Embolia pulmonar: ¿quién está en riesgo?
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una embolia pulmonar ocurre cuando un coágulo de sangre (un grumo que se forma en la sangre) viaja hasta los pulmones y bloquea una de las arterias pulmonares. Este bloqueo impide que la sangre reciba oxígeno y puede ser muy grave, por lo que se trata de una emergencia médica.
Datos clave
- La embolia pulmonar es una emergencia médica que requiere atención urgente.
- Casi siempre comienza con un coágulo en las piernas (trombosis venosa profunda).
- El tratamiento temprano salva vidas y reduce el riesgo de complicaciones.
Es una enfermedad frecuente. Cada año se diagnostican muchos casos en España y Latinoamérica, aunque muchas personas también pueden tener coágulos pequeños sin síntomas y no lo saben.
Puede afectar a cualquier persona, pero es más común en adultos mayores, personas que han estado mucho tiempo sin moverse, quienes tienen cáncer, mujeres embarazadas o que toman ciertas hormonas, y personas con antecedentes de coágulos.
Síntomas
- Dificultad intensa para respirar, incluso en reposo.
- Dolor agudo en el pecho que no se alivia al descansar.
- Tos con sangre.
- Desmayo o pérdida de conciencia.
- Color azulado o grisáceo en labios o dedos.
- ⚠Falta de aire leve o persistente.
- ⚠Dolor o hinchazón en una sola pierna, especialmente la pantorrilla.
- ⚠Palpitaciones o taquicardia sin causa clara.
- ⚠Mareos frecuentes o desvanecimiento leve.
Síntomas comunes
- Falta de aire repentina o dificultad para respirar.
- Dolor en el pecho que empeora al respirar hondo o al toser.
- Tos seca o con sangre.
- Latidos del corazón rápidos o irregulares.
- Mareo o sensación de desmayo.
- Inflamación, dolor o enrojecimiento en una pierna.
Síntomas en niños
- En niños la embolia pulmonar es poco común, pero puede aparecer si tienen un catéter venoso central, una infección grave, un traumatismo o una enfermedad que aumente la tendencia a formar coágulos.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores los síntomas pueden ser menos evidentes: confusión o desorientación, cansancio extremo, caídas sin causa clara o un empeoramiento de una enfermedad previa.
Causas
Causas principales
- La causa más frecuente es un coágulo de sangre que se forma en las venas de las piernas o la pelvis y viaja hasta los pulmones.
- Más raramente, puede estar provocada por grasa, líquido amniótico o burbujas de aire que entran en la sangre.
Factores de riesgo
- Estar inmóvil durante largos periodos: camas de hospital, reposos prolongados o viajes largos en avión, coche o tren.
- Cirugía reciente, especialmente de cadera, rodilla o abdomen.
- Fracturas de huesos o traumatismos importantes.
- Cáncer y algunos de sus tratamientos.
- Obesidad o sobrepeso.
- Embarazo y las semanas posteriores al parto.
- Tomar anticonceptivos hormonales o terapia hormonal.
- Fumar tabaco.
- Antecedentes personales o familiares de coágulos o trombosis.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Ante cualquier falta de aire inexplicable, dolor en el pecho al respirar o hinchazón de una pierna con calor o enrojecimiento, acuda de inmediato a urgencias.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene factores de riesgo y nota síntomas leves o dudas, pida cita con su médico de cabecera o especialista. No espere a que los síntomas empeoren.
Diagnóstico
El médico sospecha la embolia pulmonar por los síntomas, los antecedentes y la exploración física. Después solicita varias pruebas para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre, incluido el dímero D, que ayuda a detectar la presencia de coágulos.
- Electrocardiograma para controlar el ritmo del corazón.
- Radiografía de tórax para valorar los pulmones.
- Tomografía computarizada (TC) pulmonar, que es la prueba más precisa para ver coágulos en los pulmones.
- Ecografía de las piernas para buscar coágulos en las venas.
