Pólipos nasales
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Los pólipos nasales son crecimientos blandos, indoloros y no cancerosos que se forman en el revestimiento de la nariz o de los senos paranasales. Tienen aspecto de pequeñas gotas de gelatina o de uvas sin semilla. Se desarrollan debido a una inflamación prolongada de la mucosa nasal.
Datos clave
- No son cáncer y, en la mayoría de los casos, no representan una amenaza grave para la salud.
- Pueden causar congestión nasal, pérdida del olfato, presión facial y otros síntomas molestos.
- Existen tratamientos para reducir su tamaño y, a veces, se necesita cirugía.
Son bastante comunes. Se estima que afectan a entre el 1% y el 4% de la población, aunque la cifra real puede ser mayor porque muchas personas no presentan síntomas.
Pueden aparecer a cualquier edad, pero son más frecuentes en personas mayores de 40 años. También afectan más a quienes tienen asma, alergias, sinusitis crónica o sensibilidad a ciertos antiinflamatorios.
Síntomas
- Dificultad repentina para respirar o falta de aire intensa
- Cambios súbitos en la visión, como visión doble o pérdida de visión
- Dolor de cabeza muy intenso o rigidez de cuello
- Sangrado nasal abundante que no se detiene
- ⚠Fiebre alta junto con dolor facial intenso o inflamación en la zona de los ojos
- ⚠Un ojo hinchado, enrojecido o doloroso
- ⚠Secreción nasal amarillenta o verdosa con mal olor y dolor facial
Síntomas comunes
- Congestión o bloqueo nasal constante
- Mucosidad excesiva o goteo por la parte posterior de la garganta
- Reducción o pérdida del sentido del olfato y del gusto
- Sensación de presión o dolor en la cara o la frente
- Dolor de cabeza frecuente
- Ronquidos o respiración ruidosa durante el sueño
Síntomas en niños
- Congestión nasal persistente que no mejora
- Respiración por la boca
- Ronquidos o dificultad para dormir
- Pérdida del olfato o del gusto, aunque a veces es difícil de notar
- Infecciones de oído o sinusitis frecuentes
Síntomas en adultos mayores
- Pérdida marcada del olfato y del sentido del gusto
- Congestión nasal crónica que afecta la vida diaria y el sueño
- Empeoramiento de asma u otras enfermedades respiratorias
- Infecciones respiratorias repetidas
Causas
Causas principales
- La causa exacta no se conoce del todo, pero se cree que aparecen por una inflamación duradera del revestimiento de la nariz y los senos paranasales.
- La inflamación suele estar relacionada con enfermedades como asma, alergias, infecciones repetidas o sensibilidad a ciertos medicamentos antiinflamatorios.
Factores de riesgo
- Asma
- Alergias, como la rinitis alérgica
- Sinusitis crónica
- Sensibilidad a ciertos medicamentos antiinflamatorios
- Fibrosis quística
- Edad mayor de 40 años
- Antecedentes familiares de pólipos nasales
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes inflamación o enrojecimiento alrededor de un ojo, dolor ocular o cambios en la visión
- Si presentas fiebre alta con dolor facial muy fuerte o dolor de cabeza intenso
- Si la congestión nasal te impide respirar con normalidad y empeora rápidamente
Programe una cita de rutina si:
- Consulta a tu médico de cabecera si llevas más de tres meses con congestión nasal, reducción del olfato o presión en la cara.
- Acude también si los síntomas interfieren con tu sueño, tu trabajo o tus actividades diarias.
Diagnóstico
El médico te hará preguntas sobre tus síntomas y explorará el interior de la nariz con un instrumento con luz llamado rinoscopio. En algunos casos, usará una cámara flexible (endoscopio) para ver mejor los pólipos y los senos paranasales.
Pruebas que se pueden realizar
- Rinoscopia anterior (examen de la nariz con una luz)
- Endoscopia nasal (cámara flexible introducida por la nariz)
- Pruebas de alergia
- Pruebas de función pulmonar para evaluar el asma
- Tomografía computarizada (TAC) o resonancia magnética en casos complicados
Qué esperar en su cita
La primera evaluación suele hacerse en atención primaria. Si el médico sospecha pólipos nasales, te derivará a un especialista de oído, nariz y garganta (otorrinolaringólogo). Estas pruebas son generalmente indoloras y no requieren una preparación especial.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir el tamaño de los pólipos, recuperar la respiración nasal y aliviar los síntomas. Se empieza por las opciones más sencillas y, si no funcionan, se puede valorar la cirugía.
