Síndrome del psoas: qué es, síntomas y tratamiento
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El síndrome del psoas es una afección dolorosa que afecta al músculo psoas, un músculo profundo situado en la parte baja de la espalda, cerca de la cadera. Este músculo conecta la columna vertebral con la parte superior del muslo y es clave para movimientos como caminar, correr o sentarse. Cuando se irrita o inflama, puede causar dolor en la zona lumbar, la cadera y la parte delantera del muslo.
Datos clave
- El dolor suele aparecer al estar de pie, caminar o estirar la pierna hacia atrás.
- A menudo se confunde con otros problemas de espalda o cadera.
- Los ejercicios de estiramiento y la fisioterapia son la base del tratamiento.
Es una causa frecuente de dolor lumbar y de cadera, aunque muchas veces no se diagnostica de inmediato porque puede confundirse con otras afecciones.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más común en quienes pasan mucho tiempo sentados, practican deportes que exigen correr o saltar, o tienen malas posturas al estar de pie o sentados.
Síntomas
- Dolor muy intenso y repentino que no mejora.
- Pérdida de fuerza o sensibilidad en una pierna.
- Dificultad para controlar la vejiga o el intestino (no poder orinar o evacuar, o pérdida de control).
- Fiebre alta con dolor lumbar, que podría indicar una infección.
- ⚠Dolor que empeora o no mejora después de unos días.
- ⚠Imposibilidad de apoyar la pierna o caminar.
- ⚠Entumecimiento u hormigueo que aparece o se intensifica.
Síntomas comunes
- Dolor en la parte baja de la espalda, que puede llegar a la nalga.
- Dolor en la parte frontal de la cadera o del muslo.
- Rigidez al levantarse después de estar sentado o acostado.
- Dolor al caminar, correr o subir escaleras.
- Sensación de debilidad en la pierna.
- Molestia al estirar la pierna hacia atrás.
Síntomas en niños
- En niños, el dolor puede aparecer como dolor abdominal o malestar al caminar.
- Pueden evitar mover la pierna afectada o mostrar una ligera cojera.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, el dolor puede confundirse con artritis o problemas de cadera.
- Pueden notar más rigidez al levantarse y dificultad para mantener el equilibrio.
Causas
Causas principales
- Uso excesivo o sobrecarga del músculo, por ejemplo al hacer ejercicio intenso o realizar movimientos repetitivos.
- Lesión directa, como una caída o un golpe en la zona de la cadera.
- Malas posturas al estar sentado, de pie o al dormir.
- Desequilibrios musculares, como tener los músculos abdominales débiles o los glúteos tensos.
- Cambios en la forma de caminar o correr, a menudo por una lesión previa.
Factores de riesgo
- Sedentarismo o pasar largas horas sentado.
- Deportes que implican correr, saltar o dar patadas (atletismo, fútbol, artes marciales).
- Trabajos que requieren levantar objetos pesados o permanecer de pie mucho tiempo.
- Tener sobrepeso u obesidad.
- Padecer enfermedades musculares o neurológicas que afectan la marcha.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Debe consultar el mismo día si el dolor es intenso o va acompañado de fiebre, si no puede mover la pierna o si nota pérdida de fuerza o sensibilidad en la extremidad.
- También si aparece pérdida de control de la vejiga o el intestino, o si el dolor es tan fuerte que le impide hacer su vida normal.
Programe una cita de rutina si:
- Pida cita con su médico de cabecera si lleva más de una semana con dolor lumbar o en la cadera sin mejorar con reposo y estiramientos suaves.
- También si el dolor interfiere con sus actividades diarias o le despierta por la noche.
Diagnóstico
El médico hará una historia clínica y una exploración física. Le pedirá que describa el dolor, cuándo empezó y qué lo empeora. Durante la exploración, el médico puede moverle la pierna en distintas posiciones para ver qué movimientos causan dolor.
Pruebas que se pueden realizar
- En general no se necesitan pruebas de imagen.
- Si el médico quiere descartar otras afecciones, puede solicitar una radiografía, una ecografía o una resonancia magnética.
Qué esperar en su cita
El médico le explicará los hallazgos y, si es necesario, le remitirá a un fisioterapeuta o a un especialista en aparato locomotor. No suele ser necesaria ninguna prueba invasiva.
Tratamiento
El tratamiento se basa en aliviar el dolor, reducir la inflamación y recuperar la movilidad y la fuerza del músculo psoas. La fisioterapia es la piedra angular del tratamiento.
Autocuidado en el hogar
- Aplicar calor húmedo o frío en la zona dolorida durante 15-20 minutos varias veces al día.
- Realizar estiramientos suaves del músculo psoas. Un ejemplo es la estocada o zancada suave, siempre que no aumente el dolor.
- Evitar movimientos que provoquen dolor, como levantarse bruscamente o girar el tronco con las piernas fijas.
- Mantener una buena postura al sentarse y al estar de pie.
- Descansar lo suficiente, pero sin quedarse totalmente inmóvil.
Tratamientos médicos
Su médico puede recomendarle medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación, como analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos. Estos medicamentos deben tomarse bajo prescripción médica. En algunos casos, el médico puede indicar una infiltración (inyección) con anestésico o corticoide directamente en la zona, siempre realizada por un profesional sanitario.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía apenas se necesita. Solo se plantea en casos muy raros y graves en los que las demás medidas no han funcionado y el dolor limita mucho la vida diaria. Sobre esta posibilidad debe decidir siempre un equipo médico especializado.
Vivir con esta afección
Con un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas mejoran en unas semanas o meses. Es importante ser constante con la fisioterapia y no volver a la actividad intensa demasiado pronto.
Consejos de estilo de vida
- Mantener una rutina de estiramientos diarios de cadera y espalda.
- Levantarse y moverse cada hora si trabaja sentado.
- Usar una silla con buen apoyo lumbar.
- Hacer ejercicio de bajo impacto, como caminar o nadar, cuando el dolor lo permita.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada ayuda a mantener un peso saludable, lo que reduce la carga sobre la columna y los músculos de la cadera. El ejercicio suave, como caminar o nadar, puede fortalecer la musculatura sin forzar el psoas. Evite los ejercicios de alto impacto hasta que su médico o fisioterapeuta le dé el alta.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor crónico puede afectar al estado de ánimo y al sueño. Es normal sentirse frustrado o preocupado. Si nota que el dolor le causa ansiedad o tristeza, hable con su médico. Puede ser útil acudir a un psicólogo. No está solo.
Prevención
No siempre se puede prevenir, pero sí se puede reducir el riesgo cuidando la postura, haciendo estiramientos con regularidad y evitando movimientos bruscos o repetitivos. Un buen calentamiento antes del ejercicio también ayuda.
Vacunas
No hay vacunas para el síndrome del psoas.
Programas de detección
No existe una prueba de detección específica. La mejor medida es acudir al médico ante los primeros síntomas.
Complicaciones
Si no se trata
- Si no se trata, el dolor puede volverse crónico.
- Puede producirse una postura de compensación que cause dolor en otras partes del cuerpo, como el cuello o la otra cadera.
- La movilidad puede verse limitada, lo que dificulta caminar o realizar actividades cotidianas.
- En casos raros, puede aparecer una neuropatía del femoral, es decir, una afectación del nervio que lleva sensibilidad y movimiento a la pierna, causando debilidad u hormigueo.
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico y tratamiento adecuados, la mayoría de las personas se recuperan por completo. La fisioterapia y los cambios en la postura son muy efectivos. El pronóstico es bueno, aunque la recuperación puede llevar tiempo y requiere paciencia.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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