Fístula anal: qué es y cómo tratarse
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una fístula anal es un pequeño túnel que se forma entre la punta del conducto anal y la piel cerca del ano. Suele aparecer después de una infección o absceso (una acumulación de pus) en esa zona. Ese túnel no se cierra solo y puede causar molestias, secreción y dolor.
Datos clave
- Es un conducto anormal que conecta el canal interno del ano con la piel exterior.
- La mayoría de las veces es el resultado de una infección previa o de un absceso anal.
- No desaparece por sí solo; necesita atención médica para curarse.
- El tratamiento suele ser quirúrgico, especialmente si el conducto no se cierra con cuidados simples.
- Con un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas se recupera por completo.
No es una enfermedad muy frecuente, pero tampoco es extremadamente rara. Cada año se diagnostican algunos casos por cada 10,000 personas. Es más habitual en personas adultas, aunque puede ocurrir a cualquier edad.
Afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque es algo más frecuente en hombres. Puede aparecer en personas de cualquier edad, pero es más común entre los 30 y los 50 años. También es más probable en personas con enfermedad inflamatoria intestinal, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.
Síntomas
- Dolor intenso y repentino en el ano o la zona de los glúteos.
- Fiebre alta (más de 38°C) junto con dolor o hinchazón en el ano.
- Enrojecimiento o calor que se extiende rápidamente alrededor del ano.
- Incapacidad para orinar o retención de orina (señal de complicación seria).
- ⚠Aumento del dolor o de la inflamación en la zona anal.
- ⚠Secreción de pus con mal olor o con sangre.
- ⚠Cambio en el hábito intestinal, como estreñimiento o diarrea repentina.
- ⚠Sangrado anal que no es solo una gota en el papel higiénico.
Síntomas comunes
- Secreción de líquido o pus por la piel cerca del ano, que puede manchar la ropa interior.
- Dolor o molestia alrededor del ano, especialmente al sentarse o al evacuar.
- Hinchazón o enrojecimiento en la zona anal.
- Picazón o irritación de la piel alrededor del ano.
- A veces, se puede sentir un pequeño bulto o un orificio visible en la piel.
Síntomas en niños
- Los niños pueden tener dolor al hacer popó o al moverse.
- Pueden aparecer manchas de pus o líquido en la ropa interior.
- El niño puede sentirse incómodo, irritable o quejarse de dolor en la zona del pañal o el trasero.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, los síntomas pueden ser menos claros, como una molestia leve o una secreción que se confunde con hemorroides.
- Puede haber más riesgo de infección si el sistema inmunitario está debilitado.
- A veces aparece una fiebre baja o una sensación de cansancio.
Causas
Causas principales
- La causa más común es una infección de una glándula anal que forma un absceso. Cuando ese absceso drena o se abre, puede dejar un túnel (la fístula).
- Enfermedades inflamatorias del intestino, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, que aumentan el riesgo de formar fístulas.
- Infecciones previas en la zona anal, como una fisura infectada.
- En raras ocasiones, puede deberse a una lesión, una operación previa o una radioterapia en la zona pélvica.
Factores de riesgo
- Haber tenido un absceso anal anteriormente.
- Padecer enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa.
- Tener un sistema inmunitario debilitado, por ejemplo por ciertos medicamentos o enfermedades.
- Practicar sexo anal sin protección, que puede aumentar el riesgo de infecciones.
- Obesidad o tabaquismo, que pueden afectar la cicatrización.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor anal constante que empeora con el paso de los días.
- Si nota pus, sangre o mal olor en la zona anal.
- Si aparece fiebre o escalofríos.
- Si hay una hinchazón que crece o se pone muy sensible.
Programe una cita de rutina si:
- Si nota una secreción o molestia en el ano que dura más de una semana.
- Si le han dicho que tiene una fístula y quiere hablar sobre las opciones de tratamiento.
- Si ya ha tenido un absceso anal y quiere saber cómo evitar que se forme una fístula.
Diagnóstico
El médico suele examinar la zona del ano, primero visualmente y luego con un dedo enguantado para detectar el túnel. A veces es necesaria una exploración más detallada, especialmente para saber por dónde pasa la fístula y si afecta a los músculos del esfínter.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen físico: el médico observa la zona y busca el orificio de la fístula.
- Anoscopio: un instrumento pequeño y rígido para ver el interior del canal anal.
- Ultrasonido endoanal: una sonda delgada que se introduce en el ano para ver la fístula con imágenes.
- Resonancia magnética (RM): una prueba de imagen que ayuda a ver la fístula en detalle, especialmente si es compleja o está relacionada con enfermedades inflamatorias.
- Fistulografía: un tipo de rayos X con contraste para seguir el trayecto de la fístula, aunque se usa cada vez menos.
