite y aumente la actividad poco a poco
- Si nota que los síntomas vuelven o empeoran, busque atención médica de inmediato
Tratamientos médicos
El tratamiento incluye antibióticos intravenosos (por vena) para combatir la infección, líquidos intravenosos para mantener la presión arterial, oxígeno si hace falta y medicamentos para ayudar a mantener la presión y el funcionamiento de los órganos. Pueden ser necesarios otros cuidados según los órganos afectados, como respiración artificial o diálisis.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En algunos casos, hace falta cirugía para drenar o quitar la fuente de la infección, por ejemplo un absceso (acumulación de pus) o tejido infectado que no puede tratarse solo con medicamentos.
Vivir con esta afección
La recuperación de la sepsis puede llevar semanas o meses. Es normal sentir cansancio, debilidad y dificultad para concentrarse durante un tiempo. Sea paciente consigo mismo o con el familiar que se está recuperando y siga las revisiones médicas.
Consejos de estilo de vida
- Descanse lo suficiente y aumente la actividad de forma gradual
- Cuide la higiene para evitar nuevas infecciones
- Lávese las manos con frecuencia
- Retome el trabajo o los estudios poco a poco, según lo que su profesional de salud le indique
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada y rica en proteínas, frutas y verduras ayuda a recuperar fuerzas. La actividad física moderada, como caminar, debe empezar solo cuando el profesional de salud lo indique y de manera progresiva.
Salud mental y bienestar emocional
Después de una sepsis es normal sentirse ansioso, triste o frustrado. Algunas personas tienen recuerdos desagradables de la experiencia. Si estos sentimientos duran o interfieren en el día a día, hable con su profesional de salud. También puede ayudar apoyarse en la familia y amigos.
Prevención
La sepsis no siempre se puede prevenir, pero reducir el riesgo de infecciones ayuda. Mantener al día las vacunas, cuidar las heridas y tratar las infecciones a tiempo son medidas importantes.
Vacunas
Vacunarse contra enfermedades como neumonía, gripe y otras infecciones comunes reduce la posibilidad de desarrollar infecciones que pueden complicarse. Consulte a su profesional de salud sobre las vacunas recomendadas para su edad y situación.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado estándar para la sepsis. La detección se basa en reconocer los síntomas y buscar atención médica rápida, especialmente en caso de infección con signos de alarma.
Complicaciones
Si no se trata
- Daño a órganos vitales como riñones, pulmones, hígado o corazón
- Amputación de extremidades en casos graves por falta de circulación
- Síndrome post-sepsis: cansancio, problemas de memoria y ansiedad que pueden durar meses o años
- Mayor riesgo de sufrir nuevas infecciones
- Puede llevar a la muerte si no se trata a tiempo
Pronóstico a largo plazo
Muchas personas se recuperan por completo si reciben tratamiento rápido. Otras pueden tener secuelas, pero con apoyo médico y rehabilitación, la mayoría recupera una buena calidad de vida. Cada caso es diferente, por eso es importante seguir las indicaciones del equipo médico.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.