Deficiencia de vitamina D: qué es, síntomas y tratamiento
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La vitamina D es una sustancia que tu cuerpo necesita para mantener los huesos, los músculos y el sistema inmunitario sanos. Se llama vitamina, pero funciona más como una hormona. Tu cuerpo la produce cuando la piel recibe luz solar, y también se obtiene de algunos alimentos. Cuando los niveles de vitamina D son demasiado bajos, se habla de deficiencia de vitamina D. Esto puede debilitar los huesos y afectar tu salud en general.
Datos clave
- La vitamina D ayuda a absorber el calcio de los alimentos, lo que mantiene los huesos fuertes.
- La falta de vitamina D puede causar dolor óseo, debilidad muscular y cansancio.
- La forma más fiable de saber si tienes deficiencia es mediante un análisis de sangre.
Es bastante común. Se calcula que muchas personas en todo el mundo tienen niveles bajos de vitamina D, especialmente en lugares con poca luz solar o cuando la exposición al sol es limitada.
Puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en personas mayores, personas con piel oscura, personas que pasan mucho tiempo en interiores, bebés amamantados, personas con obesidad y personas con enfermedades que dificultan la absorción de nutrientes.
Síntomas
- Convulsiones
- Espasmos musculares severos o movimientos involuntarios
- Entumecimiento u hormigueo en labios, lengua o dedos
- Dificultad para respirar o sensación de opresión en la garganta
- Pérdida de conciencia
- ⚠Dolor óseo o muscular muy intenso que no mejora
- ⚠Debilidad en las piernas que te dificulta moverte o caminar
- ⚠Palpitaciones o dolor en el pecho sin una causa clara
Síntomas comunes
- Dolor en los huesos o en las articulaciones
- Debilidad muscular
- Cansancio o sensación de cansancio sin causa clara
- Dolor lumbar
- Tristeza o bajo estado de ánimo
Síntomas en niños
- Piernas arqueadas o torcidas
- Dolor en las piernas
- Retraso en el crecimiento
- Debilidad muscular
Síntomas en adultos mayores
- Mayor riesgo de caídas y fracturas
- Dolor óseo o muscular
- Dificultad para caminar
- Pérdida de masa ósea, lo que debilita los huesos
Causas
Causas principales
- No recibir suficiente luz solar, que es la principal fuente de vitamina D
- Una alimentación baja en vitamina D
- El cuerpo no absorbe correctamente la vitamina D, por ejemplo, por enfermedades del intestino
- Problemas de hígado o riñón que impiden que la vitamina D se active
Factores de riesgo
- Vivir en lugares con poca luz solar
- Pasar la mayor parte del tiempo en interiores
- Tener la piel oscura, porque la piel produce vitamina D más lentamente
- Tener más de 65 años
- Tener obesidad
- Padecer enfermedades como la enfermedad celíaca o la enfermedad de Crohn
- Tomar ciertos medicamentos que afectan la vitamina D (el médico puede informarte al respecto)
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes convulsiones, espasmos musculares graves, dificultad para respirar o cualquier síntoma de emergencia, llama a los servicios de emergencia de tu país (en España, llama al 112).
Programe una cita de rutina si:
- Si presentas fatiga persistente, dolores musculares o de huesos sin razón aparente.
- Si perteneces a un grupo de riesgo, por ejemplo, por edad, piel oscura, poco sol o una enfermedad que afecta la absorción.
- Si te han diagnosticado osteoporosis o pérdida de masa ósea.
Diagnóstico
El médico te hará preguntas sobre tu historial de salud, tus síntomas, tu alimentación y tu exposición al sol. Para confirmar el diagnóstico, pedirá un análisis de sangre que mide el nivel de vitamina D en tu cuerpo.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir la 25-hidroxivitamina D
- En algunos casos, radiografías para evaluar la salud de los huesos si hay dolor o deformidades
Qué esperar en su cita
El análisis de sangre es igual que cualquier extracción de sangre de una vena del brazo. Sentirás un pequeño pinchazo. Los resultados suelen tardar unos días. El médico te explicará si tus niveles son bajos y qué significan para tu salud.
