Reflujo laringofaríngeo (LPR): síntomas y tratamiento
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El reflujo laringofaríngeo (también llamado reflujo silencioso) es una condición en la cual los jugos del estómago suben hacia la garganta y la laringe (caja de la voz), irritando esa zona. A diferencia del reflujo gastroesofágico común, a menudo no causa acidez en el pecho.
Datos clave
- Se llama 'reflujo silencioso' porque muchas veces no presenta ardor.
- Puede causar ronquera, carraspera, tos y sensación de tener algo atascado en la garganta.
- Los cambios en la alimentación y en los hábitos diarios suelen aliviar los síntomas.
- No es una emergencia en la mayoría de los casos, pero debe ser evaluado por un profesional de salud.
Es bastante común. Se cree que muchas personas lo padecen sin saberlo, porque no presenta los síntomas típicos del reflujo ácido.
Puede afectar a personas de todas las edades, incluyendo niños y adultos mayores. Es más frecuente en personas mayores de 40 años, pero también se ve en bebés y escolares.
Síntomas
- Dificultad para respirar o sensación de ahogo: llame inmediatamente al número de emergencias de su país (112 en España, 911 en muchos países de América Latina).
- Dolor en el pecho que aprieta o se extiende al brazo o cuello (puede ser signo de infarto).
- Vómitos con sangre o expulsión de sangre al toser.
- Imposibilidad para tragar o tragar incluso la propia saliva.
- ⚠Dolor de garganta intenso que no mejora en 24 horas.
- ⚠Fiebre alta junto con dolor de garganta o tos.
- ⚠Deshidratación por no poder tomar líquidos.
- ⚠Pérdida de peso no intencionada.
Síntomas comunes
- Ronquera o cambios en la voz
- Carraspeo frecuente
- Sensación de un nudo o algo atrapado en la garganta
- Tos seca, especialmente al hablar o al despertar
- Dolor de garganta o irritación
- Exceso de mucosidad o goteo nasal posterior
Síntomas en niños
- Voz ronca o llanto débil
- Tos crónica sin explicación
- Dificultad para alimentarse o rechazo al pecho/biberón
- Respiraciones ruidosas o silbidos al respirar
- Otitis o sinusitis de repetición (por la inflamación)
Síntomas en adultos mayores
- Mayor irritación de garganta y sequedad
- Dificultad para tragar o sensación de que la comida se queda en el pecho
- Más riesgo de broncoaspiración (pasar partículas a los pulmones)
- Los síntomas pueden confundirse con otros problemas respiratorios o cardíacos
Causas
Causas principales
- Debilitamiento del esfínter esofágico inferior, un anillo muscular que normalmente impide que el contenido del estómago suba.
- Aumento de la presión abdominal (por obesidad, embarazo o esfuerzo).
- Hernia de hiato, cuando parte del estómago se desliza hacia el pecho.
- Retraso en el vaciamiento del estómago.
Factores de riesgo
- Comer en exceso o acostarse inmediatamente después de comer.
- Consumir alimentos ácidos, picantes, grasos, café, alcohol o chocolate.
- Fumar.
- Tener sobrepeso u obesidad.
- Padecer asma o enfermedad pulmonar crónica.
- Usar ciertos medicamentos (pregunte a su médico o farmacéutico).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor en el pecho con sudoración, náuseas o falta de aire, llame a emergencias.
- Si no puede tragar saliva o líquidos.
- Si ve sangre al toser o vomitar.
Programe una cita de rutina si:
- Si presenta ronquera o carraspera que dura más de dos semanas.
- Si la tos o el dolor de garganta no mejora con medidas caseras.
- Si la sensación de tener algo en la garganta persiste más de un mes.
- Si nota cambios en la voz sin causa clara.
Diagnóstico
Un médico de cabecera o un especialista en oído, nariz y garganta puede diagnosticar el reflujo laringofaríngeo preguntando por sus síntomas y explorando su garganta con un espejo o una cámara flexible (laringoscopia).
Pruebas que se pueden realizar
- Laringoscopia: un tubo delgado y flexible con cámara que se introduce por la nariz para ver la garganta y las cuerdas vocales.
- Medición del pH (acidez) en la garganta durante 24 horas.
- Esofagograma (radiografía con contraste) para evaluar el esófago.
