Enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es un grupo de enfermedades que causan inflamación crónica (de larga duración) en el tubo digestivo. Las dos formas principales son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Esta inflamación puede dañar la pared del intestino y provocar síntomas como dolor abdominal, diarrea y cansancio.
Datos clave
- La EII es una enfermedad crónica, lo que significa que dura toda la vida, pero tiene períodos de actividad (brotes) y de calma (remisión).
- No es contagiosa y no se transmite de una persona a otra.
- Existen tratamientos muy eficaces que ayudan a controlar la inflamación y mejorar la calidad de vida.
Es una enfermedad poco frecuente en comparación con otros problemas digestivos, pero el número de casos está aumentando en todo el mundo. Se estima que afecta a cientos de miles de personas en Europa y América Latina.
Puede aparecer a cualquier edad, pero se diagnostica con mayor frecuencia en adultos jóvenes entre los 15 y los 35 años. También afecta a niños y a personas mayores. Tener un familiar cercano con EII aumenta la probabilidad.
Síntomas
- Llame de inmediato al número de emergencias de su país (en España el 112, en México el 911, etc.) si tiene dolor abdominal súbito e intenso que no mejora, abdomen rígido o muy sensible.
- Acuda a urgencias si hay sangrado rectal abundante o en grandes cantidades.
- Llame a emergencias si tiene vómitos repetidos con imposibilidad de retener líquidos y signos de deshidratación grave (boca seca, mareo al ponerse de pie, poca orina).
- Busque ayuda de emergencia si tiene fiebre alta con dolor abdominal intenso y escalofríos.
- ⚠Diarrea severa que empeora o no se controla con medidas generales.
- ⚠Sangre en heces que aparece por más de un día.
- ⚠Dolor abdominal que no se alivia con el descanso y que afecta sus actividades diarias.
- ⚠Pérdida de peso inexplicable.
- ⚠Fiebre de más de 38 °C, aunque no tenga dolor intenso.
- ⚠Imposibilidad de comer o beber sin sentir dolor o náuseas.
Síntomas comunes
- Diarrea que dura más de un par de semanas o diarrea frecuente con urgencia para ir al baño.
- Dolor o calambres abdominales, especialmente en la parte baja del vientre.
- Sangre o moco en las heces.
- Cansancio intenso y falta de energía.
- Pérdida de peso sin hacer dieta.
- Fiebre sin causa clara durante los brotes.
Síntomas en niños
- Retraso en el crecimiento o en la pubertad.
- Pérdida de apetito y poco aumento de peso.
- Dolor abdominal recurrente, a menudo en la zona del ombligo.
- Anemia (niveles bajos de hierro en sangre) que causa palidez y debilidad.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser parecidos a los de otras enfermedades digestivas, lo que a veces retrasa el diagnóstico.
- Mayor riesgo de deshidratación con la diarrea.
- Puede haber menos dolor abdominal y más pérdida de peso o cansancio.
Causas
Causas principales
- No se conoce una causa exacta. Se cree que la EII aparece cuando el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) ataca por error a las células sanas del tubo digestivo.
- Hay una combinación de factores genéticos (herencia), ambientales y de la propia flora intestinal (microorganismos que viven en el intestino).
Factores de riesgo
- Tener un padre, hermano o hijo con enfermedad inflamatoria intestinal.
- Fumar: aumenta significativamente el riesgo de enfermedad de Crohn y empeora su evolución.
- Tomar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) con frecuencia, como ibuprofeno o naproxeno, pueden desencadenar brotes.
- Haberse criado en una zona urbana o con un estilo de vida muy higiénico, aunque no está demostrado del todo.
- Cambios en la dieta, estrés y alteraciones de la microbiota intestinal pueden contribuir a que aparezca el primer brote.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene diarrea con sangre o moco que dura más de dos días.
- Si tiene dolor abdominal intenso o que interrumpe el sueño.
- Si nota pérdida de peso sin causa aparente.
- Si tiene fiebre junto con síntomas digestivos.
Programe una cita de rutina si:
- Si los cambios en el ritmo intestinal (diarrea o estreñimiento) duran más de dos semanas.
- Si el cansancio es persistente y le impide hacer su vida normal.
- Si tiene síntomas digestivos recurrentes aunque sean leves, mejor que le evalúe un profesional.
- Si tiene antecedentes familiares de EII y está preocupado por su salud intestinal.
Diagnóstico
El médico primero le preguntará por sus síntomas, historial familiar y explorará su abdomen. Para confirmar o descartar la EII, le tendrán que hacer algunas pruebas. La sospecha empieza con análisis de sangre y heces, y la confirmación suele requerir una endoscopia con biopsias (tomar una muestra pequeña del tejido).
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para detectar anemia, marcadores de inflamación (como la proteína C reactiva) o anticuerpos relacionados con la EII.
- Análisis de heces para buscar sangre oculta, calprotectina (una proteína que sube en la inflamación) o microorganismos que puedan explicar la diarrea.
- Colonoscopia: una prueba con un tubo delgado y una cámara que observa todo el colon y permite tomar biopsias. Es la prueba más importante.
- Gastroscopia si se sospecha afectación del estómago o del duodeno.
- Resonancia magnética o tomografía computarizada para ver el intestino delgado y detectar complicaciones.
- Cápsula endoscópica: se traga una pequeña cámara que toma imágenes del intestino delgado, en casos seleccionados.