Tratamiento
El tratamiento se centra en subir los niveles de vitamina D a un rango saludable. La forma más común son los suplementos de vitamina D, siempre recetados por un médico. También se pueden ajustar la exposición al sol y la alimentación. El tratamiento dependerá de la causa de la deficiencia y de tu situación personal.
Autocuidado en el hogar
- Pasa tiempo al aire libre con la piel expuesta al sol de manera segura y breve, según las recomendaciones locales y tu tipo de piel.
- Incluye en tu dieta alimentos ricos en vitamina D, como pescados grasos (salmón, sardinas), huevo y alimentos fortificados.
- Mantén un peso saludable.
- No fumes, ya que el tabaco puede afectar la salud de los huesos.
Tratamientos médicos
El tratamiento médico principal es el suplemento de vitamina D. Tu médico te indicará la dosis adecuada y la duración del tratamiento, ya que puede variar según tu nivel inicial y tus necesidades. En algunos casos, si hay una enfermedad subyacente, se tratará también esa enfermedad. Es importante no tomar suplementos por tu cuenta: un exceso de vitamina D puede ser perjudicial.
Vivir con esta afección
Si tienes deficiencia de vitamina D, lo más probable es que necesites seguir un plan con tu médico. En el día a día, intenta ser constante con la toma del suplemento (si te lo han recetado), busca oportunidades para estar al sol de forma segura y elige alimentos con vitamina D. Te irás sintiendo mejor poco a poco.
Consejos de estilo de vida
- Busca momentos diarios para estar al aire libre, incluso de 15 a 20 minutos, en horarios de sol suave (por ejemplo, antes de las 10 de la mañana o después de las 4 de la tarde).
- Consulta con tu médico cuánta exposición solar es adecuada en tu zona y si debes usar protector solar después de ese tiempo.
- Realiza actividad física regular, como caminar o ejercicios de fuerza, para fortalecer huesos y músculos.
Dieta y ejercicio
Lleva una alimentación equilibrada con alimentos ricos en vitamina D y calcio, como lácteos, pescado graso, verduras de hoja verde y frutos secos. Complementa con ejercicio regular, como caminar, hacer sentadillas o levantar pesas ligeras, siempre según tu condición y las indicaciones de tu médico.
Salud mental y bienestar emocional
La deficiencia de vitamina D se ha relacionado con un mayor riesgo de bajo estado de ánimo o depresión. Si notas que estás triste, apático o sin energía, coméntalo con tu médico. Y si alguna vez sientes que la vida no vale la pena o piensas en hacerte daño, busca ayuda de inmediato: habla con una persona de confianza, llama a una línea de ayuda en crisis o acude a urgencias.
Prevención
En muchos casos, la deficiencia de vitamina D se puede prevenir. Mantener una exposición solar segura, comer alimentos con vitamina D y hacer análisis periódicos si tienes factores de riesgo son las medidas más eficaces.
Programas de detección
No se realiza una prueba de detección rutinaria en toda la población general. Tu médico puede pedir un análisis de sangre si tienes factores de riesgo o síntomas que sugieran una posible deficiencia.
Complicaciones
Si no se trata
- Huesos débiles y frágiles (osteoporosis) y mayor riesgo de fracturas
- Deformidades óseas, como el raquitismo en niños
- Dolor óseo y muscular crónico
- Debilidad que aumenta el riesgo de caídas
- En casos muy graves, calcio bajo en sangre, que puede causar complicaciones serias
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que la deficiencia de vitamina D se detecta fácilmente y, en la mayoría de los casos, se corrige bien con tratamiento y cambios en el estilo de vida. Con el plan adecuado, la mayoría de las personas recuperan niveles saludables en pocos meses y notan mejoría en sus síntomas.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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