Autocuidado en el hogar
- Lava tu nariz con solución salina (agua con sal) para limpiar la mucosidad y aliviar la congestión
- Evita el humo del tabaco, el polvo y otros irritantes que empeoren tus síntomas
- Usa un humidificador en casa si el aire seco te molesta
- Bebe suficiente agua a lo largo del día para mantener húmedas las vías respiratorias
- Descansa lo suficiente y eleva ligeramente la cabeza al dormir para respirar mejor
Tratamientos médicos
El médico suele recetar primero aerosoles nasales con corticosteroides, que son medicamentos antiinflamatorios que se aplican directamente en la nariz. También pueden recomendarse enjuagues con solución salina y, en algunos casos, tratamientos antiinflamatorios por vía oral durante periodos cortos. Si hay alergias o asma, se tratarán por separado. Es muy importante seguir siempre las indicaciones de tu profesional de salud y no usar medicamentos por tu cuenta.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Cuando los pólipos son grandes o no mejoran con el tratamiento médico, se puede realizar una cirugía endoscópica para extirparlos. Esta operación mejora la respiración y el olfato, aunque en ocasiones los pólipos pueden volver a aparecer y necesitar seguimiento.
Vivir con esta afección
Vivir con pólipos nasales implica aprender a convivir con los síntomas y a controlarlos. Mantén una rutina de lavado nasal con solución salina, toma el tratamiento que te hayan indicado y acude a las revisiones que te hayan recomendado. Con los cuidados adecuados, la mayoría de las personas logra sentirse mucho mejor.
Consejos de estilo de vida
- Evita el humo del tabaco y los ambientes muy polucionados
- Usa mascarilla o filtra el aire si trabajas en lugares polvorientos
- Controla las alergias evitando los desencadenantes que ya conozcas
- Duerme con la cabeza ligeramente elevada para facilitar la respiración
- Mantén al día las vacunas que te recomiende tu médico, como la de la gripe
Dieta y ejercicio
Llevar una dieta equilibrada y beber suficiente agua ayuda a que el sistema inmunitario funcione mejor y reduce la inflamación. El ejercicio regular, como caminar o nadar, puede mejorar tu capacidad respiratoria y tu bienestar general, siempre que no te irrite las vías respiratorias.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con síntomas crónicos puede ser agotador y generarte frustración, tristeza o ansiedad. Si te sientes así, habla con tu médico o con un profesional de la salud mental. Buscar apoyo es un signo de fortaleza. Si tienes pensamientos de querer hacerte daño, busca ayuda inmediata llamando a los servicios de emergencia de tu país (en España, el 112).
Prevención
No siempre se puede prevenir la aparición de pólipos nasales, sobre todo si tienes factores de riesgo como asma o alergias. Sin embargo, tratar estas enfermedades a tiempo y evitar los irritantes nasales puede reducir las posibilidades de que aparezcan o de que empeoren.
Vacunas
Mantener las vacunas al día, especialmente la de la gripe y otras que recomiende tu médico según tu edad y salud, puede ayudar a prevenir infecciones que inflamen la nariz y empeoren los pólipos.
Programas de detección
No se necesita una prueba de detección para personas sin síntomas. Si tienes molestias nasales persistentes, consulta a tu médico para que te evalúe.
Complicaciones
Si no se trata
- Pérdida parcial o total del sentido del olfato, que puede ser permanente
- Infecciones repetidas de los senos paranasales
- Empeoramiento del asma o de otros problemas respiratorios
- Dificultad para dormir o apnea del sueño
- En casos raros, infecciones graves que afectan a los ojos o al cerebro
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con pólipos nasales puede llevar una vida normal y activa. Con tratamiento, autocuidado y un buen seguimiento, los síntomas suelen controlarse bien. La cirugía también da buenos resultados, aunque a veces se necesiten varios tratamientos a lo largo del tiempo. Hay motivos para ser optimista.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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