- Manometría esofágica para medir las contracciones del esófago (en casos seleccionados).
Qué esperar en su cita
La laringoscopia suele ser rápida y se realiza en la consulta con anestesia local. Durante el estudio de pH, llevará un pequeño catéter por la nariz durante un día; esto puede resultar incómodo pero es seguro. Su médico le dará instrucciones sobre cómo prepararse y qué esperar.
Tratamiento
El tratamiento del reflujo laringofaríngeo se basa en cambios en el estilo de vida y la alimentación, combinados con medicamentos que reducen la producción de ácido en el estómago. En casos severos o que no mejoran, se puede considerar una cirugía.
Autocuidado en el hogar
- Evite comidas muy grandes; prefiera porciones pequeñas a lo largo del día.
- No se acueste hasta 2 o 3 horas después de comer.
- Eleve la cabecera de su cama unos 15-20 centímetros (usando bloques o una almohada de cuña).
- Reduzca o elimine el consumo de alcohol, café y bebidas con gas.
- Deje de fumar si fuma.
- Evite alimentos que le sienten mal (cítricos, tomate, picante, fritos, chocolate, menta).
Tratamientos médicos
Su médico puede recomendarle medicamentos que disminuyen la acidez del estómago, como los llamados inhibidores de la bomba de protones o bloqueadores de histamina. También hay antiácidos que neutralizan el ácido. Es importante que nunca se automedique y que siga las indicaciones y la duración del tratamiento prescrito, ya que estos medicamentos pueden tener efectos secundarios si se usan por tiempo prolongado.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En algunos casos con síntomas persistentes o complicaciones, se puede plantear una cirugía para reforzar el esfínter esofágico, como la funduplicatura de Nissen. Esta decisión se toma en conjunto con un especialista en cirugía digestiva.
Vivir con esta afección
Vivir con reflujo laringofaríngeo implica adoptar una rutina de cuidado diario. Lleve un diario de sus síntomas y de lo que come para identificar qué le provoca molestias. Sea paciente: los cambios en la voz y la garganta pueden tardar semanas en mejorar.
Consejos de estilo de vida
- Coma despacio y mastique bien.
- Realice actividad física regular para mantener un peso saludable.
- Evite la ropa ajustada en el abdomen.
- Aprenda técnicas de relajación para reducir el estrés, que puede empeorar los síntomas.
- Duerma lo suficiente y con la cabeza ligeramente elevada.
Dieta y ejercicio
Prefiera alimentos asados o hervidos en lugar de fritos. Evite las comidas muy condimentadas. La actividad moderada como caminar diariamente ayuda a la digestión y al control de peso, pero evite el ejercicio intenso inmediatamente después de comer.
Salud mental y bienestar emocional
Las molestias crónicas en la garganta, la tos o la dificultad para tragar pueden generar ansiedad, vergüenza o aislamiento social. Es importante hablar con su médico sobre estos sentimientos. Si la angustia es intensa, pida ayuda a un profesional de salud mental. Si alguna vez tiene pensamientos de hacerse daño, busque ayuda inmediata en el servicio de emergencias o en una línea de crisis de su país.
Prevención
No siempre se puede prevenir, especialmente si se debe a una hernia de hiato u otra condición anatómica. Sin embargo, muchas de sus causas y desencadenantes están relacionados con el estilo de vida, por lo que llevar un peso saludable, comer con moderación y no acostarse justo después de comer puede reducir el riesgo de desarrollarlo.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado rutinario para personas sin síntomas. Se hace diagnóstico cuando aparecen síntomas.
Complicaciones
Si no se trata
- Ronquera crónica o pérdida de la voz (disfonía).
- Llagas (úlceras) en las cuerdas vocales.
- Broncoaspiración: pasar jugos ácidos a los pulmones, lo que puede causar neumonía.
- Estrechamiento del esófago (estenosis) que dificulta tragar.
- Mayor riesgo de daño dental por el ácido.
Pronóstico a largo plazo
Con el tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, la mayoría de las personas nota una gran mejoría en semanas o meses. La voz se recupera y la molestia en la garganta disminuye. Si otro problema de salud es la causa, tratarlo ayudará a controlar el reflujo. Recuerde que es una enfermedad manejable y que usted puede tomar el control.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.