Qué esperar en su cita
La exploración puede ser algo incómoda, pero es corta y no suele causar dolor fuerte. El médico le explicará lo que encuentra y las posibilidades de tratamiento. Es posible que le pida análisis de sangre para descartar otras causas, como una enfermedad inflamatoria intestinal.
Tratamiento
El tratamiento principal de la fístula anal es la cirugía. El objetivo es curar el túnel anormal y, al mismo tiempo, proteger los músculos del esfínter para no perder el control de la defecación. A veces, primero se tratan infecciones y luego se programa la cirugía.
Autocuidado en el hogar
- Mantenga la zona limpia y seca. Lave suavemente con agua tibia después de evacuar.
- Use baños de asiento con agua tibia durante unos 15 minutos, varias veces al día, para aliviar el dolor y la inflamación.
- Evite frotar la zona; séquela con un paño suave sin frotar.
- Use ropa interior de algodón holgada para que el área respire.
- No use cualquier crema sin que su médico se la recomiende, porque algunas pueden irritar más.
Tratamientos médicos
Además de la cirugía, el médico puede recetar antibióticos para tratar una infección activa. También pueden usarse medicamentos que ayudan a reducir la inflamación, sobre todo si la fístula está relacionada con una enfermedad inflamatoria intestinal. Estos medicamentos no cierran la fístula por sí solos, pero ayudan a preparar el terreno para la cirugía o a evitar que reaparezca.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Casi siempre se necesita cirugía para cerrar una fístula anal. El tipo de operación depende del tamaño y la ubicación del túnel. La más común es la fistulotomía, que consiste en abrir el túnel para que cicatrice de adentro hacia afuera. Si la fístula es más compleja, pueden usarse otros métodos, como un setón (hilo especial que drena poco a poco), un injerto de tejido o un tapón. El cirujano decidirá la mejor opción según su caso.
Vivir con esta afección
Mientras espera el tratamiento o después de la cirugía, es normal sentir molestias al sentarse o al evacuar. Use una almohada de dona o un cojín suave para sentarse. Tome los analgésicos que le recete el médico y siga sus instrucciones de higiene. Evite levantar objetos pesados y hacer esfuerzos.
Consejos de estilo de vida
- No fume, porque el tabaco retrasa la cicatrización y aumenta el riesgo de complicaciones.
- Evite estar sentado durante horas seguidas; levántese y camine un poco cada cierto tiempo.
- Mantenga un peso saludable, ya que el exceso de peso puede aumentar la presión en la zona anal.
- Use ropa interior que no apriete ni irrite.
Dieta y ejercicio
Lleve una dieta rica en fibra: frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Beba suficiente agua para evitar el estreñimiento y que las heces sean blandas. El ejercicio suave, como caminar o nadar, es bueno, pero evite actividades que impliquen presión directa como montar en bicicleta hasta que el médico le diga que puede hacerlo.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con una fístula anal puede ser frustrante o avergonzante, y el dolor o la secreción pueden afectar el ánimo. Es importante saber que no está solo y que es un problema médico como cualquier otro. Si nota tristeza, ansiedad o que estos pensamientos le impiden su vida diaria, hable con su médico. Él o ella puede orientarle hacia un profesional de salud mental.
Prevención
No se puede prevenir completamente, especialmente si hay otras enfermedades como la enfermedad de Crohn. Sin embargo, se puede reducir el riesgo evitando que los abscesos anales se formen o se compliquen. Para ello, es importante tratar pronto cualquier infección y controlar bien las enfermedades inflamatorias intestinales.
Vacunas
No existe vacuna que prevenga la fístula anal. Sin embargo, mantenerse al día con las vacunas recomendadas, como la contra la gripe o la neumonía, ayuda a evitar infecciones que podrían complicar la salud general.
Programas de detección
No hay pruebas de detección de rutina para la fístula anal. Si usted tiene una enfermedad inflamatoria intestinal, su especialista le hará revisiones periódicas para controlar la actividad de la enfermedad y detectar problemas a tiempo.
Complicaciones
Si no se trata
- La fístula puede infectarse de nuevo y formar un absceso, lo que causa dolor intenso y fiebre.
- La infección puede extenderse a los tejidos cercanos, como el músculo del esfínter o la piel.
- La secreción constante puede irritar la piel y causar eczema o maceración.
- En casos raros, puede haber pérdida de control de los gases o de las heces (incontinencia fecal).
- La fístula puede hacerse más compleja y difícil de tratar si se deja sin atención durante mucho tiempo.
Pronóstico a largo plazo
Con el tratamiento adecuado, la mayor parte de las fístulas anales se curan por completo. Puede ser necesaria más de una cirugía si la fístula es compleja o si hay otra enfermedad de base, pero incluso en esos casos la mayoría de las personas recupera una buena calidad de vida. No pierda la esperanza: hoy en día existen muchas técnicas quirúrgicas y tratamientos que se adaptan a cada situación.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
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