Qué esperar en su cita
Si el médico sospecha una embolia pulmonar, lo más habitual es que le hagan análisis de sangre y una tomografía. Es posible que requiera ingresar en el hospital para iniciar el tratamiento y vigilar su evolución. El personal sanitario le explicará cada paso.
Tratamiento
El tratamiento de la embolia pulmonar se inicia lo antes posible en el hospital. Su objetivo es evitar que el coágulo crezca, disolverlo si es posible y prevenir nuevos coágulos.
Autocuidado en el hogar
- Siga al pie de la letra las indicaciones de su médico.
- No deje de tomar los medicamentos sin consultar antes.
- Cuando se lo permitan, mueva las piernas con frecuencia, evite estar sentado muchas horas seguidas.
- Use medias de compresión si su médico se lo recomienda.
- Beba suficiente agua, salvo que su médico le indique lo contrario.
Tratamientos médicos
En líneas generales, el tratamiento se basa en anticoagulantes, es decir, medicamentos que ayudan a que la sangre no forme nuevos coágulos. Se administran por inyección o por vía oral. En casos graves, se pueden usar fármacos que disuelven el coágulo, siempre bajo estricta supervisión médica. No hay un medicamento único válido para todos; el médico decide el plan más adecuado para cada persona.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En situaciones muy concretas, como cuando los medicamentos no son eficaces o el coágulo es muy grande, se puede recurrir a una intervención con catéter para extraer el coágulo o, rara vez, a una cirugía. Esto lo valora siempre el equipo médico especializado.
Vivir con esta afección
Después del alta, es normal sentirse cansado o débil durante varias semanas. Recupere las actividades poco a poco, asista a los controles médicos y tome la medicación tal como se la prescribieron. No permanezca sentado mucho tiempo y haga pausas para estirar las piernas.
Consejos de estilo de vida
- Camina a diario, al principio con calma y según lo que le permita su médico.
- Deje de fumar, si fuma.
- Mantenga un peso saludable.
- Durante viajes largos, levántese y estire las piernas cada hora.
- Avise a su médico cualquier síntoma nuevo o inusual.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales integrales y poca sal, ayuda a mantener el corazón y la circulación en buen estado. El ejercicio suave, como caminar o nadar, favorece el retorno venoso, pero siempre después de que su médico le dé el visto bueno.
Salud mental y bienestar emocional
Pasada una embolia pulmonar, muchas personas sufren ansiedad, miedo a que vuelva a ocurrir o tristeza. Estos sentimientos son normales. Si le impiden hacer una vida normal, no dude en hablar con un profesional de salud mental; él o ella puede ayudarle a recuperar la calma y el bienestar.
Prevención
En gran parte, sí. Mantenerse activo, no fumar, moverse durante los viajes largos y seguir cuidados especiales tras una cirugía o durante el embarazo reducen considerablemente el riesgo. Si ya ha tenido un coágulo, el tratamiento preventivo indicado por el médico es clave.
Vacunas
No existe una vacuna para prevenir la embolia pulmonar. La prevención se basa en hábitos saludables y en el control de los factores de riesgo.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado general para toda la población. Las personas con alto riesgo, como las que ya han tenido coágulos o tienen antecedentes familiares, deben recibir un seguimiento individualizado y medidas preventivas adaptadas a su caso.
Complicaciones
Si no se trata
- La falta de oxígeno prolongado en los pulmones puede dañar otros órganos.
- Puede aparecer hipertensión pulmonar, es decir, presión alta en las arterias de los pulmones.
- En los casos graves, la embolia pulmonar no tratada puede causar un paro cardíaco o la muerte.
Pronóstico a largo plazo
La embolia pulmonar es una afección seria, pero la mayoría de las personas sobrevive y se recupera si recibe tratamiento médico rápidamente. Con el tiempo, una parte importante de los pacientes vuelve a sus actividades habituales y a disfrutar de una vida plena. El pronóstico es mucho mejor cuando se sigue el tratamiento, se acude a las revisiones y se adoptan hábitos saludables.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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