Qué esperar en su cita
No todas las pruebas se hacen a la vez. El especialista en aparato digestivo le indicará cuáles necesita. La colonoscopia requiere preparación con una dieta especial y un laxante suave el día anterior. Es normal sentir nervios antes de la prueba, pero se realiza con sedación para que sea lo más cómoda posible. Los resultados de las biopsias suelen estar listos en una o dos semanas.
Tratamiento
El tratamiento de la EII busca reducir la inflamación, aliviar los síntomas, evitar los brotes y mantener la enfermedad en remisión (sin actividad). No existe una cura definitiva, pero con tratamiento adecuado la mayoría de las personas puede llevar una vida normal y productiva.
Autocuidado en el hogar
- Lleve un diario de síntomas y alimentos para identificar qué le sienta mejor y qué le empeora.
- Haga comidas pequeñas y frecuentes en lugar de grandes comidas pesadas.
- Asegúrese de beber suficiente agua, sobre todo si tiene diarrea.
- Descanse lo suficiente y aprenda a adaptar el ritmo de actividad a cómo se sienta.
- Deje de fumar si lo hace: es la decisión más importante para controlar la enfermedad de Crohn.
- Rodeese de personas que le apoyen y no tenga miedo de expresar cómo se siente.
Tratamientos médicos
El tratamiento farmacológico depende del tipo de EII, de la gravedad y de la respuesta de cada persona. Se usan medicamentos antiinflamatorios para la mucosa intestinal, inmunosupresores que modulan la respuesta del sistema inmunitario, y en casos más graves o con brotes frecuentes, terapias biológicas (medicamentos que bloquean proteínas específicas de la inflamación). También pueden emplearse corticoides durante períodos cortos para frenar un brote agudo, o antibióticos si hay infección asociada. Solo el médico especialista en gastroenterología puede decidir la mejor opción y ajustarla con el tiempo.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando el tratamiento médico no consigue controlar los síntomas o cuando aparecen complicaciones como obstrucciones, fístulas o hemorragias. En la colitis ulcerosa, la extirpación del colon puede eliminar por completo la enfermedad. En la enfermedad de Crohn, la cirugía puede aliviar los síntomas y tratar complicaciones, pero la inflamación puede reaparecer en otras zonas.
Vivir con esta afección
Con un buen seguimiento médico y un plan de tratamiento personalizado, la mayoría de las personas con EII lleva una vida plena. Aprenda a identificar los primeros signos de un brote (aumento de la diarrea, dolor o cansancio) para actuar a tiempo, y mantenga una comunicación abierta con su equipo médico.
Consejos de estilo de vida
- Deje de fumar por completo.
- Duerma entre 7 y 8 horas y trate de reducir el estrés diario.
- Haga ejercicio suave o moderado, como caminar, nadar o montar en bicicleta, que ayuda a mejorar el estado físico y el bienestar emocional.
- Evite tomar medicamentos antiinflamatorios sin consultar antes con su médico, porque pueden provocar brotes.
- Planifique los viajes y siempre lleve consigo una reserva de su medicación y un informe médico básico.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con una enfermedad crónica puede provocar ansiedad, tristeza o sensación de agotamiento emocional. Es completamente normal sentirse abrumado en ocasiones. Hable de sus emociones con su médico, con su familia o con un profesional de salud mental. Pedir ayuda es un paso de valentía y fortaleza, y forma parte del tratamiento global. Si en algún momento siente que no puede sobrellevarlo, no espere a consultarlo.
Prevención
No se conoce una forma garantizada de prevenir la EII, porque aún no se sabe exactamente por qué aparece. Sin embargo, llevar un estilo de vida saludable, no fumar, mantener un peso adecuado y evitar el uso innecesario de antiinflamatorios puede reducir el riesgo o retrasar la aparición de la enfermedad en personas con predisposición.
Vacunas
Las personas con EII, especialmente si toman medicamentos que debilitan el sistema inmunitario, deben tener al día las vacunas recomendadas, como la de la gripe, la neumonía y la hepatitis. Hable siempre con su médico antes de vacunarse, porque algunas vacunas con virus vivos pueden no estar indicadas.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado general para la EII en personas sin síntomas. Pero si tiene antecedentes familiares importantes o le preocupa su riesgo, consulte con su médico de cabecera o un especialista digestivo sobre la conveniencia de realizar controles periódicos o una colonoscopia preventiva.
Complicaciones
Si no se trata
- La inflamación crónica sin control puede provocar úlceras profundas en la pared intestinal.
- Pueden formarse estenosis, es decir, estrechamientos del intestino que dificultan el paso de los alimentos y causan obstrucciones.
- Pueden aparecer fístulas: conductos anormales entre el intestino y otras estructuras, como la piel o la vejiga.
- Anemia y desnutrición por pérdida de sangre y malabsorción de nutrientes.
- Aumento del riesgo de cáncer de colon, sobre todo cuando la inflamación afecta a todo el colon y lleva muchos años sin tratamiento.
Pronóstico a largo plazo
Aunque la enfermedad inflamatoria intestinal es una afección crónica, el pronóstico hoy en día es esperanzador. Con tratamientos modernos, seguimiento médico regular y cambios adecuados en el estilo de vida, la mayoría de las personas consigue controlar la enfermedad y mantener una muy buena calidad de vida. Cada caso es distinto, pero la medicina actual ofrece muchas herramientas para reducir brotes y prevenir complicaciones.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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